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Semana Santa en Aveiro

y alrededores.

Coimbra y Oporto

Portugal al alcance de la mano.

  

FICHA TÉCNICA DEL VIAJE

Semana Santa 2007 y viajes posteriores (datos actualizados en 2011)

Duración del viaje:

Un puente cualquiera

Kilometraje total:

Más de 1.000 km. dependiendo de las visitas que se vayan a hacer.

(Desde Valladolid)

Relato publicado en “El Camping y su Mundo” (nº 225 - marzo 2008)

 A pesar del tiempo transcurrido desde la realización del viaje, se ha actualizado toda la información susceptible de ser puesta al día, por lo que su contenido mantiene, en la medida de nuestras posibilidades, su plena vigencia.

 
Hacemos también constar que la información práctica que se facilita en el relato se hace a título personal, con la intención de que pueda resultar lo más útil y ajustada posible. No obstante recomendamos que, en evitación de sorpresas y contratiempos, antes de emprender el viaje, confirméis los horarios, precios, y demás datos susceptibles de variación o modificación. ¡Y buen viaje! 

 

ATENCIÓN:

Los nuevos peajes electrónicos

en Portugal


El gobierno portugués, acuciado también por la crisis, ha tenido la "estupenda" idea de implantar peajes electrónicos en las autovías, financiadas en parte con fondos europeos, que hasta ahora eran gratuitas y que afectan a una gran parte de la mitad norte del país, así como El Algarve, en el sur.

Aunque desde hace unas semanas resulta un poco más fácil "pasar por caja", el sistema de pago es un poco complicado... Pincha aquí para saber más.

 

Aveiro, un destino fácil, fácil

Aveiro fue el destino elegido para nuestras vacaciones de la Semana Santa 2007. No era la primera vez que visitábamos la ciudad, pero sí era novedad acampar en la zona y hemos vuelto bastantes veces más, porque es un destino realmente apetecible por muchos motivos. Y muy accesible desde Castilla y León o Galicia. 

 

Aveiro y las barcas de "Moliceiros"

 

Cualquiera que se acerque al país vecino no dejará de apreciar el tremendo avance que han tenido las infraestructuras en pocos años. Esa “puesta al día” se ha concretado en la nueva autovía A-25 que une Aveiro y Viseu con Fuentes de Oñoro, la localidad fronteriza española cercana a Ciudad Rodrigo (Salamanca). Actualmente con peaje electrónico.

 

Este alentador panorama hace que, desde Valladolid, el acceso a Aveiro -situada en la misma costa atlántica- sea ahora un cómodo paseo de 435 km. -casi todo de autovía gratuita- más otros 12 km. hasta el Camping “Costa Nova”, a orillas del Atlántico. 

 

Las "playeras" casas de Costa Nova

 

O lo que es lo mismo, seis horas de viaje con la caravana, parada incluida. Lo que está claro es que desde la mitad oeste de la península, Aveiro queda muy a mano para una escapada durante un puente, o mejor aún si es “acueducto”, claro. Además la primavera y el otoño puede que sean las mejores estaciones para la visita, cuando el calor ya no aprieta.

 
 

Ahora más que nunca, la mitad norte de Portugal queda a un tiro de piedra de la meseta castellana. Sin ir más lejos, ciudades tan renombradas como Oporto (Porto) o Coimbra se sitúan en un radio de 70 - 90 km. de la “Venecia Portuguesa”, como algunos admiradores gustan de llamar a Aveiro. 

 

Coimbra

 

Ello, unido a su proximidad a las infinitas playas de dunas y arena blanca, la convierten en una perfecta base de operaciones para conocer más a fondo lo que la parte centro-norte de Portugal nos ofrece, que es mucho más de lo que podríamos pensar: arte, paisajes, monumentos y, muy especialmente, su rica gastronomía.

 

Lógicamente la modernización del país ha influido en los precios, acortando las distancias con España, pero todavía podemos disfrutar de unas buenas vacaciones en casa del vecino del oeste con la sensación de que el euro “cunde” de lo lindo. Eso sí, quien espere encontrar chollos a cada paso, mejor que vaya cambiando el chip, que eso ya pasó a la historia. Sin embargo no será descabellado pagar 50 cts. por un cafetito o 6 euros por un menú completo y abundante.

 

 

Rumbo a Portugal:

Salimos de Valladolid el jueves santo por la mañana, acompañados de nuestros amigos Pilar y Manolo. Ellos en su caravana “Bürstner City 490 TK” y nosotros en nuestra caravana “Rapido 39 T” de techo elevable.

 

Los combustibles están muy, muy caros en Portugal. Eso aconseja entrar en el casa del vecino con el depósito bien lleno. El gasóleo estaba entonces (2007) a 93 cts. en España y en Portugal a 1,04 €. Y la “Sin Plomo” se acercaba a 1,30 €.

 

En julio 2011 el gasóleo estaba a 1,37 €/l y la gasolina 95 oct. a 1,57 €/l - Podéis consultar los precios del combustible en Portugal en la siguiente web:

www.maisgasolina.com

Cerca de la frontera abundan las gasolineras, siendo la Cepsa de Fuentes de Oñoro la más utilizada. Sin embargo, quien busque precio y no marca, en el interior de la localidad y un poco más hacia la frontera encontrará una gasolinera un poco más barata.

 

El encanto de la zona fronteriza hispano-lusa

 

Aunque la zona comprendida entre Ciudad Rodrigo y la portuguesa Guarda no forma parte de este viaje, sino a otro realizado durante un fin de semana hace ya algunos años, su interés es tal que no podemos por menos que hacerle el honor, pues cualquiera que se plantee dedicarle un poco de tiempo, seguro que apreciará lo que allí encontrará.

 

En la parte española hay dos buenos puntos de interés, por un lado la espectacular Ciudad Rodrigo -ciudad monumental y amurallada- con un casco histórico de gran interés en el que se conjugan el arte y la arquitectura a partes iguales. Dispone de camping, sin embargo nosotros nos alojamos en el “Orbitur” de Guarda, ya que el de Ciudad Rodrigo estaba cerrado en primavera.

 

Por otra parte, el interés se desplaza 12 km. al norte de Fuentes de Oñoro. En Aldea del Obispo encontraremos las impresionantes ruinas del Real Fuerte de la Concepción. Aunque la fortaleza del siglo XVII se encuentra en un ruinoso estado, mantiene intacta su imponente majestuosidad. Se erigió en 1664, en la época de los conflictos sucesorios con Portugal. Llevad calzado adecuado para andar por un terreno invadido por la maleza. Se puede acceder libremente al fuerte y en el pueblo existe un “centro de información” donde conocer la historia de la defensa fronteriza encomendada a la fortaleza. 

 

El Fuerte de la Concepción.

 

 

 

   

El patio interior

 

Las caballerizas

 

En el lado portugués tenemos que destacar la villa fortificada de Almeida, bien señalizada desde Vilar Formoso. Está muy bien conservada y puede ser muy agradable dedicarle medio día. Sabugal y su castillo medieval es otro punto muy interesante. 

 

   

La "Estrella" de Almeida

 

Los baluartes de Almeida

 

 

Vilar Formoso, la población fronteriza portuguesa contigua a Fuentes de Oñoro, es famosa por su gran mercadillo del primer sábado de mes. Es enorme y los puestos discurren prácticamente a lo largo de una calle y un camino, en cuyo extremo - en una explanada – se sitúan muchos puestos de comida, destacando los asadores de pollo y otras viandas. Un buen sitio donde comer bien y barato. 

 

Asadores en el mercadillo mensual de Vilar-Formoso

 

Y muy cerca tenemos la Serra da Estrela, que invita a paseos y excursiones. Por último debemos citar Guarda, la localidad más importante. La catedral gótica es su mejor monumento y un paseo por sus calles siempre gusta. En definitiva, la zona admite perfectamente tres días de visita, sin olvidar degustar la gastronomía local, muy potente por su marcado carácter serrano. 

  

La ruta hacia Aveiro

 Pero volvamos a nuestra ruta de Semana Santa. Como íbamos sin prisa, salimos a las 9,30 de la mañana con idea de honrar por el camino la cocina vecina y comer en un área de autopista, cocina caracterizada por sus generosas raciones.

 

Claro que no contábamos con que la nueva autovía tuviera tan pocas zonas donde saciar el apetito. Acordamos parar a comer alrededor de las 13 h. hora portuguesa, pero a eso de las 12,45 h. -al pasar por el área de autopista de Mangualde, que dispone de restaurante- hice intención de entrar, pero entonces vi una señal que anunciaba otra área a 30 km.;

 

Pues bien, ignoramos el porqué estaría ahí esta señal, pero el caso es que le hicimos caso, no paramos en aquel momento y ya no encontramos nada más hasta Aveiro, cien km. más adelante. Actualmente ya están operativas un  par de áreas intermedias que en aquel momento aún estaban en construcción, no obstante el caso es que llegamos al camping sin haber comido. La nueva autovía es buena, con muchos tramos de tres carriles, ya que los “toboganes” son una constante durante todo el recorrido.

 

El camping "Costa Nova"

En fin, con un hambre voraz llegamos al camping “Costa Nova”, en la localidad del mismo nombre, a las 14,30 hora portuguesa, pues recordemos que hay que retrasar una horita el reloj. ¡Dejamos las caravanas en las parcelas, sin bajar patas, y salimos volando al pueblo a reponer fuerzas!. www.campingcostanova.com 

 

El Camping Costa Nova

 


Costa Nova y Barra son las localidades a orillas del Oceano Atlántico, allá donde finaliza la autovía A-25. Aveiro queda a unos 12 km. de la playa. Sin embargo la ciudad está conectada al mar por su famosa ría en la que se cría la renombrada anguila, reina de la cocina aveirense. Para llegar a los camping de Costa Nova y de Barra desde la autovía, al llegar a Aveiro, hay que seguir la señal de “Praias”.

 

Elegimos el camping de Costa Nova porque tiene acceso directo a la playa. El de Barra está dentro de la localidad, aunque tiene a su favor el arbolado del que el otro carece. En primavera eso no es problema, pero en pleno verano allí debe de hacer un calorcito de aúpa. 

 

La playa de Costa Nova. Barra y el faro, al fondo

 

El “Costa Nova” es un camping agradable, de buenas parcelas de hierba, con la particularidad de estar delimitadas ¡con cordajes de color verde!. Los servicios son modernos y correctos. Quizás la mayor pega sea que no disponen de agua caliente en fregaderos y lavabos. Salvando ese pequeño, pero molesto detalle, el camping es majo y lleno de barbacoas. Desde junio funciona el bar, restaurante y supermercado. Está abierto todo el año y dispone de algún bungalow y también de un hotelito. 

 

En fines de semana "normales" el camping es muy tranquilo

 

Para aquellos que piensen llegar a horas intempestivas hay suficiente espacio en el parking de la entrada para pernoctar, claro que también es posible pasar la noche en el paseo marítimo de Costa Nova. ¡Cada atardecer había varias autocaravanas estacionadas!. 

 

El paseo marítimo de Costa Nova

 

El caso es que tanto el camping como la zona nos ha gustado mucho y ya hemos regresado en varias ocasiones.Y también muchos de nuestros amigos se han acercado a Aveiro y alrededores gracias a nuestros entusiastas informes de la zona, tanto por sus posibilidades turísticas como gastronómicas. Así que esperamos que el interés no decaiga...

 

Gastronomía y relax en Costa Nova

Costa Nova es una vistosa localidad a pie de la ría que se caracteriza por sus fachadas de rayas de colores, como si de tiendas de playa se tratase. Eso le da un aire colorista y simpático. En el paseo marítimo se encuentran varios restaurantes y bares, con algún que otro supermercado-tienda-bazar de autóctono sabor. También hay un pequeño mercado, que parece una construcción de juguete. El pescado es excepcional y a muy buen precio. Tanto en viernes santo como en domingo estuvo abierto. 

 

   

Interior del mercado de pescado

 

El colorista mercado de Costa Nova

 

Comimos divinamente en el restaurante “O Fidalgo”. No es barato, pero la relación calidad-cantidad-precio es muy buena y las raciones son bestiales. Por eso mismo ya indican en la carta la posibilidad de pedir “meia dose”o “media ración”. Algo que en la mayoría de los casos dejará más que satisfecho al más pintado. En otras ocasiones hemos cenado muy bien en la "marisqueira" que hay cerca del mercado de pescado. Como una imagen vale más que mil palabras...

 

 

   

Mariscada

 

Esto es una ración de "caldeirada" de pescado

 

 

Por aquellos lares es habitual que te dejen la perola en la mesa si se pide un guiso o un arroz, lo que hará las delicias de los amantes del buen yantar. Como ya he mencionado, los platos de anguila tienen mucha fama, en especial la “caldeirada de anguía”. No le va a la zaga el “bacalhau”, preparado de mil maneras Y el arroz de marisco. Como zona marítima, los platos de pescado son de lo mejorcito. En muchos casos se acompañan de arroz, ensalada y/o patatas fritas. 

 

Plato de "Picanha",una selección de carnes

 

La costumbre portuguesa de servir, sin pedirlo, algo “para picar”

 

Una costumbre muy típicamente portuguesa es servir “entradas” sin pedirlas. Esos platitos “para picar” van desde las aceitunas, el paté de sardinha o quesos varios hasta el salpicón de pulpo y los langostinos en salsa que nos sirvieron en “O Fidalgo”.

 

Es conveniente tener en cuenta que nos los cobrarán, incluso si no los comemos, en cuyo caso lo mejor es pedir que los retiren. Y si nos apetece comerlos, que será lo más probable, y en la carta no viene indicado su precio, lo mejor es preguntar cuánto cuestan, así evitaremos disgustos y discusiones. Para nosotros es una molesta costumbre, pero allí eso es algo normal, incluso para los mismos portugueses. En muchos casos el precio de los entrantes viene indicado en la carta, pero en otros no.

 

En general son baratos, sobre los 3 euros, pero en “O Fidalgo” nos llevaron 10 € por el salpicón de pulpo y los langostinos en salsa, lo cual es un poco exagerado para algo que no se pedido expresamente. No obstante, conocedores de las costumbres locales, cuando decidimos hincarles el diente ya sabíamos que un par de euros no costarían precisamente. El consuelo fue que estaba todo buenísimo. En fin, ojo al dato. Y si no os apetece lo que os sirvan bastará con decirle al camarero que se lo lleve y asunto resuelto.

 

Después de la opípara comida regresamos al camping, situado a sólo 1 km. del pueblo, y dedicamos el resto de la tarde a “labores de acampada”: montar el “safari” de la caravana de nuestros amigos, rellenar depósitos, engrasar cosillas, etc. Al atardecer, con una espectacular puesta de sol, nos dimos un agradable paseíllo por la desierta playa, de fina y blanca arena, con el faro de Barra de fondo. 

 


 

“Falando” en portugués

 

El idioma no es problema. Nos entienden bien y nosotros a ellos también. Si hace falta, con pedir que hablen despacio nadie se irá sin entenderse. En general son muy amables.

 

No obstante nunca está de más familiarizarse un poco con el idioma vecino y dominar algunas palabras más usuales. “Obrigado” significa “gracias”. Las damas deben utilizarlo en femenino.

 

Una cuestión importante para manejarse por allí es conocer los nombres de los días de la semana, que son muy distintos a los nuestros, exceptuando el sábado y el domingo que se dicen igual. El lunes es “segunda-feira”, el martes será “terça-feira” y así sucesivamente hasta llegar al viernes o “sexta-feira”. El “Bom dia” o el “Boa tard” son saludos muy habituales. “Adéus” es adiós.

  

Aveiro, ¿La "Venecia de Portugal"?

El viernes santo o “sexta-feira santa”, con un solazo de impresión, nos acercamos a Ílhavo, localidad situada al otro lado de la ría, justo enfrente de Costa Nova. Su mayor encanto son las dos iglesias del pueblo, pero lo que nos llevó allí fue que los viernes ponen un mercado “del vestido” en el mercado municipal, a las afueras de la localidad. Sin embargo,al ser festivo ese día, no lo montaron. No obstante lo hemos visto posteriormente y, bueno, no pasa de ser un pequeño mercadillo como tantos otros. 

 

Y tan pequeño que era...

 

Sin embargo el acercarnos al recinto no fue en balde porque en la entrada, además de flores, vendían una especie de “monas de pascua”, con sus huevos duros y todo. Hicimos acopio de un par de ellas y nos fuimos a Aveiro.

 

Habían pasado tres años desde nuestra anterior visita y el centro comercial “Forum” que han instalado en pleno centro de la ciudad ya estaba terminado. La mayor ventaja es el parking subterráneo, a 50 cts/hora. Allí encontraréis las típicas tiendas de marca y varios restaurantes, tanto de mesa y mantel como de “fast food” a muy buen precio.

 

Aveiro, como muchas ciudades portuguesas, aún está falta de un remozado a fondo de gran número de fachadas, que están en un estado más que lamentable. No obstante se ha hecho un gran esfuerzo de modernización y ya muchas zonas urbanas lucen de veras. 

 

El Aveiro "antiguo"

 

 

 

   

Uno de los canales de Aveiro

 

Edificio modernista

 

La zona del puente de la ría ha quedado muy bonita, con el precioso hotel “Arcada” a un lado y el ayuntamiento o Câmara Municipal al otro. El puente está bordeado por cuatro estatuas y las vistosas barcas de los “moliceiros”, que recuerdan de lejos a las góndolas venecianas, dan al lugar un notable encanto. 

 

 

Estatua del puente, con el ayuntamiento y el "Forum" al fondo

 

Aveiro dispone también de museos, iglesias y conventos, no muy lejos de esta zona. Ese viernes santos, a orillas de la ría, había un pequeño mercado de artesanía y muchos de los comercios estaban abiertos a pesar de ser festivo. Y no era para menos porque el español era el idioma más escuchado en sus calles. De allí salen las barcazas que hacen los paseos por la ría. Ignoramos si vale o no la pena el garbeo porque nunca lo hemos hecho, pero que sepáis que existir, existen. Además el cielo azul y el sol hacía que todo luciese aún más. 

 

El embarcadero en la ría "maior"

 

 

 

Las pintorescas barcas "moliceiras"

 

 

 

Paseo en la barca por los canales de Aveiro

 

Aveiro es famoso por su repostería y en particular por sus “ovos moles”, yemas recubiertas de pan de ángel con forma de peces, barriles, conchas, etc. Son deliciosos. Probad también los “Pastéis de Tentúgal”, de yema y almendra, una auténtica bomba calórica. En general la repostería es muy potente, con mucha yema por todas partes. No es de extrañar que uno de los postres más habituales por allí sea el llamado “Molotov”, que es una especie de flan, muy grande, hecho con claras de huevo. ¡Con las que tienen que sobrarles!. 

 

Dulces portugueses, muy, muy dulces...

 

Comimos en el restaurante “Ferro”, situado en una calle que sale a la izquierda de la plaza mayor de la localidad, paralela a la ría. Tiene la fachada modernista, aunque luego el interior no le vaya tanto a juego. No obstante, se come muy bien y es bastante económico. Lo probamos en nuestro anterior viaje y nos apetecía volver porque tanto la “caldeirada de anguía” como el arroz con almejas fueron de órdago. Si decimos que casi había tantas almejas como granos de arroz no exageraremos demasiado. La "colorista" parrillada de carnes tampoco está nada mal.

 

Afortunadamente tuvimos la precaución de ir a comer a eso de las dos menos cuarto, porque veinte minutos después había ya cola para pillar mesa. Y eso que el local no es nada chico. 

 

Parrillada de carnes para dos en el restaurante "Ferro"

 

El palacio de Buçaco

Por la tarde, tras pasear Aveiro, nos acercamos al “Palacio de Buçaco”, a unos 50 km. dirección Coimbra, en los alrededores del pueblo balneario de Luso. De estilo manuelino, el palacio de recreo de Manuel II, lugar de citas clandestinas del joven y último rey portugués, es actualmente un hotel-restaurante de gran lujo. Lástima que el imponente y magnífico edificio no esté rehabilitado, pues lo pide a gritos y cuando esté rehabilitado será sencillamente espectacular. 

 

El Palacio de Buçaco

 

 

 

   

Ventana de estilo manuelino

 

Los sempiternos azulejos

 

El entorno boscoso donde se ubica es muy agradable. En sus alrededores se libró una tremenda batalla contra las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia. Una gran cruz atestigua el hecho histórico. Desde luego, a pesar de lo ajado del palacio, merece una visita. Es una pena que no disponga de cafetería en la que reposar un poco y disfrutar de la lujosa decoración interior, salvo que optemos por comer en el restaurante, con sus cubiertos de plata y su esmerado servicio de mesa, claro.

 

Después de dar una vuelta por los alrededores, nos sentamos a descansar en una terraza de Luso. Por dos cafés, una cerveza y un helado Magnum nos pidieron… ¡3,40 €!. A lo largo del parque del pueblo, con una curiosa “estatua” construida con bidones de agua, encontraréis una hilera de casetas de venta de recuerdos y productos del terruño. Los típicos dulces son una tentación constante.

  

Coimbra: artículos de camping, lechón asado y edificios de miniatura

 

El sábado por la mañana fuimos a tierras de Coimbra, en dirección sur. La primera parada la hicimos en el concesionario Bürstner, “Campilusa”; un descubrimiento de nuestros amigos Pili y Manolo, cuando el anterior verano se les rompió por allí una pata de su caravana. Quedaron tan agradablemente impresionados por la cantidad de artículos disponibles, por sus buenísimos precios y por la amabilidad y buen servicio que recibieron que decidimos visitarlos de nuevo y hacer acopio de líquidos químicos y otras cosillas, entre ellas una pata AL-KO, esta vez para nuestra caravana. Ver su página en internet para saber cómo llegar hasta allí si es menester. Disponen de varios almacenes de recambios por lo que raro será que no encontréis lo que busquéis.

 

A eso de las doce nos acercamos a Coimbra. Tras dar una vuelta con el coche por los edificios universitarios en lo alto de la colina –una zona no demasiado atractiva- aparcamos al lado de “Correios” y dado que a las 13 h. el comercio cierra sus puertas en sábado, preferimos dedicar el poco tiempo disponible al mercado de abastos de la ciudad. 

 

 

Mercado de Coimbra

 

Hemos vuelto varias veces a Coimbra, que es una ciudad notable y muy bonita, con rincones muy pintorescos, tanto en su parte alta -la zona más antigua-  como su calle y plaza mayor. Ciertamente muchos edificios  precisan un lavado de cara, pero esa es una constante en el país vecino. Y actualmente, con la que está cayendo, creo que pasarán unos cuantos años antes de poder emprender un plan de rehabilitación general.

 

Probablemente un día será necesario para una visita cuidadosa a la ciudad, especialmente si incluye una más que recomendable visita al parque "Portugal dos pequenitos". Y no es en absoluto necesario ir con niños para visitarlo. Vale la pena a cualquier edad.

 

La calle mayor de Coimbra

 

 

 

   

La plaza mayor de Coimbra

 

Interior de la catedral

 

Los mercados nos encantan y son una de las mejores formas de “conocer” tanto los productos autóctonos como el nivel de vida del lugar. Después de aprovisionarnos de embutidos, quesos y dulces autóctonos, volvimos a las proximidades de “Campilusa” para degustar el “leitão assado” –cochinillo, para entendernos- en el restaurante que nos habían recomendado en el concesionario.

 

No fue lo mejor del viaje, desde luego. Buen precio, pero lo sirvieron frío y hubo que pedir que lo calentasen y eso, claro, le “quita muchos puntos”. En fin, no todo va a ser fantástico. Comimos con cierta prisa, pues queríamos visitar “El Portugal dos Pequenitos” en Coimbra y creíamos que cerraban el parque a las cinco de la tarde, según la poca información que pude obtener en internet, ya que, sorprendentemente, carecen de web propia.

 

Nota actual: Eso era entonces, porque ya "han arreglado" la cuestión y ya tienen su propia web... www.portugaldospequenitos.pt

  

“El Portugal dos Pequenitos”

“El Portugal dos Pequenitos” es, seguramente, la atracción más famosa de Coimbra. Se encuentra situado en la orilla opuesta del puente sobre río Mondego y es un recinto creado en la década de los 40 que reúne edificios en miniatura tanto del Portugal peninsular como de sus antiguas colonias. 

 

Coimbra, con la universidad en lo alto de la colina

 

Sin embargo no es el típico “parque de miniaturas”, pues las casas y edificios tienen un tamaño más que suficiente para que niños y adultos –encogidos- puedan entrar en su interior y asomarse por sus pequeñas ventanas. Era nuestra segunda visita en once años y desde luego hay que reconocer que se ha remozado a conciencia y resulta francamente bonito. Cierran a las 19 h. en primavera y una hora más tarde en verano. Hay pequeños museos en los edificios de tamaño normal y han construido también un pequeño parque infantil de juegos que hará las delicias de los “enanos”, especialmente la piscina de bolas. 

 

   


 


 

 

Y tocó regresar

El domingo era día de retorno. El sol lucía de nuevo con fuerza y permitió que el avance-safari de nuestros amigos se secara completamente. A media mañana arrancamos los coches, paramos a comer en el “área de autopista de mangualde” – no queríamos salir del país sin “despedirnos” debidamente de su cocina- y el resto del viaje careció de historia. Así pusimos fin a unas bonitas y tranquilas vacaciones de semana santa en tierras lusas.

  

Espinho y Ovar

Como no hay dos sin tres, en el puente del 1º de mayo de 2007, Rosa y yo regresamos a Costa Nova con intención de disfrutar de un tranquilo “puente”: paseos por la playa y mucho, mucho descanso.

 

Una de las pocas salidas que hicimos fue a Espinho y Ovar, a unos 60 km. del camping. En Espinho los lunes ponen un enorme mercadillo. La localidad no es particularmente atractiva, pero vale la pena ir por el mercado. 

 

   

Mercadillo del lunes - Espinho

 


 

 

 

Espinho

 

La decepción corrió a cargo de Ovar, ciudad situada entre Aveiro y Espinho. Las guías turísticas la describen como “ciudad-museo” del azulejo. Y si eso parece prometer sensaciones fuertes, la realidad cae como un jarro de agua fría sobre el expectante visitante: Las “famosas” fachadas azulejadas son bastante vulgares y, al menos en nuestra opinión, el lugar es bastante prescindible. 

 

Ovar

 

 

Más bonita e interesante fue la iglesia decorada con azulejos que se encuentra a las afueras de Ovar...

 

 

   


 

La iglesia azulejada de Ovar

 

Oporto

Y por último queda hacer mención a la segunda ciudad del país: Porto para ellos y Oporto para nosotros. A sólo 80 km. desde el camping, desde luego merece una visita. No se libra del tono cutre que ya hemos mencionado, pero tiene muchos y muy buenos atractivos. 

Atención. Para ir de Aveiro a Oporto (Porto) hay dos autopistas paralelas. La A1 es de peaje convencional, con garitas de pago, mientras que la A-29 es de peaje electrónico. Si se ha comprado la viñeta de tres naturales, (con peajes electrónicos ilimitados durante ese tiempo), la A-29 será, sin duda, la mejor elección.

 

Oporto / Porto

 

Los azulejos del vestíbulo de la estación de tren de São Bento son espectaculares. La zona de la catedral gótica, con la típica picota o “pelourinho”, es muy bonita. Desde allí hay un impresionante mirador sobre el Duero (Douro) y Vilanova de Gaia, la localidad al otro lado del río, donde se encuentran la mayoría de afamadas bodegas del vino de oporto. 

 

   

Vestíbulo de la Estación de Sao Bento

 

La catedral y el "pelourinho"

 

El empinado casco antiguo tiene mucho sabor y tampoco hay que perderse el puente de hierro de D. Luis I, construido por Eiffel. La “Igreja de São Francisco”, con su impresionante decoración barroca de estuco dorado, es una maravilla que merece ser vista sin duda.

 

Finalmente tampoco es cosa de irnos de la ciudad sin visitar alguna de las muchas bodegas de vino de oporto. La de “Cálem” nos gustó mucho. La visita dura una media hora y termina con una cata.

 

El mercado de Olhao es muy pintoresco y ya sabéis que nos gustan mucho los mercados y mercadillos. 

 

Porto - Mercado de Olhao

 

En posteriores visitas hemos cogido una vez el bus turístico –las entradas se compran en la Oficina de Turismo, que se encuentra muy cerca de la Estación de Sao Bento- y nos encantó el recorrido que hace, pues llega hasta la desembocadura del Duero y se recorre el barrio de Boa Vista, con sus impresionantes y señoriales villas que contrastan claramente con el ambiente popular del centro de la ciudad. Desde luego, si hay tiempo, es de los buses turísticos que creemos que vale realmente la pena coger. 

 

Oporto desde el bus turístico

 

 

 

La desembocadura del Duero/Douro

 

Epílogo

Resumiendo, Aveiro es una excelente base de operaciones para conocer buena parte de la mitad norte-litoral de Portugal. Esperamos que todo lo que hemos contado sea suficiente para animaros a hacerle una visita, pero lo que es seguro es que, si vais, no os defraudará.

 

 

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