
tinerario
El itinerario son las cuentas. El viaje, el collar. El itinerario es la parte. El viaje, el todo.
El itinerario nos conduce, paso a paso, al destino.

Y a eso lo llamamos “el viaje”. Eso es lo que nos enseña el viaje a Ítaca.
Reivindico desde aquí la trascendencia del itinerario, su relevancia, su importancia.
El destino suele llevarse demasiado protagonismo, a menudo injustamente. “Voy a Austria”, decimos. “Voy a Londres”, repetimos.
¿Y del “pobre” itinerario quién se acuerda?
Reivindiquemos al viaje en conjunto, el “viaje total”.
Los campistas lo tenemos más fácil porque podemos ir deteniéndonos a cada paso. Disfrutemos cada etapa del viaje.
Planifiquemos, siempre que podamos, paradas turísticas mientras continuamos rumbo a nuestro destino final.
El trayecto se hará más agradable y todos saldremos ganando.