
itmo (de viaje)
“Ritmo” es una palabra realmente poliédrica. Por eso no me resisto a referirme a su connotación musical para ilustrar “musicalmente” el punto viajero que también tiene y que es el que me interesa resaltar.
¿Qué ritmo o “tempo” vamos a imprimir a nuestro viaje?
Queremos un viaje… ¿lento?, ¿andante?, ¿vivace?, ¿presto? o quizás ¿prestissimo?

Más que nada porque no es lo mismo plantearse unas vacaciones en la playa, a base de sol, hamaca y chiringuito que pensar en patearse Barcelona, París o Londres en un fin de semana.
Y no digamos cuando el objetivo es recorrerse todo un país de cabo a rabo o pretender llegar al Cabo Norte…
No es lo mismo plantearse madrugar y levantarse a las siete que no estar dispuesto a abandonar el catre antes de las once de la mañana. Tampoco lo es querer visitar un museo al día que dos o tres. O ninguno.
Cada uno de esos enfoques precisará un modo diferente de organizar el día a día del viaje, su “tempo”.
En definitiva, la gracia del asunto (y lo que nos hará ganar “galones de buenos organizadores”) está en tener la habilidad de saber adaptar “el ritmo” del viaje tanto a lo que queremos hacer cada día como a quienes hayan de disfrutarlo.
En suma, el éxito del viaje está en encontrar el equilibrio justo entre los gustos y necesidades de los viajeros con las visitas y actividades…
Y la llave la tiene el “ritmo” que imprimamos al viaje.