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La República de San Marino es el tercer país más pequeño de Europa tras la Ciudad del Vaticano y el Principado de Mónaco. Es el estado soberano del mundo más antiguo, data del siglo X y también la república europea más antigua. Sólo ha sido conquistado por el ejército de Hitler. No es miembro de la Unión Europea, pero tiene el euro como moneda oficial.  

 

La visita a San Marino forma parte de este viaje.

Pincha en la imagen para saber más...

  

El país se encuentra a sólo diez kilómetros de la costa adriática y de la ciudad de Rimini. Y para cualquiera que no sepa que se encuentra en un estado independiente apenas si notará diferencias con la Italia que lo envuelve. Menos mal que el arco luminoso que nos recibe con el lema “Benvenuti nell’antiga terra de la libertà” da alguna pista...

  

La República de San Marino nos da la bienvenida de esta manera

 

No se pasa ningún control aduanero. San Marino es el último país de la Europa occidental y continental que nos quedaba por conocer, así que podemos decir que casi hemos completado nuestro particular “álbum de cromos” a falta, aún, de la lejana Grecia.

 

El corazón de la República de San Marino es el Monte Titano, que con sus más de setecientos metros de altura se alza majestuoso en mitad de la llanura. El “centro storico” se encuentra en la cima, con su recinto amurallado y sus tres torres almenadas. 

 

   

Una de las entradas al recinto amurallado

 

No puede negarse que protegidos estaban...

 

Las cuestas, como puede imaginarse, son de aúpa. Con hielo y nieve aquello tiene que ser de lo más divertido. Para facilitar el acceso al casco antiguo incluso hay un teleférico desde Borgo Maggiore.

  

   

El teleférico a Borgo Maggiore

 

Borgo Maggiore. No se ve, pero el Mediterráneo está en el horizonte

 

Se han habilitado un buen número de zonas de aparcamiento para los visitantes. Aquí también hay ZTL, que aunque sea otro país, las buenas medidas no hay que echarlas al saco. Lo que sí hay que tener muy presente es que, salvo en casos como el nuestro que llegamos un martes de enero, intentar aparcar en los parking más cercanos a las murallas es una guerra perdida. La suerte nos sonrió pues encontramos libre la última plaza disponible en el parking nº 6, que es muy pequeñito, pero teniendo en cuenta las pendientes y la estrechez de la carretera, lo mejor es evitar aventurarse con el coche hasta arriba en días de mucha afluencia de gente. Desde el parking nº 9, bastante más abajo y más grande, se puede tomar un ascensor que nos acercará a la entrada al recinto amurallado. Más info en www.sanmarinosite.com/come-arrivare/parcheggi 

 

   

El pequeño parking nº 6

 

La ZTL ocupa el recinto amurallado

  

Como solo visitamos la parte amurallada -el casco histórico- advertimos que los precios en las tiendas y de los restaurantes -muchos de ellos cerrados por vacaciones- no eran mucho menores que en Italia, con la clara excepción de los licores, vinos y bebidas alcohólicas en general. El problema es que viajando en avión no era posible aprovecharse de todo ello. Con la caravana la cosa hubiera sido diferente…

 

Llama la atención la abundancia de armerías, suponemos que por una legislación en la materia más laxa que en Italia.  El caso es que aquella tarde de martes no había demasiada gente paseando por San Marino.

  

       

Tiendas y más tiendas

 

 

 

Y muchas armerías

 

Los combustibles están más baratos que en el país vecino, lo que hace muy conveniente el repostaje, aún así el precio más bajo estaba en 1,05 euros, unos 10-15 céntimos menos que en Italia, lo que no está nada mal, aunque en términos absolutos tampoco fuese especialmente barata.

 

El casco histórico es pequeño y salvo que nos entretengamos media vida en cada tienda o queramos pasear los pequeños castillos que coronan la cima del monte Titano, tres horas serían más que suficientes para una visita. No es especialmente monumental, pero tiene su puntito.

  

       

 

 

El casco antiguo de San Marino

 

 

 

En los pueblos sanmarinianos de la llanura hay varios centros comerciales muy grandes, pero como no nos detuvimos, no tenemos ni idea de si los precios eran menores o no que en Italia, pero puede ser una buena manera de completar un día de visita.

 

La sensación que nos dejó San Marino fue un poco desigual. La parte amurallada es bonita y agradable, pero claro, apenas hay diferencias notables con Italia si dejamos al margen que los coches llevan otra matrícula. Por lo tanto “sabes que estás en otro país”, pero mayormente ahí acaba la cosa. Bueno, al fin y al cabo si uno visita Liechtenstein le acaba pasando algo parecido porque es realmente una extensión de Suiza…

 

 

Esto es lo que más te hará sentir en otro país

 

En cualquier caso está claro que hemos estado en otro país y eso siempre gusta. Al menos a nosotros. Y, por supuesto, es visita obligada si nos dejamos caer por la región de la Emilia Romagna.

 

 

 

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