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Cómo hacer

una “Hoja de etapa”  

y el “Libro de bitácora" del viaje

 

 

Método y Conceptos Generales.

 

 

  • Sin duda en el “Libro de bitácora del viaje” se compendia y resume toda la labor de preparación del viaje y es la manera que tenemos “de materializarlo”, de darle forma física. Lo forma el conjunto de las “Hojas de etapa” de cada día.

 

  • Es, ante todo, el “instrumento” que nos sirve de guía en el transcurso del viaje. Él nos dice, a través de las “hojas de etapa" qué cosas tenemos previstas cada día.

 

  • Pincha sobre el enlace para descargarte el ejemplo de "hoja de etapa" que aparece a continuación:

                                                                                

Hoja de etapa.doc
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  • La hoja de ruta nos refresca la memoria sobre los detalles importantes a tener en cuenta para ese día y, a través de la incorporación de datos “in situ” nos sirve para la preparación de futuros viajes. Al ir anotando tiempos de viaje, kilometrajes, precios de peajes, etc. dispondremos de “datos reales” que nos ayudarán a afinar en el siguiente periplo.

 


  • Y ¿cómo se construye ese “libro de bitácora” tan fantástico y sensacional?. Pues realmente de forma muy sencilla. El punto de partida será la “hoja de itinerario o de ruta” que habremos confeccionado previamente. Pincha sobre el enlace anterior para ver la "hoja de itinerario", que no es lo mismo que la "hoja de etapa".

 

  • A partir de sus datos, iremos creando una “hoja de etapa” como la del ejemplo para cada uno de los días de viaje, que dividiremos en dos partes: un “rutómetro”, que incluirá los tramos del itinerario y las paradas durante el trayecto, y otra parte donde anotaremos los datos y la descripción de las visitas más relevantes del día en cuestión.

 

  • Así pues la función esencial del “libro de bitácora” es doble: por un lado nos permite disponer de un “cuaderno de viaje”, al llevar anotadas las principales cuestiones turísticas y, por otra parte, gracias a las anotaciones realizadas durante el transcurso del periplo, se convertirá en una interesantísima base de datos sobre nuestros usos y costumbres en viaje.

 

  • Mientras que la “hoja de itinerario” entendemos que es un paso “imprescindible” en el proceso de preparación y diseño del plan de viaje; el llevar o no “un libro de bitácora” ya queda a criterio de cada cual.

 

  • Por supuesto que recomendamos su elaboración, aunque sea de forma muy básica, pero está claro que a nosotros nos resulta muy útil, y aunque Rosa a veces refunfuña un poco porque se cansa de anotar datos, también sabe que esos datos luego nos ayudarán un montón. A nosotros, desde luego, nos funciona muy bien. Así que os animamos “a probar”.

 

  • Veamos un poco “de historia” al respecto. Aunque empezamos a viajar con regularidad por Europa por el ya lejano 1993, y con caravana desde 1995, no fue hasta 1997, con ocasión del viaje a Gran Bretaña, que empezamos a llevar un ancestro del actual “libro de bitácora”: una libreta en la que, hoja a hoja, iba construyendo una rudimentaria “hoja de etapa” en la que fundamentalmente iba anotando datos de consumo, kilometraje y gastos realizados.

 

  •  No fue hasta el año 2000, con motivo del viaje a los fiordos noruegos, que pusimos en marcha el actual formato de “hoja de etapa”. Formato que, como es lógico, ha ido evolucionando con el tiempo y la experiencia, aunque sigue manteniendo su estructura básica.

 

  • Como bien puede apreciarse en la “hoja de etapa” que ahora mismo nos servirá de ejemplo, en ella procuramos recoger toda la información relevante, turística y de viaje, del día. La que sabemos de antemano y la que iremos anotando a medida que transcurran las etapas.

 

  • ¿Por qué es útil anotar el kilometraje y la hora de llegada y partida de una ciudad o lugar?. Pues aparte de que nos servirá para tener esos datos en caso de repetir la visita, lo que más interesante resulta es obtener un registro real de la duración de la visita.

 

  • Al tratarse de una “base de datos”, -que irá “creciendo” y que habrá que guardar, por supuesto- a base de ir registrando datos reales sobre nuestras “costumbres”: hora de despertarse, de levantarnos, tiempo medio entre que suena el despertador y que arrancamos el coche, por ejemplo, todo ello nos irá proporcionando una “guía fiable” para sucesivos viajes.

 

  • De esa manera es posible saber el tiempo medio que nos lleva la visita los distintos tipos de localidades y nos permite calcular de forma bastante aproximada lo que nos puede llevar cada una de las visitas. Dato muy útil cuando de “repartir” visitas en uno o varios días se trata. Por ejemplo, gracias a esa información solemos prever una hora y media para la visita de un pueblo pequeño, siempre y cuando no haya otras “actividades” a realizar en el mismo, como podría ser si coincide la visita con día de mercado, en cuyo caso hay que calcular más tiempo.

 

  • Para los días de “cambio de camping”, en los que hay que recoger la caravana, pagar, subir patas, enganchar, etc. Solemos calcular entre hora y media y dos horas el tiempo necesario desde que suena el despertador hasta que arrancamos el coche.

 

  • Si la idea es salir del camping a las diez de la mañana, por ejemplo, está claro que no deberemos despertarnos más tarde de las ocho de la mañana. Por supuesto si queremos hacerlo sin prisas y habiendo desayunado, porque es perfectamente posible invertir mucho menos tiempo en tales menesteres, claro...

 

  • Como los tiempos “de visita” dependen de las costumbres de cada familia, es interesante que cada uno se calcule los suyos. Hay quien se embelesa con cada escaparate o quien no puede dejar de tomarse un café en cada lugar que pisa. Así pues, obtener “registros” fiables solo requiere un cierto método y algo de memoria para no olvidarnos de anotarlos cada vez que detenemos el coche o nos subimos en él para irnos a un nuevo lugar…

 

  • Incluimos como ejemplos la hoja de ruta correspondiente a un día de “desplazamiento” y otro de “visita turística”, pues ambas muestran “aspectos” bien diferenciados.

 

  • Como nuestra “base de datos” tiene ya más de siete años de antigüedad y guardamos los datos de más de 20 viajes, tenemos un conocimiento bastante profundo de los kilometrajes y duración de los trayectos cruzando Francia. Por ese motivo, que nadie se lleve las manos a la cabeza al ver las horas estimadas de paso por cada punto del trayecto.

 

  • Están ahí simplemente a modo orientativo y no implican en absoluto que “nos veamos obligados a cumplirlas” si las circunstancias lo aconsejan, aunque regularmente solemos “cumplirlas con diferencias de no más de tres minutos. Sin embargo resultan muy útiles a la hora de calcular los itinerarios en función del tiempo disponible.

  • Al tratarse de “trayectos habituales”, la experiencia nos permite saber donde parar, a repostar, a comer, a descansar y, como tal, ya lo prevemos de esa manera.

 

 

·       ¿Y cómo se hace el “Libro de bitácora”?:

 

  • El primer paso es crear “las hojas de etapa” para cada día. Para ello utilizamos un único documento de Word.

 

  • Sin embargo, el proceso de “corte y confección” del “Libro de bitácora” empieza por imprimir cada una de las “hojas de ruta” en tamaño DIN A4. A continuación se cortan a la mitad, se hacen dos taladros y se guardan, por orden, en un archivador de anillas tamaño cuartilla, que es la manera más cómoda de usa “el libro” durante el viaje.

 

  • A continuación se añaden todas las hojas con información relevante que hayamos podido sacar de Internet: horarios de atracciones, mapitas con la situación de un camping o una atracción, etc; respetando el orden cronológico. Finalmente nuestro libro de bitácora estará completo con la adición de unas cuantas hojas más para anotar todos los gastos que vayamos haciendo.

 

  • Registrar los gastos que vayamos realizando –para lo cual llevo en el bolsillo una hojita de papel y un boli para luego pasar los datos a limpio en el libro- nos permitirá disponer de una triple información: primero, saber cuánto, dónde, cuándo y en qué nos hemos gastado la pasta; En segundo lugar saber el gasto de viajes anteriores nos ayudará a presupuestar los siguientes –al menos en cuestiones “comunes” como consumos, coste medio de los camping, etc.-  y, por último, tendremos referencia escrita de los costes de las entradas de las atracciones y museos, peajes, etc; lo que es bueno para todos: para nosotros porque nos es muy útil para escribir después los relatos de los viajes y para vosotros porque así os hacemos llegar importante información a través de esas crónicas.

 

  • En viaje, de lo que se trata es de ir “anotando” los datos de horas y kilómetros a través del cuenta-kilómetros del coche en las distintas casillas, así como todos aquellos otros datos que puedan ser de interés: horarios de apertura del camping. o del “mittagruhe” si viajamos por Alemania, por ejemplo.

 

  • Por otra parte las reseñas turísticas tienen la misión de “refrescarnos” la memoria en el momento de llegar al lugar, sin tener que echar mano a las voluminosas guías de viaje.

 

  • Seguramente a muchos os pueda chocar el interés por anotar los datos de “despertador” y horas de levantarnos y acostarnos. Se trata simplemente de “conocer” mejor nuestros hábitos y costumbres, lo que nos permitirá saber, aproximadamente, “cuánto solemos tardar en salir del camping desde que nos hemos levantado” o “cuánto tiempo solemos tardar en salir del camping desde que hemos llegado a la recepción”. Son datos muy útiles cuando se trata de aprovechar el tiempo tras un desplazamiento. En nuestro caso, moviéndonos sin agobios, solemos tardar entre tres cuartos y una hora. Con prisas, podemos calcular una media horita…

 

  • Recordemos que, al hablar de los “ritmos de viaje” y del aprovechamiento del tiempo en los desplazamientos ya hablábamos de la importancia de tener en cuenta las llegadas al camping de cara a aprovechar los “tiempos de visita”.

 

  • También para saber los consumos reales del coche y del coche con la caravana, llevar registros es estupendo. Y también lo son para saber el coste real de los desplazamientos en viaje.

 

  • Finalmente, una vez en casa, si queremos “exprimirle todo el jugo” a nuestro flamante “libro de bitácora”, todavía nos queda “analizar” los datos par que nos “hablen” de lo que hemos hecho. Y así, de esa manera, sólo nos quedará “archivar” nuestro “Libro de Bitácora” junto al resto y entonces… ¡a preparar el siguiente viaje!.

 

 


 

 

 

 

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