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Los mapas. Tradicionales y en internet.

 


  • ¡Qué haríamos los viajeros sin un buen mapa!. “Pues... perdernos”, a buen seguro replicaría algún guasón. Y es verdad. Aunque hoy en día dispongamos de las ayudas de internet en buscadores de rutas (www.viamichelin.es  y otros o “Google Maps”) o del GPS, el mapa de toda la vida -el de papel- sigue siendo una herramienta imprescindible, al menos para mi, en la entretenida tarea de trazar el mejor camino hacia nuestro destino soñado.

 

  • Ningún viajero independiente, y los campistas lo somos, debiera privarse de tener a mano una adecuada “mapoteca” (por llamarlo de alguna manera), lo más actualizada posible.

 

 

 

  • En la fase de “diseño del itinerario”, los mapas nos ayudan a encontrar la ruta a seguir. A “visualizar” con detalle la posibilidad de rutas alternativas que nos ahorren el pago de peajes, por ejemplo, y también reparar en otros puntos de interés que merezcan una visita durante el trayecto y de los que no teníamos ni idea hasta ese momento.

 

  • Particularmente paso mucho tiempo delante del mapa. Me gusta. Me encanta “ver la ruta”; pensar en posibles etapas; en las ciudades interesantes que pillan de camino. Me lo paso bomba buscando rutas alternativas que unas veces existen y otras no.

 

  • Finalmente, como no podía ser de otra manera, acabo aprendiéndome de memoria la ruta y las ciudades que hay por el camino. Y esa información, que seguramente me será de gran utilidad el día que participe en algún concurso cultural de la tele, de momento me vale para detectar posibles pifias en ruta. Más de una vez y de dos, me ha servido para darme cuenta que no iba por el buen camino...

 

  • Un detalle tan útil como que el/la conductor/a se “sepa el recorrido de memoria” es que el “copiloto”, o más frecuentemente “la copiloto”, controle la ruta a seguir. Y me abstendré de hacer chistes fáciles sobre las dificultades femeninas para “entender los mapas”. Lo que nos interesa es que la persona de apoyo mientras conducimos nos pueda resolver las dudas que surjan sobre la marcha. Y no valen excusas para que no sea así.

 

  • Y ahora, en plena hegemonía del GPS, procuro saber siempre por dónde queremos circular, pues no conviene confiar ciegamente en el aparatito, porque a veces se empeña en llevarnos por algunos sitios...

 

  • Es más, al plantear una ruta de largo recorrido tanto a los buscadores virtuales como al GPS no siempre la que nos proponen coincidirá con la que mejor se ajuste a nuestros intereses. Vale, con ellos llegaremos al mismo lugar, pero puede que haciendo más kilómetros o gastando más en peajes.

 

  • Una de las situaciones típicas para que eso ocurra es cuando seleccionamos en el GPS la opción “usar autopistas de peaje”, lógicamente el aparato buscará un itinerario que cumpla ese criterio “a rajatabla”, porque no es adivino. Si “sabemos” que la mejor ruta es una combinación de autopistas de peaje, tramos de carretera y autovías, no siempre por rutas principales, está claro que el cacharrito no nos propondrá ese trayecto. En tal caso, “se lo tendremos que enseñar nosotros” programando itinerarios más cortos, hasta completar el puzzle.

 

  • Es durante la primera fase de diseño de la ruta cuando hemos de “combinar” el uso del mapa de papel con los programas virtuales a fin de determinar el itinerario que mejor se ajuste a nuestras preferencias. Y para eso es mejor utilizar el www.viamichelin.es u otro por el estilo. Al menos nos ofrecerá “una primera impresión” sobre la cual trabajar.

 

  • Su uso complementa a los mapas tradicionales y “expande” sus posibilidades, pues permite calcular rápidamente las distancias entre dos puntos, coste de los peajes, tiempo aproximado de viaje, permite elegir entre varias posibilidades de ruta: recomendada, corta, rápida, con o sin peajes, etc.

 

  • La utilizo para “visualizar” rutas, contrastar itinerarios alternativos; y como calcula peajes, resulta muy útil para valorar costes y para más cosas que ahora veremos…

 

  • Aparte del cálculo de rutas y peajes, encuentro que el programa tiene dos utilísimas virtudes: permite localizar “parking” en ciudades y me sirve para “situar” el punto exacto de los camping elegidos en el mapa. A partir de ese dato, busco en el GPS las coordenadas exactas a fin de llegar a la misma puerta a partir de la dirección postal del camping, aunque ahora he descubierto que resulta mucho mejor utilizar para eso la aplicación “Google Maps”, accesible desde la página del buscador “Google”. El nivel de resolución de “Google Maps” es algo mejor que la versión empleada por Via Michelin.

 

  • Estas herramientas, que permiten “ver el recorrido vía satélite”, son muy útiles para ubicar con total exactitud la situación de los camping, pues no siempre las coordenadas que se nos ofrecen tienen la exactitud que necesitaremos. Bastará con tener una idea aproximada de la situación del camping para acabar “viéndolo” a vista de pájaro. De ahí a programar el GPS con exactitud, sólo hay un paso.

 

  • Y lo mismo nos servirá para “ver y descubrir” posibles zonas de aparcamiento, ante la posibilidad de hacer una visita turística en ruta con la caravana o autocaravana.

 

  • Pero volvamos a los mapas “tradicionales”. Para ir “bien servidos” nos interesará disponer de un mapa “general” de cada uno de los países a visitar durante el viaje, generalmente a escala entre 1:1.000.000 y 1:500.000 en función del tamaño del país.

 

  • En países de gran territorio como España, Francia, Alemania o Gran Bretaña esa escala nos permite tener una visión “global” de los grandes ejes viarios. Sin embargo estos mapas no resultan muy útiles para los recorridos cortos porque su nivel de detalle, lógicamente, es mínimo. O sea, que nos harán falta otros de menor escala.

 

  • Para las visitas a países “pequeños”, seguramente un mismo mapa nos servirá para todo, en especial si la escala no supera los 1:400.000.

 

  • Sin embargo, para los recorridos cortos en los grandes países europeos (España, Francia, Alemania o Gran Bretaña) nos vendrá muy bien disponer de los “libros-mapa” a escala 1:200.000 que ofrecen un nivel de detalle exquisito y suelen, además, señalar los puntos exactos de castillos, cuevas, parques de atracciones y demás puntos de interés.

 

  • Para esos menesteres disponemos también de mapas “regionales” o locales, que sin duda nos serán utilísimos, pero a ser posible yo prefiero tener “el país completo”. Se ahorra dinero y realmente tampoco hace falta una escala menor a 1:200.000, aunque para gustos se han hecho los colores, claro…

 

  • Uno de mis mapas más queridos es el “libro-mapa” de Michelin para Francia a escala 1:200.000. Ideal para moverse por los más recónditos rincones del país vecino. ¡La de veces que lo hemos usado!. Puede encontrarse en España sin problemas. Para Alemania tenemos la edición 2008 publicada por la editorial “Falk”, que pillamos de oferta en una librería de Hannover por 9,95 €.

 

  • Los mapas a esta escala ofrecen la ventaja de poner al descubierto aspectos que de otra manera pasarían desapercibidos. Un ejemplo de ello son las carreteras secundarias de un único carril con apartaderos bastante habituales en zonas remotas del norte de Escocia. Pues bien, hasta que no tuve un mapa de pequeña escala delante no “descubrí” ese “detalle sin importancia”...; Como ya tuvimos bastante con la experiencia noruega en ese tipo de carreteras, desde luego el afortunado descubrimiento me ha servido para replantearme si hacer o no ciertas visitas. Eso es, para mi, lo más importante de esas cosas, ¡ayudarnos a conseguir un viaje mejor! (para nosotros, claro).

 

  • Particularmente me encanta la cartografía Michelin, me parece muy clara y “legible”. A la hora de elegir un mapa, fijaros en ese detalle, que no  todos lo son por igual. Y escoged siempre el más “manejable”. ¡Parece mentira lo incómodos que pueden llegar a ser algunos!.

 

  • Me gusta considerar la adquisición de mapas como una “inversión”. Siempre resultan útiles, aunque pasen los años, pues ahora con internet es fácil comprobar si han aparecido nuevas autopistas y novedades de ese estilo. Y no hay que preocuparse por los mapas de países “raros”. ¡Bastará con encargarlos, preferiblemente en librerías especializadas en viajes!. Lo esencial es no salir sin su compañía…

 

  • Aunque el comentario sea una perogrullada, es evidente que el mapa ha de estar siempre a mano en el coche. ¡Pues anda que no nos habrá sacado pocas veces de apuros en caso de “despiste” rutero!.

 

  • En cualquier caso, tanto los mapas tradicionales como virtuales o el GPS están para echarnos un cable a la hora de calcular rutas, tiempos de viaje, kilometrajes, peajes y por eso mismo hemos de utilizarlos sabiamente para que nuestras etapas salgan a pedir de boca.

 

  • Por último y por experiencia, no quisiera dejar de recalcar que, a pesar de que el uso del GPS nos lleva a “olvidarnos” un poco del mapa de toda la vida, nos conviene “refrescar” la memoria consultando el mapa antes de cualquier desplazamiento… ¡Quién el GPS no haya acabado llevándole alguna vez por donde no quería que levante el dedo!..

 

 

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