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 La Toscana y mucho más...

 

Un viaje en avión, hotel y coche de alquiler que bien podría haberse hecho en caravana…

 

Arte, gastronomía,

 “Cavallinos rampantes” 

y una escapada a

la República de San Marino

 

 

  

FECHA

ETAPA

KMS.

Miércoles, 13 de enero de 2016

Valladolid - Aeropuerto de Madrid/Barajas

Aeropuerto de Bolonia - Prato (Toscana)

223

 

106

Jueves, 14 de enero

Pisa

183

Viernes, 15 de enero

Florencia

Tren

Sábado, 16 de enero

San Gimignano - Siena - Perugia

75+148

Domingo, 17 de enero

Perugia

4

Lunes, 18 de enero

Assisi - Ravenna

204

Martes, 19 de enero

Ravenna - San Marino - Maranello

89+175

Miércoles, 20 de enero

Museos Ferrari - Maranello y Módena

Módena - Aeropuerto de Bolonia

Aeropuerto de Madrid/Barajas - Valladolid

11+30+44

 

223

 

Total Kms.

1.078

en Italia

 

 

Italia, bella Italia...

 

 

 

 

Nuestra relación con el precioso país que vio nacer el Renacimiento, la pizza, la pasta y los coches de ensueño es realmente particular porque a diferencia del resto de países europeos, lo hemos visitado mucho más sin caravana que con ella.

 

 

   

   

La pizza se sirve "al taglio"

 

Ferrari y diseño italiano todo en uno

 

Arte por doquier

 

Con la caravana a cuestas sólo hemos estado en la Toscana, en los pueblos fronterizos con Francia (Ventimiglia o San Remo) y en el valle de Aosta. De esas escapadas podréis encontrar referencia en los siguientes viajes: Toscana y Costa Azul, en el de “La Fiesta del Limón” de Menton en la Costa Azul (distinto del anterior) y en el de los Alpes y Saboya en Navidad.

 

Sin embargo ha sido en avión cuando hemos visitado “a fondo” el país por tres veces: dos en invierno y otra en otoño. El primero de ellos a Roma y Pompeya, en un fin de semana largo. Otro “Express” a Milán, Bolonia, Ferrara, Verona, Vincenza y Venecia durante un puente del Pilar y éste último que ahora contaremos, de una semana de duración del miércoles 13 al miércoles 20 de enero de 2016.

 

El viaje que aquí expondremos es un “remake”, aunque ampliado, del que hicimos a la Toscana, con la caravana, once años antes. Esta vez, por aquello de la poca disponibilidad de días, el viaje estuvo basado en avión low-cost, buenos hoteles y coche de alquiler para recorrer la Toscana (Prato, Florencia, Pisa, San Gimingnano y Siena), parte de la Umbria (Perugia y Asís), la República de San Marino -uno de los países más diminutos de Europa- y la Emilia Romagna con Ravenna y los dos museos Ferrari: el de Maranello y el “Enzo Ferrari” de Módena, “sancta sanctorum” de todo buen aficionado al mundo del motor. 

 

   

Visita el museo de Maranello

 

Visita el museo Enzo Ferrari

 

¿Y la caravana? ¿Por qué no en Italia y en otros países, sí?

 

La respuesta es simple y clara. En verano en Italia hace un calor de aúpa -lo que para nuestros gustos la descarta de plano- y fuera de la época estival, la distancia desde Valladolid (1.700 km. a Florencia, por ejemplo) y lo caro del viaje por carretera, prácticamente toda la ruta se hace por autopista de peaje) hace que otras opciones como el avión+hotel+y coche de alquiler resulten mucho más interesantes. De hecho el viaje a Italia por carretera es el más caro de todas las rutas que cruzan Francia, ya que no hay una buena alternativa a las autopistas de peaje. Toca rascarse el bolsillo si no estamos dispuestos a tardar una eternidad en hacer el trayecto cruzando mil y una localidades por el camino. 

 

La ruta hacia Italia

 

 

 

Una simple cuenta nos aclarará la incógnita de la ecuación. El viaje ha durado ocho días, todos ellos en destino, gracias al avión. Pues bien, para haber hecho exactamente lo mismo en coche y con la caravana, hubiéramos necesitado, al menos, seis días más y eso a base de hacer una media diaria de más de 500 km. Si aún recordamos sumar, pronto llegaremos a la conclusión que ello supone echar mano de 14 días de vacaciones como poco…

 

Y en términos económicos el coste es bastante similar entre ambas opciones si el avión se consigue a buen precio y el coche de alquiler también. Volamos a Bolonia desde Madrid por poco más de 50 euros ida y vuelta cada uno. Por otra parte a mediados de enero es fácil encontrar hoteles con una excelente relación precio-calidad sin que el bolsillo duela más de la cuenta. Sin olvidar que los camping italianos suelen estar en el podio de los más caros de toda Europa.  

 

 

 

 

No obstante y dado que uno es un caravanista de pro, también comentaremos las opciones de alojamiento en camping para aquellos que opten por hacer el mismo viaje, pero por carretera.

 

 

Aparcar en el aeropuerto de Madrid/Barajas

 

A Madrid/Barajas desde Valladolid se puede ir con el AVE, con el autocar de “Alsa” o con tu propio vehículo. Por comodidad y horarios optamos por ir en nuestro coche, pero entonces hay que buscarle aparcamiento, siempre que no nos importe dejarlo en la calle todo ese tiempo, claro.

 

Tres posibilidades disponemos de aparcamiento en el aeropuerto: los de “Larga Estancia” y de “Bajo Coste” de AENA y luego los aparcamientos privados que ofrecen multitud de empresas ubicadas en los alrededores y que suelen incluir los traslados al aeropuerto desde su base. Algunos tienen la ventaja añadida de estar bajo cubierto, pero algunos también exigen que se les deje la llave del coche y eso a nosotros no nos convence.

 

Digamos que hemos experimentado todas las opciones, pero esta vez nos decidimos por el de “Larga Estancia” de AENA. El coche está al aire libre, pero bajo una marquesina, no hay que dejar la llave y hay un microbús en la puerta del parking que nos llevará a la Terminal cada 10 minutos. El trayecto a la T1 es de sólo 4 minutos. Reservamos la plaza por Internet, más por asegurar un buen precio -se paga al salir- que por falta real de espacio, pues lo había de sobras.

 

 

El autobús del Parking de Larga Estancia de Barajas

 

El llamado “de bajo coste” de AENA no lo recomendamos. Es poco más barato que el de “Larga Estancia” y físicamente está más cerca de la Terminal, pero eso es algo engañoso. No vale la pena porque para coger el autobús a la Terminal hay que andar unos 200 metros a través de un parking solitario y eso se carga cualquier otra ventaja que pudiera haber. Es mejor pagar 2-3 euros más en total en el de “Larga Estancia”, pero con la comodidad de tener el autobús allí mismo.

 

 

 

 

Evidentemente el avión no es un medio de transporte al alcance de todo el mundo. No siempre hay un aeropuerto cercano a nuestro domicilio que nos pueda servir, pero lo cierto es que una compañía de bajo coste como Ryanair opera en bastantes aeropuertos españoles e italianos y por eso para muchos es una buena manera de viajar sin que el bolsillo duela demasiado. 

 

   

Esperando a embarcar

 

Y llegamos a Bolonia...

 

En Valladolid, desde que perdimos el vuelo a Milán/Bérgamo hace unos años, sólo nos queda la solución de acercarnos a Santander para volar a Roma o desde Madrid también a Roma, Bolonia, Pisa y a Milán/Bérgamo en la parte continental o a las islas de Cerdeña y Sicilia si lo preferimos. En cualquier caso los principales puntos de interés del país quedan al alcance de todos estos destinos. Por ejemplo, la afamada Venecia queda sólo a 150 km. de Bolonia o a 225 de Bérgamo.

 

De todas maneras la vida no termina en Ryanair y otras compañías aéreas (Iberia Express, Vueling, Air Europa, etc.) nos pueden servir perfectamente si sus tarifas, destinos y horarios nos cuadran mejor.

 

La clave, no obstante, es reservar los pasajes con antelación suficiente para que las tarifas sean atractivas. Nosotros lo hicimos con un par de meses. Los hoteles también los reservamos en ese momento.

 

En general el importe del vuelo será el gasto más comprometido en caso de no poder viajar en las fechas previstas, pues en la mayoría de los casos perderemos lo pagado salvo que hayamos contratado un seguro (con el sobrecoste que ello supone y siempre y cuando se cumplan las condiciones del contrato, lo que no siempre es fácil).

 

Los hoteles y las compañías de alquiler de coche suelen permitir anular sin coste con sólo uno o pocos días de antelación, lo que nos da algo más de margen ante posibles eventualidades salvo que estos imprevistos ocurran a última hora, claro. La web www.booking.com es una muy buena solución para encontrar excelentes alojamientos a muy buen precio y con excelentes condiciones de reserva.

 

El coche de alquiler

 

Salvo que vayamos a estar en una única ciudad, Roma por ejemplo, el recurso al coche de alquiler será casi obligado.

 

Alquilar un coche siempre es un asunto delicado y no conviene dejar ningún fleco al aire. Pensemos que garantizaremos el alquiler con la tarjeta de crédito y eso nos pone en situación de desventaja con la alquiladora ante posibles desperfectos, averías o multas. Sin embargo es perfectamente posible disfrutar de una “macchina” italiana durante unos días a poco que hagamos las cosas con cabeza.

 

 

Recogiendo el Skoda Octavia en Bolonia

 

De entrada y siempre y cuando la bondad de las tarifas lo permitan es mejor contratar con una compañía de primer nivel -Avis, Hertz, Europcar, etc.- que con una local, pero tampoco es una cuestión esencial. Lo mejor es que antes de contratar con una empresa local veamos si sus referencias son buenas. De hecho el único problema serio que hemos tenido a la hora de alquilar lo tuvimos precisamente con “Hertz” en Munich. Nos cobraron una cantidad no contratada previamente y finalmente no se avinieron a reintegrarla. También es cierto que algo así solamente nos ha pasado una vez y con ellos hemos contratado varias veces sin problemas.

 

Desde un criterio de seguridad económica para nosotros la clave de un feliz alquiler se encuentra en poder disponer de un seguro a todo riesgo sin franquicia. Es la manera de quedar al margen ante cualquier reclamación por daños causados, -ciertos o no- que no será precisamente barata y que nos colocará en situación de mucha debilidad ante las acciones de la empresa reclamante.

 

Para quien no esté familiarizado con este tipo de alquileres, digamos que los coches de alquiler normalmente incluyen en el precio un seguro a todo riesgo con franquicia, la cual puede ser bastante elevada dependiendo de las compañías, pero que raramente bajará de los 1.000-2.000 euros. El modo de quitarnos esa losa de encima es contratando una extensión del seguro que deje la franquicia reducida a cero patatero. De esa manera nos dará igual que el coche presente, al recogerlo, algún daño no debidamente registrado en el parte de entrega y estaremos salvados si tenemos la mala suerte de tener un percance por pequeño que éste sea.

 

Eso sí, esa extensión no es barata y puede rondar los 30 euros al día en muchos casos. La decisión de contratarla o no dependerá del balance entre gasto y tranquilidad/riesgo que estemos dispuestos a asumir. Nosotros lo tenemos claro. Si nos vamos de vacaciones -que no es algo barato de entrada- es para disfrutarlas y no para vivir con el “Ay” en el corazón por si le pasa algo al coche. Así que, mal que nos pese, preferimos asumir el sobrecoste con alegría torera, como un gasto más y así andar relajados, que no confiados, pues en definitiva se trata de no tener percances ni problemas. Y por supuesto no recibir multas. Con la cantidad de radares que hay por todas partes -Italia no es una excepción, al contrario, está plagada de ellos- hay que ser muy respetuoso con la señalización porque cualquier multa que reciba el coche será debidamente repercutida en nuestra tarjeta de crédito. Así que mucho ojo.

 

La reserva del coche la hicimos una semana antes de la salida. Inicialmente íbamos a contratar con “Hertz” -es de las pocas empresas que indica el coste de la eliminación de la franquicia- un Fiat 500 que costaba, por una semana, “en tarifa normal”, 145 euros, pero con la “súper-cover” (franquicia cero) la broma se iba a unos terroríficos 410 euros.

 

Como eso era mucho dinero, seguimos buscando y encontramos una web inglesa www.rentalcars.com que trabaja con diferentes compañías de alquiler y encontramos un chollete. A través de ellos, la alquiladora “Sicily by Car” ofrecía un “pack Premium” por alquilar durante una semana un “Golf Variant o similar”, con franquicia cero incluida y depósito de garantía reducido- por sólo 221 euros en total. Finalmente nos entregaron un Skoda Octavia Familiar, que funcionó de maravilla. Ciertamente no necesitábamos un coche tan grande, pero…

 

Desde luego la próxima vez que tengamos que alquilar un coche ya sabemos dónde hay que mirar primero, en “Rentalcars”, a la búsqueda de una oferta similar.

 

Por otra parte siempre es muy aconsejable adoptar algunas medidas preventivas a la hora de recoger y entregar el coche como es comprobar que la relación de daños que pueda presentar el coche esté debidamente recogida en la documentación de entrega. Si hay alguno rozón o bollo sin marcar, hay que pedir al operario de turno que lo haga constar. Para ello es muy interesante que fotografiemos detalladamente el coche al recogerlo y al dejarlo -incluido el cuadro de mandos donde consten los kilómetros y el marcador del depósito de combustible lleno-teniendo buen cuidado de que la fotografía muestre también la fecha y la hora. De esa manera, ante una eventual reclamación, podremos defendernos con mejores garantías de éxito.

 

También es imprescindible comprobar que el coche dispone de todo lo que se ha contratado, incluyendo el chaleco reflectante y los triángulos de emergencia. Además en Italia y en época invernal es obligatorio cadenas a bordo, salvo que el coche lleve neumáticos de invierno. Y hay controles frecuentes en las carreteras. En nuestro caso menos mal que lo comprobamos porque habían olvidado incluir las cadenas. Se lo dijimos al operario y nos las dio de inmediato, pero si no estamos al tanto, nos vamos sin ellas. Ciertamente no las necesitamos ni tampoco la policía nos revisó, pero bien pudiera haber pasado y entonces hubiéramos tenido un problema serio.

 

Como está claro que esto del alquiler tiene bastante miga, os sugerimos que echéis un vistazo a los siguientes enlaces para ampliar la información sobre todas estas cosas que hay que hacer al alquilar: Alquilar un coche y el viaje a Malta para ver cómo programar el GPS.

 

 

Circulando por Italia

 

Dile a cualquiera que te vas a Italia en coche y lo primero que te soltará es: ¡Pues ya puedes andarte con ojo, que hay que ver cómo conducen por allí!

 

Que los italianos tienen fama de conductores rápidos, agresivos y poco respetuosos con las normas de tráfico es un tópico, pero también un tópico muy cierto. Y de hecho nuestra experiencia en suelo italiano tanto como conductores como peatones, al menos hasta este viaje, no lo cuestionaba. Conducir por la zona de Nápoles, por ejemplo, pone a prueba los nervios de acero más templados. Y cruzar las calles de la Roma imperial es un deporte de riesgo que deja al “puenting” a la altura de un juego de parvulario, pero algo parece estar cambiando en Italia…

 

Tras más de 1.100 kilómetros por todo el centro del país no nos queda otra que confesar que Italia ya no es la que era. ¡Si hasta se respetan los límites de velocidad!

 

En general, por supuesto, que por haber hay de todo, como en todas partes. Prejuicios al margen, el tráfico que hemos encontrado no se ha diferenciado del que se pueda encontrar en otros países. ¿Pirulas? Alguna ha habido, pero muchas menos de las que nos esperábamos.  

 

Vamos, que en este viaje el típico tópico ha saltado por los aires. ¿Será cosa de los mil y un radares que adornan las carreteras italianas? Puede. Lo cierto es que esta vez conducir por Italia no ha supuesto ningún estrés añadido y eso sólo puede ser un motivo de satisfacción. Seguramente no será oro todo lo que reluce, pero ahí queda eso.

 

Quizás lo más sorprendente en lo tocante a la circulación -y no precisamente para bien- hayan sido los precios de los carburantes. Hemos alucinado. Cuando el gasóleo en España estaba claramente por debajo del euro -al igual que en Francia, por ejemplo- los amigos italianos rellenan sus depósitos alrededor de 1,20 €/litro. Y la gasolina, bastante más cara aún. En todo el viaje lo más barato que hemos visto en diésel ha sido a 1,14 € y en las autopistas andaba por encima del 1,30.

 

En San Marino los precios eran más bajos, aunque tampoco tanto en términos absolutos, pues lo más barato andaba, en enero 2016, a 1,05 €, lo que significaba estar aún diez céntimos por encima del precio medio en España en esos momentos…

 

 

No sin mi GPS

 

No sin mi GPS. No salimos de viaje sin él. No importa que el coche se quede en casa. El GPS viaja siempre con nosotros con todos los destinos debidamente programados. Así ahorramos tiempo cuando más falta hace, que es en destino y, sobre todo, llegaremos siempre donde queramos. Y nos avisará solícito de los traidores radares, siempre y cuando ese utilísimo servicio esté disponible y actualizado, claro.

 

El tiempo es oro cuando se viaja, por eso procuramos optimizar al máximo el nuestro. Y para eso el binomio “Planificación + GPS” es determinante.

 

 

 

No sólo llevamos planificados en “favoritos” los destinos de nuestro viaje. También llevamos marcados los mejores aparcamientos de cada lugar a visitar gracias a la ayuda de webs como www.parkopedia.es que permite descubrir muchos aparcamientos y sus tarifas. De esa manera en lugar de programar “el centro de la ciudad”, ya vamos directamente al aparcamiento elegido, sea o no de pago. Así no se pierde tiempo dando vueltas y en función de las tarifas y la situación podemos elegir el que mejor nos cuadre.

 

Por supuesto los camping y los hoteles son otros de los puntos que hay tener correctamente programados. En fin, las posibilidades son infinitas y sólo nuestra imaginación y las ganas de currar pondrán los límites preparando el tema. Nuestra máxima es “Llevemos previsto todo lo que se pueda prever”.

 

Quien quiera echar un vistazo a cómo lo hacemos, en el viaje a Malta encontrará todo un manual al respecto…

 

 

 

La “Zona de Tráfico Limitado” en Italia

 

Las “ZTL” o “Zona de Traffico Limitato” han sido para nosotros una novedad que desconocíamos en Italia. Un gran número de ciudades con cascos históricos relevantes disponen de una ZTL. Una manera drástica de reducir el tráfico rodado, limitándolo a los vehículos estrictamente autorizados y cuyos accesos están vigilados por cámaras.

 

 

   

Señal de ZTL de Ravenna

 

Esta también

 

Florencia, Siena, San Gimignano, Assisi (Asís), Perugia, San Marino y Ravenna, sólo por citar algunas de las que hemos visitado, tienen una ZTL. Muchas disponen de aparcamientos alrededor que facilitan la tarea de estacionar. Además algunas ciudades como Siena o Perugia, cuyo “centro storico” está en lo alto, disponen de accesos mediante escaleras mecánicas desde los aparcamientos. 

 

Las escaleras mecánicas de Siena

 

La inmediata consecuencia de la ZTL es que nuestros coches no deberán entrar en esa zona so pena de multa. Salvo que nos vayamos a alojar en un establecimiento situado en su interior. En tal caso, el hotel tomará nota de la matrícula del vehículo y la comunicará a las autoridades locales. Esa situación la hemos vivido en Ravenna. Por eso mismo conviene saber de antemano si los destinos elegidos tienen una ZTL, teniendo siempre cuidado de no cruzar sus límites.

 

 

 

 La Toscana puede que sea la región más famosa de toda Italia, pero de lo que no cabe duda es que es la que más arte alberga por metro cuadrado. Es lo que ocurre cuando se ha sido la cuna del Renacimiento.

 

El campo toscano, de suaves colinas ocres y viñedos de “Chianti” tiene al ciprés como árbol emblemático. Y qué decir de sus ciudades y pueblos renacentistas o medievales. Puro arte e historia. 

 

   

Las típicas botellas de Chianti

 

El paisaje toscano desde San Gimignano

 

 

Florencia, Pisa, Prato, Pistoia, Siena, San Gimignano o Volterra valen completamente el viaje. Y como las distancias entre ellas no son muy grandes, la Toscana es muy fácil de visitar. La red de autopistas de peaje y autovías gratuitas es buena.

 

Alojarse en la Toscana

 

Florencia/Firenze es el epicentro de la región y el principal motivo para visitarla. Desde la propia Florencia o sus alrededores podremos recorrer los puntos de interés de la Toscana.

 

 

 

  

En camping: en nuestra anterior visita a Florencia, allá por 2005, acampamos en el “Camping Michelangelo”, que está prácticamente en la ciudad, con la parada del bus a la puerta. Sin embargo el tiempo no pasa en balde y las cosas cambian. Actualmente sólo admiten tiendas de campaña -aunque también las tengan en alquiler- por lo que si viajamos con la caravana, carro-tienda o autocaravana parece que deberemos buscar cobijo en alguno de los otros dos camping de la ciudad, eso sí, con el inconveniente de estar más alejados del centro: el “Firenze” y el “Internazionale Firenze”. Al menos ambos abren todo el año.

 

Queremos pensar que esos camping tendrán algún modo de transporte público a Florencia, más o menos a mano, que permita dejar el coche en el camping, pues dejando al margen los atascos, el aparcamiento es caro y la ZTL muy extensa. El coche no es muy bienvenido en Firenze.

 

Y si es la primera vez que visitáis Italia en plan de acampada, conviene recordar que sus camping son, en general, de los más caros de toda Europa. Y ello no garantiza que su calidad vaya acorde a sus tarifas.

 

 

 

 

 

En hotel: Ese fue nuestro caso en este viaje. Partiendo de la base de que disponemos vehículo propio, la elección de la ubicación del hotel dependerá muy especialmente del plan de visita.

 

Nos explicamos. Florencia es una ciudad con tanto arte y tanto que ver que para una primera visita habrá que prever, como poco, entre dos y tres días. Hablar de tiempos siempre es arriesgado porque cada cual tiene sus ritmos, así que ello dependerá de si el plan va a incluir muchas visitas a museos y monumentos o no.

 

Y es que Firenze alberga algunos de los museos más importantes del mundo como la “Galleria de los Uffizi” o la “Accademia” que muestra el “David” de Miguel Ángel, la escultura original. Si pasamos de la “Accademia” siempre podremos consolarnos con la copia del David en la Piazza de la Signoria. 

 

El campanile de Firenze

 

Los hoteles de Florencia son bastante caros como corresponde a una ciudad tan turística, pero si la idea es estar varios días en la ciudad, no es mal planteamiento buscar un buen alojamiento céntrico que disponga de aparcamiento y que nos permita visitarla con total comodidad.

 

Sin embargo si la idea es recorrer la Toscana -sería imperdonable no hacerlo- entonces la cosa ya cambia. Lo mejor, tras visitar Florencia, sería buscar otro alojamiento que nos permitiese movernos cómodamente por la Toscana y a un precio menor. Y eso fue precisamente lo que nosotros hicimos.

 

Como ya habíamos estado anteriormente en la ciudad del Ponte Vecchio y del David, esta vez nos bastaba pasearla de nuevo un solo día. Por eso mismo elegimos la cercana ciudad de Prato, bien comunicada por tren con Florencia, como base de operaciones para nuestra visita a la Toscana.

 

 

Nuestra estancia en la Toscana

 

Prato es una pequeña ciudad histórica a sólo 20 kilómetros de Florencia/Firenze, lo que unido a su proximidad a la autopista la hace ideal para visitar la Toscana sin agobios. Y lo mejor es que en tren sólo tardaremos veinte minutos en llegar al centro de Florencia, a la estación de Santa María Novella, por sólo 5,20 €, ida y vuelta.

 

Lógicamente en Prato no están por desaprovechar su estratégica situación y aunque los precios medios sean notablemente menores que en Florencia, aún así son también algo mayores que en otras ciudades no tan reputadas. No obstante es perfectamente posible encontrar buenos alojamientos a precios ventajosos sin excesiva dificultad gracias a páginas como www.booking.com

 

Tras un vuelo sin problemas y con casi media hora de adelanto llegamos al aeropuerto “Guglielmo Marconi” de Bologna/Bolonia, en la región de la Emilia Romagna. Recogimos el coche, también sin contratiempos y nos trasladamos a la Toscana -a la ciudad de Prato, a 90 kilómetros de distancia- donde habíamos reservado alojamiento en la “Locanda Giolica”, una bonita casa de campo a las afueras de la ciudad que funciona en régimen de Bed & Breakfast, pero apenas a kilómetro y medio de la estación de tren.

 

Ese tipo de estancias aportan una dimensión distinta a la del hotel tradicional. Alojarse en una casa antigua, gestionada de manera familiar, es una experiencia que vale la pena vivir. Le da un plus de autenticidad, de contacto directo con la gente y con el modo de vida del lugar. 

 

   

La Locanda Giolica de Prato

 

"Vista" desde de Prato desde la habitación

 

Verónica y su familia nos recibieron y trataron muy bien y la estancia fue realmente placentera, “muy toscana”. Concertamos una cena típica para el día de llegada y fue una manera realmente original de tomar contacto con una cocina tan interesante como casera. 

 

   

Nos esperaba la cena italiana

 

Alojarse con sabor toscano

  

       

Pasta al brocoli y piñones

 

Pechuga de pollo y alcaparras

 

Dulces toscanos

 

Durante tres días y medio, la mitad del viaje, lo pasamos recorriendo las tierras toscanas. Para ser invierno y enero, la verdad es que el tiempo nos acompañó, pues excepto el jueves en Pisa -llovió copiosamente todo el día- el resto del viaje lo hicimos “bajo el sol de la Toscana”, con un maravilloso cielo azul que lo realzaba todo.

 

Las temperaturas, acordes a la época del año -pues si bien en verano hace un calor que amansa a las cigarras- no dejaba de ser enero y el ambiente era frío, pero también suave.

 

 

 

El casco histórico de Prato es pequeño y amurallado. La catedral -duomo- es su principal monumento y sigue la arquitectura tardo-gótica tan característica de la zona, con sus rayas de mármol verde y su “campanile” cuadrado.

 

Fuera de la catedral, el principal monumento es el “Palazzo Pretorio”, que data de los siglos XIII y XIX. No le faltan iglesias de interés y pasear por sus callejuelas es algo siempre agradable, especialmente si nos regalamos con algún dulce típico. Las buenas pastelerías no faltan. 

 

   

Duomo de Prato

 

El Palazzo Pretorio

 

Se puede aparcar en la “piazza mercatale”, que funciona con parquímetro. Si la estancia en la ciudad va a ser larga, una opción interesante es el gran aparcamiento de la “piazza del mercato nuevo”. Está a unos 700 metros de la catedral y por un euro y medio se puede aparcar todo el día. Este aparcamiento está muy cerca del apeadero ferroviario de la “Porta del Serraglio”.

 

Si pensamos coger el tren en “Prato Centrale” para visitar Florencia, podemos aparcar gratuitamente en el aparcamiento y calles de alrededor que están al otro lado de la vía. Nosotros no tuvimos problemas para encontrar hueco libre. Desde esa zona se accede a la estación por un pasaje debajo de las vías. Esta zona, no obstante, queda a unos cuantos cientos de metros del centro histórico. 

 

La estación de "Prato Centrale" desde la habitación

 

El tren nos sorprendió muy agradablemente. Moderno y cómodo, fue una gozada ir a Florencia en sólo 20 minutos. La estación florentina de Santa María Novella está en pleno centro. 

 

   

El tren que nos llevó a Firenze

 

 

 

 

 

Firenze para los italianos, es una de las ciudades del mundo con más arte por metro cuadrado.

 

Pero no era la búsqueda del arte lo que nos impulsaba. Eso quedó para nuestra primera visita. Esta vez la idea era más simple: disfrutar de Florencia-ciudad. Sus mercados, sus calles, su gastronomía, su gente. Y también un poco de arte y monumentos, claro. 

 

       

Pizzas a tutiplén

 

Arte en la calle

 

¡Y qué decir de los helados!

 

No nos detendremos a describir los innumerables atractivos de la ciudad. Para eso ya están las guías turísticas. Digamos que tras salir de la estación nos encaminamos al cercano “Mercato Centrale” de Florencia, un auténtico espectáculo visual y gastronómico. 

 

       

Los tomates secos tan típicos

 

El parmesano y la mortadela

 

Y la pasta...

  

 

 

 

 

 

Alrededor del mercado central y de la iglesia de San Lorenzo -la iglesia que alberga las tumbas de la familia Médici, los auténticos artífices de lo que es hoy Florencia- se encuentra un mercadillo diario especializado en artículos de piel y en recuerdos para los turistas.

 

 

 

 

 

 

  

   

El mercadillo de San Lorenzo

 

El Mercado Central de Florencia

 

El mercado central es algo que nadie debiera perderse. Las paradas exponen sus artículos y viandas de manera muy vistosa y da gusto recorrer los pasillos entre tanto color. También es un lugar estupendo para comer. Auténtico y con buenos precios. A fin de cuentas la gastronomía es otro modo de arte y la italiana tiene una fama bien merecida.

  

   

 

   

Vistosas "carcioffi"

 

Siempre se descubren verduras nuevas...

 

Pinocchio no podía faltar

 

Allí probamos el “panini de porchetta”. Un “panini” es la manera italiana de llamar a los bocadillos y la “porchetta” es una especialidad típica a base de carne de cerdo enrollada y aromatizada con hierbas, asada al horno con su piel crujiente. Una vez fría, cortan pequeñas lonchas y se sirve -frío o caliente- entre pan. 

 

   

La "porchetta" o cochinillo asado a las hierbas

 

Un "panino" de porchetta

 

Otro lugar muy recomendable para degustar una fantástica y deliciosa pasta fresca recién hecha, aderezada con salsa a elegir, es “La Primeria”. Si no nos importa comer de pie, por cinco euros la ración fliparemos de veras. 

 

       

"La Primeria"...

 

...auténtica pasta fresca...

 

...en el mercado central...

 

Aunque Italia tiene, en general, fama de cara, la verdad es que esta vez no lo hemos notado tanto. Sí, el combustible es una pasada y los precios medios puede que estén algo por encima de los nuestros, pero tampoco de una manera llamativa. Se puede comer bien en restaurante o en la calle de forma bastante asequible.

 

Y se puede disfrutar mucho de Florencia sin tocar la cartera. Pasear sus calles es muy agradable y es como estar en un museo al aire libre. En eso sí que hemos notado mucha mejoría respecto a nuestra primera visita. Si entonces el aspecto de la ciudad -monumentos aparte- nos pareció un poco cutrecilla en general, ahora no. ¡Bien por Florencia! Igual sensación hemos tenido en Pisa sin ir más lejos. 

 

   

La piazza del Duomo y el Baptisterio

 

Edificios históricos en la piazza del Duomo

 

Como decía se puede disfrutar de mucho arte y de mucha historia sin gastar un euro. La catedral tiene entrada libre y podremos disfrutar de las pinturas que adornan la famosísima cúpula de Brunelleschi. No así subir al campanile o visitar el Baptisterio de San Juan y la fantástica decoración de mosaico de su cúpula. Por suerte los maravillosos grabados de bronce de la Puerta del Paraíso, de Ghiberti, están en el exterior. 

 

   

El Baptisterio de San Juan

 

La Puerta del Paraíso

  

   

Il Duomo

 

La famosa cúpula de Brunelleschi

  

       

Mosaicos de la catedral

 

El interior de la cúpula

 

Una obra maestra

  

Dante y la Divina Comedia

 

La Piazza de la Signoria es la gran plaza de Florencia y una auténtica gliptoteca al alcance de todos. Las estatuas son reproducciones, pero eso poco importa porque su belleza sigue estando ahí. Quien no quiera dedicar tiempo ni dinero a visitar la “Accademia” para ver el auténtico “David” de Michelangelo, podrá perfectamente disfrutar de su “copia” junto a la puerta del Palazzo Vecchio. La estatua ecuestre del Gran Duque Cosme I de Médicis preside el centro de la plaza, la misma que vio morir en la hoguera al reformador Savonarola en 1498. 

 

   

El Palazzo Vecchio y Cosme I

 

Neptuno en la Piazza de la Signoria

  

   

La Piazza de la Signoria y el Palazzo Vecchio

 

Vestíbulo del Palazzo Vecchio

  

   

Una auténtica gliptoteca en plena calle ...

 

 

 

Muy cerca tenemos el otro gran símbolo florentino: el “Ponte Vecchio”, el puente medieval que se levanta sobre el río Arno. Su principal característica es que está lleno de tiendas -actualmente joyerías- a ambos lados desde su misma construcción durante el siglo XIV. 

 

   

El Ponte Vecchio, símbolo de Florencia

 

Las joyerías del Ponte Vecchio

 

Una vez cruzado el río, llegaremos al barrio que los florentinos conocen como “Oltrarno” -es decir, más allá del Arno. El principal monumento de interés de la zona es el Palazzo Pitti, residencia de una de las familias más poderosas de la ciudad.

 

De regreso a la piazza del Duomo, pasaremos por el Mercato del Porcellino, otro de los mercados porticados más famosos. En el lado que mira al río encontraremos al responsable de su nombre. El Porcellino es un jabalí de bronce que desata pasiones a todo guiri que se precie. Dice la leyenda que si le tocas el hocico -así está el pobre de gastado- y echas una moneda estarás asegurando tu regreso a la ciudad. Podéis imaginar que hacerse la foto a su lado es casi casi misión imposible... 

 

   

El Mercado del "Porcellino"

 

El famoso "Porcellino" y su brillante y gastado hocico

  

En fin, que una visita a Florencia es siempre algo que deja huella. No en vano es una de las ciudades europeas más espectaculares. Por eso uno no puede perdérsela...

 

  

 

 

La ciudad de la “Torre Pendente” es otro de los hitos históricos italianos y visita obligada para todo aquel que se dé una vuelta por la Toscana.

 

Desde Florencia (o Prato) Pisa se queda al borde de la centena de kilómetros. Para llegar se puede elegir entre una autovía gratuita -lógicamente más lenta porque se utiliza mucho más y porque desde Prato a Pisa hay que pasar forzosamente por los alrededores de Florencia y soportar su tráfico de acceso- y la autopista de peaje. La autovía -que rodea Florencia- la utilizamos en nuestro anterior viaje, pero como en éste salíamos de Prato y encima llovía bastante, optamos por la de peaje. Seguridad y comodidad a cambio de un pequeño desembolso. Desde Prato el peaje fue de 5,10 € y quizás lo peor de todo fue soportar el no muy justificado límite de 50 km/h durante los siete kilómetros de carretera que enlaza la autopista y la ciudad y que está sembrado de radares. ¡Se hicieron eternos!

 

 

 Hay varias zonas de aparcamiento cerca de la Torre de Pisa, también con diferentes precios. Aparcamos el coche en el parking detrás de la Gasolinera Eni, en la Vía Bonnano Pisano, a cien metros de la entrada al recinto monumental. La tarifa es única para todo el día, 7 €. Es interesante si pensamos pasar más de 4 horas en la ciudad, algo que no cuesta en absoluto. Por el contrario, en el aparcamiento de la “piazza dei miracoli” la hora sale por 2 €.

 

Para el visitante ocasional Pisa tiene dos partes claramente diferenciadas. Puede que muchos se conformen únicamente con ver el conjunto monumental del “Campo dei Miracoli”, formado por el Duomo, la Torre Inclinada (“Torre Pendente” en italiano), el Baptisterio, el Camposanto con sus frescos y los museos adyacentes, pero desde luego el resto de la ciudad también tiene su puntito.

 

 

Llovía mucho, pero casi logramos "enderezar" la torre...

  

La visita a la catedral, el Duomo, es gratuita, pero hay que acudir primero a la “biglietteria” para sacar el pase para entrar. Para visitar el resto de monumentos es posible sacar billete para uno, dos, etc. En tal caso, la entrada en el Duomo ya va incluida y no hay que pedirla aparte. El coste mayor es el de la Torre Pendente, que asciende a 15 euros. Como en muchos otros monumentos históricos, el ejército controlaba el acceso a la Torre con los detectores de metal. No corren buenos tiempos para moverse libremente.  

 

       

 

 

El interior del Duomo de Pisa

 

 

 

       

 

 

El Camposanto y sus frescos

 

 

 

 El “Campo dei Miracoli” está situado en el perímetro del centro urbano y hay que hacer intención expresa de querer visitar el resto de puntos de interés de la ciudad, como la Piazza dei Cavalleri y sus majestuosos edificios o la calle medieval del Borgo Stretto, con sus soportales llenos de tiendas.

  

   

La Piazza dei Cavalleri por un lado

 

Y desde otro ángulo, el Palacio del Reloj

 

Una vez cruzado el río Arno, el Corso Italia, vía peatonal, es el principal eje comercial de Pisa y desemboca en la plaza con la estatua del Rey Vittorio Emmanuele II. Junto a la capilla gótica de Santa María della Spina puede que sean las dos principales atracciones monumentales de ese lado de la ciudad. 

 

   

El río Arno a su paso por Pisa

 

El Corso Italia, la calle más comercial

 

 

 

 

 

El pueblo amurallado de San Gimignano es visita obligada de toda visita a la Toscana. Situado en plena campiña, rodeado de viñedos y cipreses, se caracteriza por sus estrechas torres de piedra -quince sobreviven en la actualidad- como si de un Manhattan medieval se tratase. Continúan impresionando, pero seguro que nos quedaremos pasmados cuando sepamos que en sus tiempos de esplendor su número llegaba a… ¡72!  

 

   

La plaza central de San Gimignano

 

 

 

Lo más curioso era su razón de ser. Tanto afán por construirlas, cada vez más altas, no era otra cosa que un modo de poner en piedra algo tan humano como esa tendencia al  “Y yo más…”;  O sea, un modo como cualquier otro de  “marcar paquete” ante el vecino y dejar claro quién era más guapo y tenía más pasta. Cuanto más alta, mejor. Por suerte para nosotros las bobadas de entonces nos han dejado un buen legado y el pueblo es realmente precioso. Y muy original. 

 

   
Bonitos rincones  

 

 

 

 

 

 

Lógicamente San Gimignano vive del turismo y así hay que asumirlo. Para bien y para mal. Aunque en enero muchas tiendas se encontraban cerradas por vacaciones había bastante vidilla y fue agradable recorrer sus calles, incluso a pesar del frío viento que lo mantenía “libre de polillas”. Alrededor de un par de horas puede ser un tiempo razonable para la visita y algo más si vamos a quedarnos a tomar algo.

 

 

 

Los aparcamientos están repartidos alrededor del pueblo amurallado y funcionan con parquímetro.

 

 

   

A la rica torre, pero de ventanas mejor no hablamos...

 

Uno de los "parcheggi" alrededor del pueblo

 

 

 

 

 

La tarde del sábado la pasamos en la famosa ciudad de Siena, a pocos kilómetros de San Gimignano y a sólo 75 de Florencia.

 

Siena es famosa por su espectacular Duomo, de muros a franjas verdes y más concretamente por la fiesta medieval del “Palio”, en la que jinetes a caballo y rodeados de las banderas de los distintos barrios sienenses compiten en la semielíptica Piazza del Campo en pleno verano. 

 

       

 

 

Vistas de la semi-elíptica Piazza del Campo

 

 

 

El casco antiguo de Siena merece la pena ser visitado y muy especialmente su catedral, cuyo interior es fantástico, suelo incluido. Los adjetivos se quedan cortos para describirlo. La visita es de pago, pero por 2 euros podremos recorrerla y de paso quedarnos boquiabiertos con la “Biblioteca Piccolomini”, a la cual se accede desde la nave de la catedral. Las pinturas de las paredes, del techo y los muchos incunables expuestos alrededor resultan verdaderamente impactantes y es una de las cosas que más me ha gustado de todo el viaje. 

 

   

El precioso Duomo de Siena

 

Nave central del Duomo

  

       

Cúpula policromada

 

El suelo es un puro mosaico

 

Los bustos de los Papas...

  

   

La Biblioteca Piccolomini

 

 

  

   

Las calles de Siena son un museo al aire libre...

 

 

 

Siena, como otras muchas ciudades italianas, tiene activa su ZTL, la “Zona de Traffico Limitato”. Por lo tanto hay que aparcar un poco lejos del casco antiguo, en algunos de los “parcheggi” habilitados a lo largo de la carretera de circunvalación. En nuestro caso dejamos el coche en el “San Francesco”. A 100 metros del aparcamiento se encuentran las escaleras mecánicas que nos permitirán, en cinco tramos, acceder al centro histórico. 

 

   

Las escaleras mecánicas que conducen...

 

...a la Piazza San Francesco (Siena)

 

Para regalarse un buen tentempié cuando el hambre aprieta, en el nº 28 de la calle Banchi di Sotto -es la que da a la Piazza del Campo por su lado curvo- se encuentra una “piccolissima” pizzería -de hecho es un simple despacho- que vende unas excelentes “pizzas al taglio” y “ciaccino” -un “primo hermano” de la pizza- a muy buen precio. Siempre está abarrotado, pero las dependientas despachan a un ritmo endiablado.

  

       

Pizza al Taglio muy rica y barata

 

El "garito"

 

Del "Ciaccino" ya quedaba poco...

 

 

Umbria

 

Tras el paseo por las calles de Siena, muy animadas, nos dirigimos a nuestro segundo alojamiento, el “Hotel Giò Jazz & Wine” de Perugia. Dejábamos atrás la región de la Toscana para adentrarnos en la de Umbria para visitar las ciudades medievales de Perugia y Assisi, ciudad natal de mi patrono San Francisco de Asís.

 

 

 

 

Si viajamos con caravana nos vendrá bien saber que las zonas de camping se encuentran en Asís y en las orillas del Lago Trasimeno, a una veintena de kilómetros de Perugia y a unos 50 de Assisi. Fuera de la temporada alta, el único camping que hemos encontrado en la zona abierto todo el año es el “Campeggio Fontemaggio”, en Asís. Más info en www.fontemaggio.it

 

 

 

 

En el “Hotel Giò Jazz & Wine” de Perugia hemos disfrutado de una excelente estancia. La habitación era grande y cómoda y el desayuno muy amplio y variado. Incluso dispone de una zona sin gluten para celíacos. Es un hotel temático ambientado en el mundo del jazz, del vino y el chocolate, que por algo Perugia es famosa por su festival de jazz. Está situado a las afueras de la ciudad, por lo que es aconsejable disponer de vehículo propio, pero por eso mismo lo elegimos ya que es cómodo para moverse sin los problemas de los centros históricos. Una excelente elección si la tarifa es razonable.

 

 

   

Temática musical por todas partes

 

Esto es sólo una parte de todo el buffet...

 

 

 

 

Perugia nos ha encantado. El centro histórico es pequeño, pero muy bonito y al igual que Siena se encuentra en alto. También como Siena tiene ZTL y los aparcamientos disponen de escaleras mecánicas para que la subida se haga más llevadera. 

 

   

Fachada de la catedral. Curiosa por otra parte...

 

Escalinata del Palazzo dei Priori a la Sala dei Notari

 

El Palazzo dei Priori es el principal edificio histórico de Perugia y alberga la “Sala dei Notari” con sus arcadas semicirculares y paredes policromadas. Ubicado en el mismo palazzo, se accede por la plaza de catedral y su visita es gratuita. Dentro del vestíbulo del palacio encontraremos las estatuas de los dos símbolos de Perugia: el Grifo y el León.

  

El Grifo y el León, símbolos de Perugia

  

   

La Sala dei Notari y sus murales policromados

 

El Corso Vanucci, la calle principal del casco histórico

 

  

 

 

Y si Perugia nos ha gustado, Asís nos ha encantado. ¡Qué pueblo medieval más bonito!

 

La principal atracción de Asís es, lógicamente, uno de los santos más conocidos y trascendentales de la historia: San Francisco de Asís, fundador de la orden franciscana y adalid de la pobreza y la defensa de los más desfavorecidos. 

 

       

Francisco encuentra a Clara

 

En la Porziuncola

 

Muerte de San Francisco de Asís

 

Si bien la “Porziuncola” -la pequeña capilla donde predicaba San Francisco- o la basílica de Asís son el principal motivo para acercarnos a la localidad, ésta reúne suficientes atractivos por sí misma para justificar sin duda alguna una visita. El pueblo, amurallado, está repleto de monumentos históricos y rincones pintorescos. Verdaderamente precioso. 

 

 

   

Calle medieval de Assisi

 

Rincones pintorescos en Asís

  

   

La catedral de San Rufino

 

El castillo en lo alto

 

Como ya va siendo habitual, Assisi dispone también de su propia ZTL dentro del recinto amurallado. Junto a una de las puertas de acceso y debajo de la basílica se ha habilitado un gran aparcamiento subterráneo en la plaza de Juan Pablo II.

 

Si la idea es seguir los pasos de San Francisco de Asís, antes de llegar a Asís y viniendo de Perugia nos toparemos con la localidad de Santa Maria degli Angeli, erigida alrededor de la enorme basílica barroca en cuyo interior se encuentra la “Porziuncola”, la pequeña capilla en la que Francisco vivió con sus compañeros y donde murió en 1226. 

 

   

Santa Maria degli Angeli desde Assisi

 

Fachada de la basílica de Sta. Maria degli Angeli

 

Por lo tanto ésta deberá ser nuestra primera parada antes de llegar a Asís. Hay un pequeño aparcamiento en la entrada de la basílica, pero para las épocas de alta afluencia de visitantes han habilitado un gran aparcamiento detrás de la iglesia, aunque algo alejado de la puerta de entrada.

 

La capilla de la “Porziuncola” -la “partecita”- es muy bonita y se encuentra en el interior de la nave. Choca porque la basílica se ha construido a su alrededor. Al lado se encuentra la capilla donde murió el santo. La visita es gratuita y se visita también el convento adyacente, dedicado a la vida y obra de San Francisco.

 

 

La "casa" de San Francisco

  

   

La capilla donde murió el santo

 

 

  

       

Las palomas recuerdan los milagros

 

de San Francisco

 

con los animales

  

   

Paseo por el convento

 

Aquí solía dormir el Santo

  

Con mi tocayo Francesco

 

Tras esa primera toma de contacto con el santo nos encaminaremos a Asís, que se erige en lo alto de una colina. La vista del pueblo desde el llano es impresionante. A la izquierda se levanta la basílica franciscana; en el centro, el castillo y a la derecha, la iglesia de Santa Clara (Santa Chiara, discípula de San Francisco y fundadora a su vez de la orden de las Clarisas). 

 

       

La basílica de San Francisco

 

Assisi en la lejanía

 

Asís, su parte "derecha"

 

La basílica de San Francisco de Asís se compone de dos iglesias, la inferior y la superior. En la inferior se encuentra la tumba del santo. El interior de ambas es muy vistoso, ya que los muros se encuentran totalmente policromados. La visita es gratuita y el acceso estaba controlado por el ejército. 

 

   

Patio de la basílica inferior

 

La basílica superior de San Francisco de Asís

  

   

Interior de la basílica inferior

 

La tumba de San Francisco

  

   

Basílica inferior

 

Nave principal de la basílica inferior

  

   

Nave de la basílica superior

 

Basílica superior

 

El paseo por la medieval Asís, como ya hemos comentado, es muy agradable. La plaza central es monumental y también curiosa, especialmente por la iglesia de Santa Maria sopra Minerva, cuya fachada es la del templo romano a Minerva lo que no deja de sorprender. En fin, hay muchas iglesias, muchas tiendas y muchos restaurantes como no podía ser de otra manera en una localidad tan turística. Aprovechamos la ocasión para probar un plato de "Cinghiale", que no es otra cosa que el jabalí, que por allí tiene muchísimo predicamento. 

 

   

La piazza del Comune, con Sta. Maria sopra Minerva

 

Fuente en la piazza del Comune

  

       

"Cinghiale al pomodoro"

 

Casa Natal de Sta. Clara de Asís

 

Capilla de Sta. Clara

 

La iglesia de Santa Clara alberga la tumba de la santa y el Cristo de San Damián, ante el cual la leyenda cuenta que Francisco sintió la llamada divina. En la cripta hay una sala con reliquias de Clara y Francisco: sayos, cabellos, etc. 

 

       

Iglesia de Santa Clara

 

Nave interior

 

Reliquias

 

 

 

 

La Emilia-Romagna es una de las regiones más grandes de Italia, de gran importancia tanto histórica como industrial y alberga algunas de sus ciudades más relevantes: Bolonia, Parma, Ferrara, Módena, Rímini, Rávena, etc.

 

En este viaje la Emilia-Romagna no era la prioridad. Anteriormente la habíamos visitado, pero ahora el objetivo se centraba exclusivamente en dos puntos: los mosaicos bizantinos de Ravenna (Rávena) y los museos Ferrari de Maranello y Módena. Una semana da para lo que da y el tiempo se iba agotando. Además nos quedaba por ver la República de San Marino, cuyo pequeño territorio se encuentra entre las regiones de la Emilia-Romagna y de Marche.

 

El principal atractivo histórico y turístico de la ciudad son los mosaicos bizantinos. En el siglo VI el emperador Justiniano convirtió a Rávena en la sede del gobierno de Bizancio al vencer a los ostrogodos de Teodorico, reinstaurando así el imperio romano de oriente en la península itálica. De aquella época nos han llegado no pocos vestigios paleocristianos y bizantinos, con la iglesia de San Vitale y el Mausoleo de Gala Placidia como mascarones de proa, pero ciertamente hay mucho más que ver en Ravenna.  

 

   

Piazza del Popolo - Ravenna

 

Piazza del Popolo - Ravenna

 

 

 

Nos alojamos una noche en el “Palazzo Galletti-Abbiosi”, un estupendo hotel situado en un antiguo palazzo del siglo XIX que fuera propiedad de los Galletti-Abbiosi, reputada familia de la nobleza local. La verdad es que todos los hoteles elegidos en este viaje -gracias a las indicaciones y condiciones a través de www.booking.com - han sido un total acierto, con una excelente relación precio-calidad. Fantástico el "capuccino" que nos sirvieron en el desayuno. 

 

       

No parece un hotel, es un palazzo

 

Salones con techos pintados

 

¡Y una capilla!

  

   

Un muy buen buffet para desayunar

 

Y un fantástico "Capuccino" casero...

  

 

 

Y si bien el abanico de hoteles para elegir es grande -en función de su ubicación, precio y características- la cuestión de los camping en temporada invernal cambia bastante y no precisamente para bien. En temporada alta la oferta es elevada, pero en enero no hemos encontrado ninguno abierto en los alrededores de Rávena. Menos mal que hay uno abierto todo el año en la República de San Marino, el “Centro Vacanze San Marino”, que bien nos hubiera podido servir en caso de haber ido con la caravana porque sólo hay 80 kilómetros entre ambas. Más info en www.centrovacanzesanmarino.com

 

Ravenna posee también su propia ZTL, pero a diferencia de otras ciudades que tienen un centro histórico amurallado, en ésta no es así y las entradas limitadas son simples calles. Por eso cuando circulemos con el coche y nos acerquemos a la zona céntrica hay que estar muy al tanto para no pasar por alto las señales y las cámaras que controlan la ZTL. 

 

       

 

 

La ZTL de Ravenna

 

 

 

Como nuestro hotel estaba integrado en la ZTL, nos tomaron la matrícula del coche (“targha” en italiano) en recepción para comunicarla a la policía y evitar así la multa. Una cosa muy interesante que Rávena pone a disposición de quienes se alojan en la ciudad es la posibilidad de comprar una tarjeta que permite, durante toda la estancia en la ciudad, aparcar en la zona azul (no en las calles de la ZTL) por sólo 2 euros al día. Como el pequeño parking del hotel estaba lleno, no nos quedó otra que coger esa tarjeta de aparcamiento en recepción, pero pudimos aparcar en la misma puerta. Nos aseguraron que la zona era segura y, en efecto, no tuvimos ningún problema. Incluso nos vino bien porque de esa manera pudimos visitar la ciudad tranquilamente por el mismo precio. 

 

   

Piazza San Francesco

 

La porticada Via Corrado Ricci de Ravenna

 

Para visitar los principales monumentos de Rávena, por 9,5 euros se puede adquirir una entrada combinada válida para la iglesia de San Vitale, el Mausoleo de Gala Placidia, el Baptisterio Neoniano, la Capilla y Museo Arcivescovile y la iglesia de Sant’Appollinare Nuovo. Todos los monumentos valen realmente la pena. La entrada se puede comprar en cualquiera de ellos. Y los mosaicos son una maravilla.

 

Empezamos la visita por el Baptisterio Neoniano, situado detrás de la catedral y junto al Museo Arcivescovile (el museo arzobispal).

 

   

Torre del Baptisterio Neoniano

 

Mosaicos en el Baptisterio Neoniano

  

       

 

 

Museo Arcivescovile

 

 

 

Después de la primera toma con los mosaicos bizantinos nos dirigimos hacia la iglesia de San Vitale y el mausoleo de Gala Placidia, que son lo más de lo más. Finalizamos el recorrido contemplando los también fantásticos mosaicos de la iglesia de Sant'Appollinare Nuovo, a sólo unos metros de distancia de nuestro hotel, el Palazzo Galletti-Abbiosi. Hacer el recorrido de esa manera tiene la ventaja de que se va de menos a más. Y eso siempre se agradece.

  

   

Entrada a la iglesia de San Vitale

 

Trasera de San Vitale

  

   

Los mosaicos del emperador Justiniano

 

Maravilloso San Vitale

  

   

Más San Vitale

 

 

  

   

 

 

La planta de San Vitale es circular

 

Una vez visto y disfrutado tanto los mosaicos como la curiosa iglesia de San Vitale, sin salir del recinto, detrás mismo se encuentra el diminuto Mausoleo de la emperatriz Gala Placidia. Sorprende muchísimo que un exterior tan sencillo esconda tales mosaicos. Lo que ocurre es que el nombre resulta un pelín engañoso porque si bien hay tres grandes sarcófagos en su interior, resulta que ninguno es de Gala Placidia... 

 

   

El Mausoleo de Gala Placidia

 

El oscuro interior

  

   

No hay que negar que esa gente tenía moral y ganas...

 

...poniendo tesela a tesela sin descanso...

  

Y nos queda Sant'Appollinare Nuovo que también tiene su aquél...

  

   

Sant'Appollinare Nuovo - Ravenna

 

La iglesia se compone de una sola nave

  

La Adoración de los Reyes Magos

 

La lista de lugares de interés de la ciudad no termina ahí. Entre otros vale la pena la catedral barroca, cuya entrada es gratuita y también se puede visitar la tumba de Dante, el autor de la “Divina Comedia”, que se encuentra en plena calle, junto a la piazza San Francesco. 

 

   

La tumba de Dante

 

 

  

   

La fachada del Duomo

 

Interior de la catedral

 

Para terminar, sólo cabe decir que el centro histórico y monumental de Ravenna es pequeño y se puede hacer perfectamente a pie, sin necesidad de tocar el coche.

 

Ravenna nos gustó mucho, la verdad, pero tocaba cambiar de país...

  

 

 

La República de San Marino es el tercer país más pequeño de Europa tras la Ciudad del Vaticano y el Principado de Mónaco. Es el estado soberano del mundo más antiguo, data del siglo X y también la república europea más antigua. Sólo ha sido conquistado por el ejército de Hitler. No es miembro de la Unión Europea, pero tiene el euro como moneda oficial.

 

El país se encuentra a sólo diez kilómetros de la costa adriática y de la ciudad de Rimini. Y para cualquiera que no sepa que se encuentra en un estado independiente apenas si notará diferencias con la Italia que lo envuelve. Menos mal que el arco luminoso que nos recibe con el lema “Benvenuti nell’antiga terra de la libertà” da alguna pista...

  

La República de San Marino nos da la bienvenida de esta manera

 

No se pasa ningún control aduanero. San Marino es el último país de la Europa occidental y continental que nos quedaba por conocer, así que podemos decir que casi hemos completado nuestro particular “álbum de cromos” a falta, aún, de la lejana Grecia.

 

El corazón de la República de San Marino es el Monte Titano, que con sus más de setecientos metros de altura se alza majestuoso en mitad de la llanura. El “centro storico” se encuentra en la cima, con su recinto amurallado y sus tres torres almenadas. 

 

   

Una de las entradas al recinto amurallado

 

No puede negarse que protegidos estaban...

 

Las cuestas, como puede imaginarse, son de aúpa. Con hielo y nieve aquello tiene que ser de lo más divertido. Para facilitar el acceso al casco antiguo incluso hay un teleférico desde Borgo Maggiore.

  

   

El teleférico a Borgo Maggiore

 

Borgo Maggiore. No se ve, pero el Mediterráneo está en el horizonte

 

Se han habilitado un buen número de zonas de aparcamiento para los visitantes. Aquí también hay ZTL, que aunque sea otro país, las buenas medidas no hay que echarlas al saco. Lo que sí hay que tener muy presente es que, salvo en casos como el nuestro que llegamos un martes de enero, intentar aparcar en los parking más cercanos a las murallas es una guerra perdida. La suerte nos sonrió pues encontramos libre la última plaza disponible en el parking nº 6, que es muy pequeñito, pero teniendo en cuenta las pendientes y la estrechez de la carretera, lo mejor es evitar aventurarse con el coche hasta arriba en días de mucha afluencia de gente. Desde el parking nº 9, bastante más abajo y más grande, se puede tomar un ascensor que nos acercará a la entrada al recinto amurallado. Más info en www.sanmarinosite.com/come-arrivare/parcheggi 

 

   

El pequeño parking nº 6

 

La ZTL ocupa el recinto amurallado

  

Como solo visitamos la parte amurallada -el casco histórico- advertimos que los precios en las tiendas y de los restaurantes -muchos de ellos cerrados por vacaciones- no eran mucho menores que en Italia, con la clara excepción de los licores, vinos y bebidas alcohólicas en general. El problema es que viajando en avión no era posible aprovecharse de todo ello. Con la caravana la cosa hubiera sido diferente…

 

Llama la atención la abundancia de armerías, suponemos que por una legislación en la materia más laxa que en Italia.  El caso es que aquella tarde de martes no había demasiada gente paseando por San Marino.

  

       

Tiendas y más tiendas

 

 

 

Y muchas armerías

 

Los combustibles están más baratos que en el país vecino, lo que hace muy conveniente el repostaje, aún así el precio más bajo estaba en 1,05 euros, unos 10-15 céntimos menos que en Italia, lo que no está nada mal, aunque en términos absolutos tampoco fuese especialmente barata.

 

El casco histórico es pequeño y salvo que nos entretengamos media vida en cada tienda o queramos pasear los pequeños castillos que coronan la cima del monte Titano, tres horas serían más que suficientes para una visita. No es especialmente monumental, pero tiene su puntito.

  

       

 

 

El casco antiguo de San Marino

 

 

 

En los pueblos sanmarinianos de la llanura hay varios centros comerciales muy grandes, pero como no nos detuvimos, no tenemos ni idea de si los precios eran menores o no que en Italia, pero puede ser una buena manera de completar un día de visita.

 

La sensación que nos dejó San Marino fue un poco desigual. La parte amurallada es bonita y agradable, pero claro, apenas hay diferencias notables con Italia si dejamos al margen que los coches llevan otra matrícula. Por lo tanto “sabes que estás en otro país”, pero mayormente ahí acaba la cosa. Bueno, al fin y al cabo si uno visita Liechtenstein le acaba pasando algo parecido porque es realmente una extensión de Suiza…

 

 

Esto es lo que más te hará sentir en otro país

 

En cualquier caso está claro que hemos estado en otro país y eso siempre gusta. Al menos a nosotros. Y, por supuesto, es visita obligada si nos dejamos caer por la zona.

 

 

 

Maranello es Ferrari y Ferrari es Maranello

  

El viaje iba tocando a su fin y a media tarde pusimos rumbo a Maranello, feudo de Ferrari. 180 kilómetros nos separaban, la mayoría por autopista de peaje, la A14. En la autopista funciona el radar de tramo en casi toda la longitud recorrida. Nos llamó la atención que el marcador de velocidad del GPS se quedase “colgado por su culpa”, porque fue salir de la autopista y el funcionamiento del indicador de velocidad se recuperó.

 

La población industrial de Maranello, a sólo 24 km. de Módena, es el feudo de Ferrari. Allí se alza la fábrica y todo el pueblo gira alrededor del Cavallino Rampante, el cual preside una de las rotondas.

 

También es la sede del Museo Ferrari, el cual era nuestro objetivo. Iba a ser nuestra segunda visita, aunque esta vez complementada con el nuevo museo abierto en Módena en los antiguos talleres de Ferrari.

 

Confieso que no soy muy “tiffosi” ferrarista, pero como buen aficionado al automovilismo deportivo y a la F1 en particular, Ferrari es historia viva y merece todo el respeto del mundo. Y sus coches de calle son auténticas obras de arte sobre ruedas. Belleza pura.

 

Como una etapa más de mi peculiar recorrido por los principales museos automovilísticos de Europa, la visita a los dos museos de Ferrari era imprescindible. La mañana del miércoles estaría dedicada por completo a Ferrari, más que nada porque después nos esperaba el avión para retornarnos a casa… 

 

No obstante y como parte de la “Festa Ferrari”, elegimos como alojamiento el recientemente inaugurado “Maranello Village”, un hotel temático dedicado por entero al único tema digno del lugar… ¡El mundo de Ferrari!

 

Situado a las afueras de Maranello es imprescindible tener coche propio si lo elegimos como alojamiento, aunque hay un servicio de autobús desde el hotel al museo. Y desde el museo de Maranello hay otro que os puede llevar al de Módena. De todas maneras imaginamos que poca gente hará uso de ello porque realmente en Maranello poco hay que ver, salvo el museo, la fábrica por fuera y algunas tiendas que comercializan multitud de productos de la marca. Eso sí, hay empresas que ofrecen la posibilidad de conducirlos durante un rato. De hecho nos lo ofrecieron por 80 euros al día, lo cual tampoco es ninguna exageración para los que tengan el capricho.

 

Dicho de otro modo, el “Maranello Village” es el complemento ideal para una visita al santuario ferrarista. A los niños les encantará. La recepción está presidida por el F310 de Schumacher, el primer Ferrari que pilotó en 1996. Una foto enorme de Alonso y Massa abrazándose decora la pared. Tampoco faltan maquetas y cuadros enormes de temática “racing”. De hecho todo el local respira ambiente de carreras, con el rojo como color básico. 

 

   

Un Ferrari F1 310 en plena recepción

 

La recepción nos recuerda a Fernando Alonso

 

El hotel es un “village” en el que las habitaciones se ubican en pequeños edificios de apartamentos de sugerentes nombres: Le Mans, Suzuka, Daytona, decorados con los monoplazas de F1. Todo en la decoración recuerda y sugiere la marca y la competición. Un auténtico hotel temático que hará las delicias de los “tiffosi” más “tiffosi”. 

 

       

Le Mans, Sebring, nombres sugerentes...

 

Todo respira aires "racing"

 

Para sentirse "Rosso Corsa"

 

Al lado mismo del hotel y con el sugerente nombre de “Pit Stop” se encuentra un self-service con precios muy asequibles para poder cenar. 

 

La entrada y el self-service "Pit Stop"

 

Alojamiento en camping: Si queremos visitar los museos acompañados de nuestra caravana hay que pensar en alojarse en el camping “Internazionale” de Módena, abierto todo el año. Maranello carece de camping y verdaderamente tampoco es ningún problema, pues ambos museos distan 30 kilómetros entre sí y además podremos visitar la ciudad y su bonito casco histórico, algo que nosotros no pudimos hacer por falta de tiempo. A fin de cuentas Módena es famosa tanto por su oscuro vinagre como por dos de sus hijos más ilustres: Enzo Ferrari y el tenor Luciano Pavarotti. Más info en www.internationalcamping.org  

 

   

Visita el museo de Maranello

 

Visita el museo Enzo Ferrari

 

La oferta museística de la marca, donde es posible disfrutar de muchos de los modelos de competición y de calle se articulan desde 2012 en dos espacios: Maranello, dedicado fundamentalmente a la competición y a los súper-coches y el “Enzo Ferrari Módena”, en la ciudad del mismo nombre. En éste último, ubicado en la casa natal de Enzo Ferrari que también fue taller, está esencialmente dedicado al fundador de la marca y al mundo de los motores de la marca, auténticas y bellísimas esculturas de la técnica. El museo se complementa con un vasto edificio de nueva construcción, con un curioso techo en forma de cubre-motor de color amarillo.

 

En Maranello hay un gran aparcamiento público con parquímetro a 1 €/h. En Módena hay aparcamiento gratuito en el propio museo. La entrada individual cuesta, en 2016, 15 € y la conjunta de ambos museos, 26 €.

Más info en www.musei.ferrari.com

 

Dada la extensión de la información sobre los museos, éstos disponen de su propio espacio en esta web por lo que pinchando sobre la imagen encontraréis amplia información de cada uno de ellos. 

 

   

El museo Ferrari de Maranello

 

El museo Enzo Ferrari de Módena

 

 

Y tocaba regresar...

 

De vuelta a casa...

 

 

Tras visitar los museos, fantásticos por supuesto, ya sólo quedaba encaminarse al aeropuerto y devolver el Octavia que fielmente nos había servido. El vuelo de regreso no tuvo ninguna historia y una vez en casa pudimos bajar el telón de un viaje a Italia que recomendamos vivamente, especialmente en temporada baja, cuando el calor no aprieta y se puede pasear a gusto sin los agobios del turismo veraniego. Arrivederci Italia!

 

 

 

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