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El neumático

de la caravana:

Todo lo que conviene saber

 


 

       Han pasado bastantes años desde aquellos reventones "casi consecutivos" a los que hago referencia en los párrafos siguientes.

 

       ¿Qué ha cambiado el panorama? Pues simplemente que desde 2007 montamos ruedas de primera marca (Bridgestone) ¿Suerte? Quizás, pero desde luego un buen neumático facilita mucho la existencia.

 

       En esos años y gracias al contacto con otros campistas y también con profesionales del sector del neumático hemos aprendido mucho al respecto.

 

       Para evitar problemas "mayores" tengamos siempre en cuenta que la mayoría de caravanas tienen un único eje y que sólo dos ruedas han de soportar todo el peso de la caravana y de su carga.

 

       Por eso, al montar los neumáticos en la caravana, hemos de procurar que su capacidad de carga (en kilos) sea suficiente para el peso que han de soportar, dato que nos vendrá indicado por la MMA (Masa Máxima Autorizada) en la ficha técnica de la caravana.

 

      El valor de la capacidad de carga máxima lo tenemos en el flanco del neumático, pero para saber cuántos kilos puede soportar lo mejor es preguntarlo en nuestro distribuidor habitual.

 

     Un ejemplo aclarará mejor la cuestión:

 

     Un neumático de turismo "normal" suele tener un índice de carga 82, que equivale a 475 kg. de carga máxima por cada neumático. Como el eje tiene dos ruedas, la carga máxima teórica que podría soportar el eje de la caravana sería de 950 kg.

 

     En este caso la MMA de la caravana debiera ser inferior a esos 950 kg o, a lo sumo, igual para no sobrepasar el margen de seguridad. Conocemos casos en que ese valor se supera ligeramente y no pasa nada, especialmente también porque la velocidad a la que rueda la caravana normalmente puede ser asumida por las ruedas sin demasiados problemas, siempre y cuando cuidemos las ocho reglas de oro que vienen a continuación:    

 

       

 

 

 

 8 reglas de oro

para no tener problemas

con los neumáticos

de la caravana

 

1º - Monta siempre neumáticos de primeras marcas.

 

2º - Asegúrate que la suma de las capacidades de carga de ambos neumáticos no exceda la MMA de la caravana.

 

3º - Comprueba regularmente las presiones, especialmente antes de cada viaje. Respeta las presiones recomendadas por el fabricante de la caravana.

 

4º - Revisa periódicamente los neumáticos en busca de grietas, roturas, abultamientos, etc.

 

5º - Lleva siempre la rueda de repuesto en buen estado y con las presiones adecuadas.

 

6º - Si la medida del neumático lo permite, monta neumáticos reforzados (de furgoneta)

 

7º - Ten a mano un "gato hidráulico", una llave de cruz y un pequeño compresor de aire que te ayudarán a cambiar la rueda fácilmente en caso de pinchazo o reventón.

 

8º - Si la caravana va a estar estacionada durante largo tiempo, elévala con borriquetas para evitar que el peso deforme la superfície de contacto del neumático con el suelo.


¡ LOS NEUMÁTICOS DE LA CARAVANA SON MUCHO MÁS IMPORTANTES DE LO QUE SOLEMOS CREER!

 

 

      

       Sin embargo, una manera "inteligente" de enfocar el tema es buscar ruedas reforzadas que nos darán un margen de seguridad mucho mayor que los neumáticos de turismo convencionales.

 

        Puede pasar que esos neumáticos reforzados no se fabriquen para determinadas medidas de rueda -es nuestro caso- así que, si es así, sólo nos quedará el remedio de recurrir a unos neumáticos de la mayor calidad posible, ser muy cuidadosos con las presiones correctas y con la vigilancia para detectar posibles daños.

 

       Las presiones bajas son el gran enemigo de un neumático en general y de la caravana en particular. Un neumático con poco aire se calienta terriblemente y eso hace mucho más probable un reventón, más cuando sabemos que sólo dos neumáticos han de soportar un peso considerable.

 

 

 

El reventón de 2007...

 

      No obstante lo contrario tampoco es tan positivo como pudiera parecer. Un exceso de presión endurece innecesariamente el neumático y hace que absorba peor los golpes y desniveles de la calzada. Ello puede provocar rebotes que, con el tiempo, puedan acabar dañando los rodamientos de la rueda. Y esa es una avería muy seria.

 

     En suma, un buen remedio para evitar problemas, especialmente en verano cuando la temperatura del asfalto es mayor,  puede ser conveniente poner una presión ligeramente superior a la recomendada por la marca de la caravana, pero siempre sin sobrepasar los valores máximos que constan en el costado del neumático y que, sin duda, serían excesivos para un uso normal.

 

     Es también una excelente idea llevar a mano un gato hidráulico, una llave de cruz y un pequeño compresor de aire que nos ayuden a cambiar la rueda en caso de pinchazo o reventón.

 

    ¡Y por supuesto una rueda de repuesto en buen estado de uso!

 

    Todavía nos acordamos de lo que le pasó a un amigo nuestro cerca de Stuttgart. Reventó la rueda y cuando fuimos a poner la de repuesto... ¡tenía más agujeros que un queso Emmental! Llamó a la grúa y entonces empezó un peregrinaje por varios talleres hasta que dieron con la medida de rueda adecuada. Afortunadamente en unas pocas horas se pudo resolver el problema, pero si eso mismo llega a suceder en fin de semana o a horas intempestivas...

 

    

"ÉRASE UNA VEZ UN REVENTÓN Y OTRO, Y OTRO..."

 

         Hemos reventado tres veces. Una con la “Krause” y dos con la “Rapido”. Estos últimos en 2006 y 2007 y con la particularidad de habernos sucedido... ¡en el mismo tramo de la autopista francesa y circulando a 100 km/h!.

 

 

 

 

·        En ambos casos no sucedió nada remarcable. Un petardazo y nada más. Ni un extraño, ni un movimiento anómalo, nada de nada. Y en ambos casos con una “zona de parada” a un paso. Así que pudimos cambiar la rueda sin mayores problemas, lo que no es poco. Y sí, es un asco, pero siempre hay que dar gracias por todo... porque podía haber sido mucho, mucho peor.

 

 ·        Bueno, sí ocurrió algo. La segunda vez, yendo rumbo a Austria (ver viaje a Berlín), al reventar el neumático la banda de rodadura salió disparada y a raíz de ello, del golpe arrancó el paso de rueda de la caravana y, por supuesto, perdimos el embellecedor de la rueda, pero tampoco fue un daño irreparable, pues el paso de rueda quedó medio colgando y gracias al buen hacer de nuestro amigo Manolo con la fibra de vidrio, el paso de rueda quedó incluso mejor que antes...

 

·        En ambos casos reventó la rueda izquierda, que curiosamente es la que parece soportar menos peso, ya que la cocina y el frigorífico se encuentran en el lado derecho, así que no sabemos si fue por casualidad o...

 

·        Vale, no pasó nada grave y eso es de agradecer, pero la pregunta del millón es ¿a qué se debieron dos reventones en un año y casi en el mismo sitio? Más un flanco deformado a los pocos meses. Creo tener la respuesta.

 

         Como ya hemos comentado en este mismo lugar, el motivo principal seguramente sea no haber utilizado neumáticos de marcas de reconocido prestigio.

 

        La verdad es que, hasta entonces, nunca me había preocupado demasiado por los neumáticos de la caravana, salvo, eso sí, mantener la presión correcta recomendada por el fabricante, esto es, 3 kg. de presión. Así que, visto lo visto, insistimos en utilizar siempre neumáticos de calidad, preferiblemente de tipo reforzado, de furgoneta ligera si la medida de la rueda lo admite.

 

·        Además de la calidad del neumático intervinieron, a nuestro entender, otros factores como son: temperatura ambiente elevada y circular largo rato a alta velocidad, lo que unido a que el peso de las caravanas suele rozar el límite superior de resistencia a la carga de los neumáticos de turismo –que son los que suelen montarse habitualmente en las caravanas- produce un sobrecalentamiento del neumático que, en determinadas ocasiones, puede producir ese tipo de situaciones.

 

      · Lo que puede afirmarse sin temor a equivocarse es que el desgaste de los neumáticos no ha podido ser la causa, pues en ambos casos conservaban el dibujo casi nuevo.

 

·        Resumiendo, si queremos limitar el riesgo de reventón podemos hacer lo siguiente: usar neumáticos de calidad y mejor aún de tipo reforzado. Presión siempre controlada y mejor hinchar de más que de menos, sobre 4 kg. de presión, aunque dependiendo de la medida del neumático y del peso de la caravana, habrá que ajustar ese valor a cada caso. Y, por último, evitar sobrecargar innecesariamente la caravana. Si lo hacemos así, será difícil que tengamos esos problemas que siempre son, en el mejor de los casos, un fastidio y una pérdida de tiempo.

 

·        Finalmente hay que mencionar que los reventones no son los únicos problemas que hemos visto en los neumáticos de caravanas. En la caravana de nuestros amigos Pepe y Nany, yendo hacia Holanda en 2001 durante la semana santa, el flanco del neumático se deformó y apareció un bulto como una pelota de tenis en el costado. ¡Y era un Dunlop!. Afortunadamente un paisano francés advirtió el desaguisado al parar en un peaje y tuvo la amabilidad de informarnos del percance. De esa manera tuvimos la oportunidad de cambiar la rueda y no pasó nada. Pero podía haber pasado...

 

·        Lo curioso es que unos meses después, estando en la Bretaña, ¡se deformó la otra rueda!. Posiblemente este fenómeno se debiera a algún problema de ese tipo de neumático, pero el caso es que ocurrió también por partida doble y con unos meses de diferencia. En ambos casos, afortunadamente, se detectó la anomalía a tiempo.

 

·        Y una sugerencia para aquellos que uséis la caravana de Pascuas a Ramos, ¡Cuando no vayáis a usarla por una larga temporada tened la precaución de levantar la caravana lo suficiente –montada sobre borriquetas- para que las ruedas no soporten el peso y evitar asi la deformación de la banda de rodadura del neumático.

 

·        Y si, además, se encuentra en la intemperie, conviene vigilar el estado de la goma, pues el sol y el frío deterioran la flexibilidad del caucho. Al menor indicio de cristalización de la goma, sustitución al canto.

 

·        En suma, caravanistas (y autocaravanistas) ¡prestad atención a las ruedas de vuestra amiga!. Que toda precaución es poca cuando la seguridad está en juego.

 

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