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Las 10 reglas de oro

para preparar

un buen viaje “a tu aire”

 

 

 

Tan sencillo como sacar un conejo de la chistera...

 

  

1. Prepara el viaje a conciencia y con tiempo suficiente.

 

      Es la mejor garantía para disfrutarlo a tope, deseando que ya llegue el siguiente cuando éste haya tocado fin... Hay muchas cuestiones y "flecos" a tener en cuenta. Cuanto antes empecemos a pensar en ellos, más fácil será acabar acertando en nuestras decisiones.

 

 

2. Planifica. Ahorrarás tiempo y dinero.

 

      Improvisar e “ir a la aventura” es emocionante y hasta divertido, pero también poco práctico cuando vamos a ir a cientos o miles de kilómetros de casa. El riesgo de perdernos cosas muy interesantes por desconocimiento es demasiado alto. No vale la pena correr riesgos innecesarios pudiendo evitarlos.

 

     Y como seguramente no nos resultará fácil “volver al siguiente fin de semana” para enmendar el posible desaguisado, a nosotros nos corresponde decidir si compensa salir de viaje “con lo puesto”.

 

     Mejor opción es preparar tranquilamente todo lo que esté en tu mano mientras puedas y deja la improvisación para cuando la ocasión lo requiera. Así aprovecharás mucho mejor el tiempo, que en vacaciones es oro puro, y hasta puede que, gracias a ello, te ahorres unos cuantos euros.

 

 

3.   Ten las ideas claras sobre dónde ir y qué hacer.

 

     Cuanto antes puedas ponerte manos a la obra, con las menos dudas posibles, menos tiempo y esfuerzo tendrás que dedicar a la tarea y menos “retoques” serán necesarios.

 

     Ahora bien, conviene no confundir los lógicos ajustes que todo plan de viaje requiere a medida que “madura” con el hacer borrón y cuenta nueva por no haber sabido elegir convenientemente el destino de nuestro viaje. Claro que rectificar es de sabios...

 

 

4. Reúne toda la información posible sobre tu destino e itinerario.

 

    La información es poder. Y cuanta más reunamos, más enriquecedor resultará nuestro viaje. búscala, hay muchas formas de hacerlo. Te ayudará a elegir mejor, disfrutaréis más del viaje y evitarás problemas y decepciones.

 

 

5.    Disfruta preparándolo.

 

    “Vive” el viaje sin salir de casa. El viaje empieza en el mismo momento en que decidas ponerlo en marcha. Ir “encajando las piezas del rompecabezas” es tan emocionante como poner el plan de viaje en práctica.

 

   Además cuanto mejor conozcas el terreno que pisas, más disfrutarás del viaje en vivo y en directo. Viajarás dos veces por el precio de uno.

 

 

6. Dedícale el tiempo que haga falta y no te dejes nada en el tintero.

 

    No seas rácano ni con tu tiempo ni con la preparación, que ya ha quedado claro que organizar el viaje es muy entretenido y se aprende mucho.

 

    Si todavía te asaltan las dudas sobre la conveniencia de ello, piensa que el tiempo es oro porque “en casa el tiempo se estira, pero una vez en ruta, no”.

 

    Para improvisar bien ya hemos visto antes que lo mejor es saber dónde pisamos. Démonos tiempo, pues, para hacer las cosas con tino. “Madurar el viaje” es como envejecimiento de un buen vino, mejora mucho el resultado final.

 

    Como las prisas suelen ser malas consejeras, disponer de tiempo suficiente para dejar “reposar” el plan de viaje, para retomarlo unos meses o semanas después, nos ayudará a pulirlo y, con toda seguridad, seremos capaces de mejorarlo aún más.

 

 

7.  Sé flexible y ten previsto un “Plan B” e incluso un “Plan C”.

 

     Las cosas no siempre salen como uno le gustaría. Si los planes se tuercen, -y eso pasa con harta frecuencia- nada mejor para salir airosos del trance que tener guardado un as en la manga para improvisar con gracia si los acontecimientos “deciden” salirse “del guión previsto”.

 

    Y ten muy presente que para evitar la temida pregunta cuando las cosas se tuercen: “¿Y ahora qué?” no hay nada más práctico que tener un buen “Plan B” al que echar mano. E incluso un “C”, que nunca se sabe...

 

 

8. Ten en cuenta los gustos y necesidades de los acompañantes.

 

Las vacaciones son sagradas y todo el mundo tiene derecho a poder disfrutarlas lo mejor posible. El viaje es para todos y todos han de poder pasarlo bien. Olvidar algo tan básico puede mandar al garete el mejor de los planes.

 

 

9. Deja las cosas claras antes si viajas con amigos o familia.

 

    Cada uno somos un mundo y cuando se trata de poner de acuerdo a un montón de gente conviene tener las ideas claras y respetar, en lo posible, los gustos de todos. No es tarea fácil, pero hablar aclarar las cosas, evitar el "yo pensaba que..." y otras cuestiones, nos hará la vida más fácil y, de las vacaciones, una experiencia satisfactoria.

 

     Si hay discrepancias, ocúpate de tratarlas a tiempo y busca alternativas. Evitarás disgustos y ganarás tranquilidad. Y si no es posible lograr un consenso, entonces  la prudencia recomienda abstenerse de "experimentos de alto riesgo". Las vacaciones y la amistad son dos cosas demasiado escasas como para ponerlas en peligro...

 

 

10. Y, por último, nunca está de más recordar que viajar es una oportunidad estupenda para pasarlo bien conociendo otras costumbres y lugares, compartiendo vivencias y buenos momentos con los tuyos y con el mundo. Lograr que eso así sea está en nuestras manos.

 

 

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