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El consumo con la caravana. Algunos datos.

 

 

  • Este apartado está pensado para los neófitos en el mundo del caravaning o para aquellos que se estén planteando “sumarse al club”, porque cualquiera que tenga ya una caravana, bien sabrá por propia experiencia de qué va la cosa.

 

  • Así pues esperamos aportar con ello un poco de información al respecto y transmitir también la idea de que el aumento de consumo al arrastrar la caravana, siendo cierto, no debe asustar a nadie y, por supuesto, en cualquier caso ese será un mal menor comparado con las ventajas que nos dará viajar con la caravana.

 

  • De todas maneras todavía recordamos con asombro, cuando andábamos enfrascados en la compra de nuestra primera caravana, a aquel vendedor que muy ufano nos aseguraba “que el consumo del coche, con la caravana, ¡aumentaba sólo 1 litro cada 100 kilómetros!”. Y se quedó más ancho que largo.

 

  • Y ojalá fuera verdad, pero no. Ciertamente el consumo del coche, a igualdad de velocidad, aumenta al tirar de la caravana, pero afortunadamente lo hace de una manera bastante módica –al menos en los modernos turbodiésel-  a pesar de que, porcentualmente, la cifra de aumento sea bastante elevada.

 

  • Puede que el factor que más influya en el aumento del consumo sea el aerodinámico. Cuanto más alta y ancha sea la caravana, más difícil será vencer la resistencia al aire a medida que aumentemos la velocidad y más gastará. Y no digamos si el viento es frontal, porque si es de cola, la cosa cambia.

 

  • el peso también influye, sin duda, pero menos que el causado por las dimensiones externas del remolque. No obstante siempre conviene no llevar carga innecesaria en la caravana. Resultará más fácil moverla a mano y también a la hora de arrastrarla, especialmente cuando la carretera se empine subiendo un puerto de montaña, por ejemplo.

 

  • Como ya hemos comentado, la aerodinámica unida a la velocidad determinará el nivel de consumo. Nuestra experiencia nos dice que, aproximadamente, un aumento de velocidad de 10 km/h puede elevar el consumo en un litro.

 

  • Al menos tanto con nuestro anterior Ford Focus 1.8 Tddi de 90 cv como con el actual Opel Zafira 1.9 Cdti de 120 cv. de circular a 90 km/k. a hacerlo a 100, la diferencia era y es de un litro de gasóleo. Y lo mismo ocurre si lo hacemos a 110 km/h. (esa velocidad, en Francia, es legal).

 

 

  • Por si a alguien le puede ser de interés el dato, a 80 km/h de media, el Opel Zafira sin caravana ronda los 5 litros a los 100 en sexta marcha, pero a la misma velocidad con la caravana el consumo ronda los 7,3 litros circulando en 5ª.

 

  • A esa velocidad, en sexta, el consumo aumenta bastante más que en quinta marcha, ya que las r.p.m. a la que gira el motor queda lejos del par máximo y no aprovecha bien el soplado del turbo con el consiguiente aumento de consumo.

 

  • En cambio a 90 ó 100 km/h, con el coche solo, el gasto no llega a los 5,5-5,6 litros hora, sin embargo con la caravana, en quinta, el consumo sube, respectivamente a los 8,5 litros a 90 km/h y por encima de 9 litros a 100. Por supuesto en autopista y sin viento.

 

  • Con el Focus el menor consumo que obtuvimos jamás fue de 7 litros y el más alto, con viento frontal “hipohuracanado” sobre los 11,5 litros. El Zafira, por su parte es menos sensible a las variaciones y la horquilla que hasta ahora hemos obtenido con él está entre los 7,3 y los 10 litros, manteniéndose normalmente entre 8 y 9 litros de media, lo que es un consumo más que satisfactorio, teniendo en cuenta que pesa bastante más que el Focus.

 

  • En cualquier caso estos consumos están a una distancia sideral de los que obteníamos con el Toledo GT 16 válvulas de gasolina, con el que nos estrenamos en el mundo del caravaning. Los coches de gasolina, por su poco par motor a bajas revoluciones –que es lo que necesitamos para arrastrar bien un remolque- están poco adaptados a estos menesteres. Con la pequeña caravana Krause, que no llegaba a los 500 kg. el consumo medio del coche se movía entre los 9’5 y los 12 litros... ¡un 40 ó 50% más que lo gastamos ahora con el Zafira, que remolca una caravana notablemente más pesada!. Vamos, está clarísimo que para tirar bien de una caravana los turbodiésel son los reyes.

 

  • Un truco que utilizamos para optimizar la velocidad y consumo es llevar puesta la función de “consumo instantáneo” en el ordenador del coche. Sus variaciones nos indican si consumimos menos en quinta que en sexta, por ejemplo, y permite seleccionar la marcha mejor ajustada a las condiciones de la ruta. Es muy útil, de verdad.

 

  • Ciertamente nuestra caravana tiene la ventaja de tener una altura limitada a los 1,98 m. gracias a su techo elevable y eso constituye una enorme ventaja a la hora de circular. Gasta menos, es más estable y, como guinda, ¡no paga recargo en los peajes franceses!. Ventajas de ser francesa... ¡la concibieron pensando en ello!.

 

  • Sin ir más lejos, cuando la compramos inmediatamente notamos un consumo de un litro menos respecto a los valores obtenidos con la “Krause”, con el mismo coche, a pesar de ser muchísimo más ligera y más estrecha. Sin embargo era unos 25-30 cm. más alta y esa resultó la razón del ahorro en el consumo.

 

  • En cualquier caso queda claro que, por el efecto aerodinámico, el consumo va aumentando cada vez más a medida que aumenta también la velocidad. Así que, dentro de unos límites, a nosotros, como conductores, nos corresponde decidir cuánto estamos dispuestos a gastarnos por circular de una manera u otra.

 

  • Y es que el estilo de conducción también influye. Y mucho. Claro que eso no ocurre sólo llevando caravana. Cuanto más finos y suaves seamos conduciendo, menos euros gastaremos al repostar. Los acelerones y tirones suponen un derroche de combustible muy poco inteligente...

 

  • El consumo también se verá afectado por las condiciones del tráfico y por el tipo de vía por la que circulemos. Evidentemente si estamos inmersos en un atasco, “el arranca-para” disparará el consumo. Y tampoco gastaremos lo mismo en una carretera convencional –con parones detrás de camiones, cruce de travesías, etc.- que circulando a velocidad constante por una autopista llana como la palma de la mano. Y no digamos si subimos un puerto de montaña...

 

  • Y por último y ya que hablamos de velocidad constante... ¡Menudo invento el control de crucero que equipan los coches actuales!. Desde que disponemos de él, los viajes se han vuelto mucho más descansados –ya que no estamos obligados a llevar siempre el pie en el acelerador- y el consumo también se ha visto beneficiado ya que el motor gasta bastante menos con el control de crucero conectado que sin él, al menos en nuestro coche.

 

 

 

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