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Museo

del Automóvil

de Mónaco


La colección privada de S.A.S.

el Príncipe de Mónaco
  

 

  

 

 

 

 

Este interesantísimo museo de automóviles muestra la espléndida colección de automóviles de los Príncipes de Mónaco.

 

Colección privada que ha ido creciendo con los años, hasta alcanzar el centenar, y que muestra una amplia variedad de coches, desde las carrozas de antaño a alguno de los Fórmula 1 más recientes, como el Lotus E21 de 2013, que pilotara Kimi Raikkönen, pasando por representantes de todas las épocas y especialidades de la automoción. Una verdadera joya, no demasiado conocida, que ningún amante del automovilismo debiera perderse durante su visita al Principado.

 

Aunque su denominación oficial sea la de “La collection de voitures anciennes”, o sea, “la colección de vehículos antiguos”, no hay que dejarse llevar por el nombre, pues hay modelos de todas las épocas, como acabamos de comprobar.

 

El museo abrió sus puertas por primera vez en 1993, bajo el reinado del Príncipe Rainiero III, padre de Alberto II, mostrando la colección privada que Rainiero empezó en 1950

 

 

 

   

   

Sala de los Gran Turismo

 

El automóvil a lo largo del tiempo

 

y las "Genovevas"

 

 

Aspectos prácticos

 

El museo abre todos los días del año, salvo el día de navidad. La entrada cuesta 6,50 euros y 3 € los comprendidos entre 8 y 14 años, (2016). Los precios detallados y horarios pueden consultarse en la web www.palais.mc/fr/la-collection-de-voitures-anciennes-1-27.html

 

El museo se encuentra situado en las llamadas Terrazas de Fontvieille y no es fácil localizarlo. Se accede, a pie, por los jardines de Rainiero III, en la Avenue de Fontvieille, a sólo 200 metros de la Place d’Armes. Allí se encuentran también el museo monegasco del timbre y la moneda o el zoo.

 

   

En la entrada del museo...

 

Las Terrazas de Fontvieille

 

 

 

El museo

 

A la llegada, junto a la taquilla, nos dará la bienvenida el Renault F1 de Fernando Alonso y Nelsinho Piquet de 2008.

 

 

 

El Renault F12008  de Alonso y Piquet Jr.

 

Una vez provistos de la pertinente entrada, accederemos a la vastísima sala principal, compuesta de dos alturas y nos toparemos con el Lotus de Raikkönen. El Mercedes “Alas de Gaviota”, un mito entre los mitos, seguro que captará rápidamente nuestra asombrada mirada.

 

 

El museo de Mónaco, una pasada

 

 

   

El Lotus 2013 de Kimi Raikkönen

 

El impresionante Mercedes SL300 "Alas de Gaviota"

 

La colección se estructura en distintos apartados, más o menos temáticos: rallies, GT, carruajes, coches de calle y de competición de los años 20 y 30; “Oldtimers” norteamericanos y lo más granado de los lujosos coches europeos: Rolls Royce, Daimler, etc.

 

 

       

Los rallies están bien representados

 

Imponente Chrysler

 

No lo es menos el Daimler

 

La Fórmula 1, por su parte, ocupa dos espacios, con varios ejemplares de diferentes épocas. Y tampoco falta una amplísima y heterogénea variedad de coches de todo tipo y condición. Incluido un fuera-borda de competición. A la salida pasaremos forzosamente por la pequeña tienda, con artículos de F1 y del automovilismo en general.

 

 

   

Fórmula 1 y mucho más

 

El entrañable Renault 4x4

 

 

   

También hay lugar para el Offshore

 

En todo museo no puede faltar una pequeña tienda...

 

Por supuesto tampoco echaremos de menos los carteles de cada Gran Premio de Mónaco o del Rally de Montecarlo. Ni algunas motocicletas y multitud de objetos diversos. En suma, un sugestivo viaje por todas las épocas del automovilismo, ya sea de calle como de competición.

 

 

       

También hay lugar para las motos

 

Los carteles del Gran Premio de F1

 

Hay de todo

 

La visita puede suponer, al menos, una hora para ver todo con cierto detenimiento. A partir de ahí, el tiempo que queramos dedicarle.

 

No hay un itinerario único y seguramente nos sentiremos atraídos por los coches de rallye y los F1, pero si hemos de seguir un recorrido cronológicamente lógico, la mejor elección será reprimir ese primer impulso y seguir recto, hacia la exposición de carrozas, carruajes y coches de época.

 

Eso sí, hasta llegar al primero de ellos, antes pasaremos entre el Lotus F1, el Mercedes 300 SL “Alas de Gaviota” y también junto a uno de los coches únicos del museo: el Lexus, matrícula 0001 de Mónaco, con el que se celebró la boda de los actuales príncipes, Alberto y Charlotte.

 

 

El Lexus, matrícula 0001, con el que se casaron Alberto y Charlotte

 

 

Las carrozas y las "Genovevas"

 

A lo largo de un pasillo podremos disfrutar con la imponente carroza real de 1865, del Príncipe Carlos III o con algunas de las “genovevas” Renault, Napier o Citroën de primeros del siglo pasado.

 

 

   

La carroza real del Príncipe Carlos III (1865)

 

Lo "mas antiguo" del museo

  

   

Los primeros Renault

 

Y los primeros Citroën

 

 

Los imponentes “Oldtimer” norteamericanos y “clásicos” europeos

 

Tras ascender los pocos peldaños que nos separan de la plataforma elevada nos toparemos con el imponente “Lincoln V8, Double Phaeton” de 1928 y seguiremos la visita a través de un buen ramillete de cochazos de los años 30, 40 y 50: Hispano Suiza, Rolls Royce, Cadillac, Chrysler, Mercedes, Ford, Bentley…

 

 

El "Lincoln V8 Double Phaeton" (1928)

 

 

   

"Chrysler Town & Country" (1947)

 

Delahaye y Rolls Royce, no hacen mala pareja...

 

 

       

Mercedes está bien representada

 

El Bentley Type S1 (1956)

 

Cadillac Type 67 Sedan (1961)

 

 

Impresionante Hispano Suiza Type H6B (1928)

 

Entre los clásicos, aunque su modesto tamaño y filosofía los separe claramente de los anteriores, no dejará de sorprendernos un “Fiat 600 descapotable” con los asientos de mimbre o la siempre entrañable “Isetta” de 1960, motorizada por BMW.

 

 

   

Un 600 se hace con cualquier "mimbre"...

 

 

 

El diminuto Isetta de 1960

 

 

Seguiremos con los clásicos de los años 60, con el espectacular Jaguar Type E, pintado con el típico “verde inglés”, como estandarte de toda una época.

 

 

El Jaguar Type E, uno de los coches más elegantes de todos los tiempos...

 

Una larga vitrina nos muestra una variopinta exposición de motocicletas, monos de competición, coches de juguete, carteles conmemorativos, enseñas, trofeos y otros objetos relacionados con la competición y el automovilismo.

 

 

       


 

La vitrina de los mil y un objetos

 

 

 

Bajando de nuevo al hall de entrada, varios Rolls Royce de representación nos sumergirán en un “Luxury World”, muy a tono con el ambiente principesco de la “Jet Set” monegasca.

 

 

   

Rolls Royce representa la distinción sobre ruedas...

 

 

 

  

El “Rincón de la Fórmula 1 y del G.P. de Mónaco”

 

Junto a los Rolls Royce y debajo de las escalinatas encontraremos un pequeño rincón dedicado al mundo de los monoplazas de carreras, especialmente a la Fórmula 1 y a evocar uno de los principales acontecimientos que han hecho del Principado de Mónaco un fenómeno mundial: el Gran Premio de Mónaco de F1. Su circuito urbano, lento y sinuoso, pero lleno de glamour concentra, cada año, la atención de millones de personas durante un fin de semana de mayo.

 

 

Fernando Alonso y su Ferrari F14 T en la parrilla de salida de 2014. Acabó 4º.

 

 

   

Graham Hilla, pentavencedor de Mónaco en los 60

 

Y Jackie Stewart, con el Tyrrell 001, tres veces ganador

 

La entrada se encuentra flanqueada por dos iconos de la automoción francesa y europea: el entrañable Citroën 2 CV y el Renault 4/4, aunque el vestíbulo es un rendido homenaje al piloto que más veces, en seis ocasiones, ha vencido el GP de Mónaco: Ayrton Senna. El casco amarillo y verde del tricampeón brasileño preside el lugar, junto a varias fotos conmemorativas de sus triunfos en Mónaco.

 

 

Descripción

 

 

   

Ayrton Senna, una leyenda

 

Nadie ha ganado más que él en Mónaco, 6 veces

 

En el interior del recinto seis monoplazas nos aguardan, El Ferrari F1 89 de Mansell y Berger ocupa el centro y todas las miradas. A su lado, el Renault RE60, de 1985, de Tambay y Warwick. Este coche fue el último de la primera etapa de Renault como marca constructora. Al otro lado del Ferrari, el Jordan 193 (1993) de Thierry Boutsen.

 

 

El Ferrari y el Renault, en primer plano

 

 

   

 

 

El Jordan F1 y el Chevron F3

 

En un segundo plano, un Chevron B47B (1979) de F3 y otros dos monoplazas de la década de los 60, sin identificar, con una amplísima exposición de los carteles anuncio del Gran Premio de Monaco a lo largo de los años como telón de fondo...

 

 

 

 

 

       

 

 

 

 

 

 

Fuera, en la gran sala, cuatro F1 de la primera década del siglo XXI, bien juntitos. En primer lugar el amarillo Jordan 3-03 de Giancarlo Fisichella, (2003). A su lado, el McLaren Mercedes MP4-19, (2004) de Coulthard y Raikönnen. Detrás, el Toyota TF 003, (2007) de Trulli y Glock y el Williams FW22, (2000) de Ralf Schumacher y Jenson Button. Si bien ninguno de los presentes marcó una época en la F1 -aunque el McLaren venció en el GP de Bélgica de 2004 con Raikkönnen al volante- hay que reconocer que la disposición de los coches, en cuadro, tampoco les hace un especial favor, pero desde luego es un homenaje a la F1 y siempre resultan espectaculares.

 

 

Nutrida representación de F1

  

   

Jordan 3-03 (2003)

 

McLaren MP4-19 (2004)

 

 

   

Toyota TF 003 (2007)

 

Williams FW22 (2000)

 

 

La galería de los Gran Turismo y los rallyes


Antes de acceder al último espacio del museo, a la que podríamos bautizar como la “Galería de los GT”, podremos disfrutar con un ejemplar del simpático “Jeep Willys” del ejército USA, auténtico icono de la Segunda Guerra Mundial.

 

 

El Jeep Willys, todo un mito

 

Siguiendo con los vehículos de aventura, nos topamos con el mítico “Citroën AC4 Kegresse”, de ruedas y tracción oruga, con el cual André Citroën realizó el “Crucero Amarillo”, desde Beirut a Pekín, en 1931-32. Aunque en el museo no se indica, “un pajarito” nos ha contado que el vehículo expuesto no es el original, sino una reproducción realizada en 1973 para la serie de TV “La Cloche Tibetaine”. Pero eso es lo de menos, lo que importa es que tiene una estampa impresionante y, por lo menos, permite apreciar, en vivo y en directo, como fue en realidad. A su lado, el imponente vehículo de investigación polar, con tracción oruga.

 

 

   

El Citroën del "Crucero Amarillo"

 

Para no pasar demasiado frío...

 

A continuación se abre ante nuestros ojos una larga y estrecha galería con una buena colección de GT, a la derecha y, a la izquierda, varios vehículos de competición y de rallyes, como un Porsche 997 Cup, el Citroën del Dakar ‘93, el Lancia Delta “Martini” o el mítico Alpine A110.

 

 

   

El Porsche 997 Cup

 

El Lancia Delta, mito entre los mitos

 

 

   

El Citroën ZX Dakar (1993)

 

Otro mito del Rallye de Montecarlo, el Alpine A110

 

La colección de Gran Turismo es todo un homenaje a Italia. Ferrari, Lamborghini, Maserati, Alfa Romeo o Cisitalia están muy bien representadas.

 

 

La Sala de los GT

  

   

Nutrida representación de Ferrari

 

Y de Lamborghini...

  

       

 

 

 

 

 

 

Y se acerca el punto final…

 

La visita al museo va llegando a su fin. Abandonamos los GT y ya, de rumbo a la salida, a la izquierda tenemos una variopinta muestra de coches de todo tipo y condición, con ligero predominio de los de rallye.

 

Aunque para gustos se han hecho los colores, para mí, de entre todos, destacan claramente el “Citroën DS3 WRC”, vencedor del Rallye de Montecarlo 2013, con Sébastien Loeb al volante; el Renault 5 Turbo y el “dream car” eléctrico, ”Venturi Fetish” de 2004. 

 

El Citroën DS3 WRC, vencedor del Rally de Montecarlo 2013 con S. Loeb al volante

  

   

Otro mito de las carreras, el R5 Turbo

 

El Venturi Fetish, eléctrico aunque nadie lo diría...

 

Y así, tras un apasionante viaje por la historia del automóvil, pondremos fin a nuestra visita a la Colección de vehículos de Su Alteza Serenísima, el Príncipe Alberto II de Mónaco, no sin antes echar un vistazo a la pequeña tienda, lugar de paso ineludible para llegar de nuevo a la calle.

 

 

 

 

En suma, un “must” que todo amante de las cuatro ruedas no puede perderse al visitar  Mónaco. Sencillamente fantástico.

 

Y si queréis rematar el día "racing", será imprescindible acercarse al monumento al mítico Juan Manuel Fangio, pentacampeón mundial de F1. Lo encontraréis en la confluencia del Quai Albert I con la curva de La Rascasse, junto a su inseparable Mercedes W196 con el que ganara los campeonatos mundiales de F1 de 1954 y 1955

 

 

Con Fangio y su Mercedes W196 de 1954-55

 

Visitado en diciembre de 2015, en el transcurso del viaje a la Provenza y la Costa Azul en Navidad. Pincha en la foto del cuadro para acceder al relato completo de ese viaje... 

 

La Provenza y la Costa Azul

Unas navidades diferentes, bajo el sol

 

 

 

 

 

 

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