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Líneas aéreas “Low Cost”. Volar barato.

 

 


  • Desde luego si algo ha revolucionado el mundo de los viajes de media y larga distancia en Europa es la aparición de las compañías aéreas “de bajo coste” (Low Cost).

 

  • Sus tarifas “de derribo” nos han abierto horizontes insospechados desde hace algún tiempo, al menos para los que tenemos la suerte de “tener una cerca de casa”. El abaratamiento de los billetes ha propiciado que ahora podamos plantearnos “escapadas” de pocos días a lugares bastante lejanos que antes sólo eran accesibles en las vacaciones.

  • “Ryanair” y “Easy Jet” puede que sean las compañías extranjeras “low cost” más conocidas para viajar por Europa, pero ni mucho menos son las únicas.

 

  • Internet ha sido el trampolín para que estas compañías aparecieran en el mercado y para aquellos que os planteéis hacer algún viajecito en avión y no sepáis qué compañía os puede llevar, es buena idea echar un vistazo a páginas web como www.rumbo.es,  www.vuelosbaratos.es , www.terminala.es o www.edreams.es ; en esas páginas web aparecen todos los vuelos de las compañías que operan una determinada línea. Si lo deseamos, esos vuelos pueden contratarse directamente con ellos.

 

  • No obstante, una vez seleccionado el vuelo más interesante, recomendamos consultar el precio del mismo viaje en la página de la compañía aérea en cuestión porque es muy posible que hubiera alguna diferencia. De todas maneras consideramos siempre más interesante contratar directamente con la compañía aérea por las cuestiones de reserva de equipaje, normas de facturación on-line, etc.

 

  • Comprar un billete de avión por internet no es demasiado complicado, pero sí que hay que tener en cuenta las siguientes consideraciones:

 

  • En primer lugar, hay que leer con mucho detenimiento todo lo relativo a normas de contratación, facturación, equipaje, horarios, etc.; hay que tener las ideas claras acerca de cómo actuar durante todo el proceso, a fin de evitar sorpresas muy desagradables, además de caras para el bolsillo.

 

  • Hemos de tener presente que estas compañías ofrecen billetes muy baratos, pero que también procuran aumentar sus ingresos a base de “exprimir” a los pasajeros incautos: muchos euros de penalización por cada kilo de peso excedido en el equipaje, muchos euros por no llevarnos de casa la hoja de embarque imprimida, (Ryanair), muchos euros por efectuar modificaciones en la reserva, etc.

 

  • Por todo ello hemos de tener muy claro qué queremos hacer, cuando y con quién para que, al reservar, luego no tengamos que apechugar con penalizaciones de ese tipo por no haber pensado bien la cosa y no habernos leído bien “la letra pequeña”, que a veces no lo es tanto.

 

  • Otro de los aspectos a tener en cuenta son las normas de equipaje, tanto de mano como facturado. Cada vez son más estrictos en su control, así que será mejor no pretender pasarnos de listos, pues las consecuencias pueden llegar a ser bastante desagradables, especialmente en lo tocante a dimensiones y peso.

 

  • Si vamos a viajar a países como Gran Bretaña, Irlanda o Suiza –la compañía aérea ya nos advertirá de ello- las autoridades de esos países exigen que se remita previamente un formulario con los datos de los pasajeros y de su documentación. Hasta ahí vamos bien y la cosa no pasa de cumplimentar el formulario y mandarlo por e-mail, sin embargo pueden presentarse inconvenientes...

 

  • Los problemas que tuvimos nosotros con el dichoso tramite para ir a Londres, que nos volvió locos, se debieron a una auténtica tontería. Resulta que el sistema informático no nos aceptaba la remisión de datos sólo porque... ¡al hacer la reserva se me ocurrió usar acentos y abreviaturas como la de “María” (ª)!.

 

  • ¿Y eso por qué ocurre? os preguntaréis. Pues porque el sistema de “Ryanair”, al efectuar la reserva, admite sin problemas esos signos, pero no ocurre lo mismo con el programa que gestiona la remisión de datos y como el nombre del pasajero ya nos viene dado por defecto, éste no los reconoce y da un mensaje de error. Y como no dice el motivo, pues uno se queda estupefacto y se vuelve lelo buscando soluciones.

 

  • Como íbamos a viajar un grupo numeroso de gente y nosotros nos encargamos de reservar los billetes a todos, resultó que con unos no tuvimos ningún problema y con otros no había manera de lograr que el sistema aceptase el formulario de marras. Es un trámite obligatorio y sin él, no autorizan el embarque o la entrada en el país, así que bromas, pocas. Totalmente desconcertados y después de múltiples intentonas sin éxito, desesperados terminamos llamando por teléfono al servicio de atención al cliente de Ryanair (es un número 800... cuya llamada cuesta más de 1 € el minuto) buscando solución. Ciertamente podíamos haber llamado de buenas a primeras, pero precisamente la presunción del alto coste de la llamada nos empujó a buscar soluciones alternativas antes de recurrir a pedir ayuda.

 

  • Como era de esperar la “broma” de la llamada al final terminó costando más de 10 € “extras”, pero al menos allí nos arreglaron el problema. Nos explicaron que la causa era la existencia de los acentos y los signos de abreviatura y modificaron los nombres a fin de que pudiéramos mandar el formulario sin más problemas.

 

  • Con la “ñ” no sé qué puede pasar, pero mucho me temo que quien la tenga en su nombre igual hará bien en escribirla como “n” en evitación de males mayores. Vamos, que seguro que vale la pena preguntar primero... por si acaso.

 

  • Moraleja: ¡escribe los nombres de los pasajeros sin acentos ni signos “raros” (para los ingleses, claro) al hacer la reserva! Y viajarás feliz y contento.

 

  • Desde hace algún tiempo las “low cost” han descubierto el chollo de cobrarnos por cada bulto facturado. En junio de 2009 las tarifas de Ryanair eran de 10 € por bulto y trayecto (máximo 3 por billete y con un límite global de 15 kg.por pasajero). En “Easy Jet” el límite es de 20 kg. y cada bulto cuesta 11 €.

 

  • En cualquier caso conviene pensar bien, al hacer la reserva, si vamos a facturar bultos o no y, en su caso, cuántos. Hemos de tener muy presente que modificar posteriormente eso puede salirnos bastante más carito.

 

  • Con el equipaje de mano tampoco hay que tomarse la cosa a broma. Al hacer la reserva ya  se ocupan de dejarnos claras las dimensiones máximas que ha de tener la maleta o bolso que subamos al avión y cada vez recalcan más que “únicamente puede introducirse un bolso por persona”, incluso siendo bolsas de compras.

 

  • Hasta hace poco hemos visto que había bastante manga ancha en ese sentido, pero tenemos noticias de que actualmente, al menos Ryanair, se ha puesto muy seria en ese sentido. Eso es especialmente importante en el caso de las señoras, que además de su maletita suelen llevar el bolso. Pues bien, según esas normas, solamente puede embarcarse uno. Así que ojo al dato.

 

  • Las compañías tienen mucho interés en que contratemos el seguro de viaje y por eso no facilitan demasiado que encontremos la casilla adecuada para eliminar ese concepto, pero existir, existe. Sólo que hay que fijarse mucho para dar con ella. Cada cual ha de valorar si ese seguro le interesa o no, pero es muy posible que en la gran mayoría de ocasiones la respuesta sea negativa. Por eso mismo hay que cuidarse de señalar bien la casilla que lo anula.

 

  • Otro punto a observar es que, si pretendemos enlazar con un vuelo posterior, hemos de saber que la compañía no se hace responsable ni de retrasos ni cancelaciones que impidan coger el segundo avión. Es más, advierte explícitamente que son compañías de “destino a destino” y que ahí termina su responsabilidad, por lo que si un pasajero quiere arriesgarse y contratar un vuelo de para enlazar unas horas después, es bajo su exclusiva responsabilidad y si lo pierde, pues... “ah, se siente”.

 

  • Algo así nos pasó cuando fuimos a irlanda en 2006. Volamos de Valladolid a Londres y desde Londres cogimos otro avión hasta Dublín. A la ida no tuvimos problema alguno, pero los planes del regreso sí se torcieron. La idea original era, de vuelta, ir de Londres a Berlín; de Berlín a Londres y, por último, de Londres a Valladolid. Pues bien, se chafó el plan de Berlín porque modificaron los horarios de esos vuelos y ya no nos coincidían. Vale, nos avisaron con tiempo, pero como la reserva ya estaba hecha. Al final nos devolvieron el importe de los billetes porque era cosa suya el cambio, así que tuvimos que variar los planes y pasamos esos días en Londres en lugar de Berlín. El caso es que nos quedamos sin ver la Puerta de Brandenburgo.

 

  • Vamos, que son gajes del oficio y con esos riesgos hay que contar. Eso sí, en caso de plantearnos un posible enlace de vuelos, lo que hay que respetar es que, al menos, haya 3 horas de margen entre la llegada del primero y la salida del segundo. De esa manera al menos nos cubrimos un poco ante un hipotético retraso a cambio de esperar un poco más.

 

  • Y por supuesto, cuanto antes hagamos la reserva, más barato nos resultará el billete, así que conviene “madrugar”, tanto para asegurar el asiento, como para que la oferta sea más favorable. Ciertamente a veces aparecen ofertas de última hora, pero no suele ser lo habitual en vuelos de Ryanair.

 

  • En cuanto a las formas de pago, que siempre serán mediante tarjeta de crédito, no todas las tarjetas, al pagar, tienen la misma consideración. En el caso de Ryanair, si los billetes se abonan con una tarjeta Visa Electrón, no cobran comisión alguna por gastos de gestión, pero si se paga con cualquier otra tarjeta, la comisión asciende a 5 € por cada persona y trayecto, lo que puede disparar muy mucho el coste del viaje.

 

  • No obstante y a pesar de todo lo dicho, recurrir a este tipo de compañías aéreas –y a las tradicionales cuando los precios son razonables- es una excelente opción para viajar a medias y largas distancias a precios de derribo.

 

  • Si a los aviones baratos le unimos unas buenas tarifas de coche de alquiler –que no siempre necesitaremos- y una amplísima oferta de alojamiento a buen precio, está claro que las escapadas de fin de semana, puente o vacaciones han adquirido una nueva dimensión para nosotros, “los viajeros independientes”.

 

 

 

 

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