
elocidad
Velocidad… ¡Eso es lo que añoramos muchos caravanistas en España!
Más que nada porque aquí, circulando a más de 80 km/h, ya estamos “fuera de la ley”. En consecuencia es de suponer que, siguiendo esa misma lógica, una vez rebasado dicho límite estaremos poniendo en peligro tanto la integridad física de los demás como la nuestra propia.
Lo curioso es que, en cuanto pisemos suelo francés, volveremos a “ser legales y seguros” porque solamente a partir de 110 km/h seremos de nuevo unos “fuera de la ley”.

¡Qué queréis que os diga, pero no acabo de pillarlo!
¿Acaso los franceses se han vuelto locos? ¿También los alemanes, que pueden circular hasta los 100 km/h con un remolque detrás y sin límites en la mayoría de sus autopistas?
Algo no termina de cuadrar en todo ese barullo de límites genéricos de velocidad.
Menos mal que los caravanistas solemos ser sensatos y sabemos que con el caracol detrás, tonterías las justas, pero fastidia bastante que aquí los límites actuales -que son más viejos que la tos e ignoran los avances tecnológicos y de seguridad- sean tan ridículamente bajos que nos colocan, en la práctica, a todos fuera de la ley.

A quien corresponda. Ya que tanto gusta compararnos con Francia o Alemania cuando interesa, a ver si en esta cuestión también nos aplicamos el cuento…