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A DAY OUT

AT

"BEAULIEU NATIONAL

MOTOR MUSEUM”

 

o

 

Un día en el "Beaulieu National Motor Museum"

 

 

 

Si somos aficionados a los automóviles y nos encontramos en el sur de Inglaterra, entonces tenemos una cita ineludible con el “National Motor Museum” de Beaulieu, en pleno Parque Natural de “New Forest”.

 

El “Beaulieu National Motor Museum”, propiedad de la familia Montagu, brinda un amplio abanico de atracciones para que toda la familia disfrute de un día inolvidable.

 

Ah, dado que "Beaulieu" es un topónimo de origen francés -de los tiempos de Guillermo I "El Conquistador", el cual gustaba de cazar en el New Forest - su pronunciación en inglés es "Biuley" y no "Bolieu" como diría un francés. Si lo pronunciamos correctamente los lugareños quedarán encantados y nosotros dejaremos claro que somos gente viajada y de mundo.

 

Dicho esto, prosigamos con el relato de la visita... 

 

 

El interés de la visita no se limita a la fantástica colección de automóviles y motocicletas de todas las épocas, incluidos varios Fórmula 1 y otros coches de competición.

 

 

 

La visita al castillo-palacio familiar y los jardines, a las ruinas de la abadía medieval de Beaulieu o a la exposición dedicada a los “cuerpos de operaciones especiales” que se entrenaron en ese mismo lugar durante la Segunda Guerra Mundial son otras de las propuestas al alcance del visitante.

 

 

 

 

También nos proponen dos grandes atracciones relacionadas con el mundo de la televisión y el cine: “World of Top Gear” y “On Screen Cars”.

 

 

 

 

“World of Top Gear” muestra un buen número de “engendros motorizados” salidos del programa de TV “Top Gear” -que se emite en España a través de “Discovery Max”- entre los cuales destacan “la caravana voladora”, el “coche-bolera”, el “Panda Limusina” o la “furgoneta hovercraft”. Es una exposición temporal, así que puede que cuando vayáis ya no esté, pero… ¡seguro que hay otras igual de interesantes!

 

Como complemento también podremos pasearnos en un autobús de dos pisos de principios del siglo XX, desplazarnos por el recinto en un pequeño tren-monorraíl, disfrutar de un halconero medieval en la abadía o echar unas carreras en la pista de karts (de pago).

 

 

Regresamos al "Beaulieu National Motor Museum"

 

En suma, diversión y entretenimiento garantizado para todos los gustos y edades.

 

Antes de entrar “en materia” queremos agradecer a Mrs. Margaret Rowles -Relaciones Públicas del Museo- su amable atención para que nuestra estancia en Beaulieu fuese memorable.

 

 

“The National Motor Museum”

 

El “National Motor Museum” es el alma de la visita. De hecho creo que se puede afirmar sin temor a equivocación que es la mayor y más importante colección de automóviles y motocicletas del Reino Unido. Tiene argumentos de sobra para no defraudar a nadie. Es tan bonito e interesante que encantará hasta a los que opinen que un coche son poco más que “cuatro ruedas y un volante”.

 

 

 

Desde nuestra primera visita allá por 1997 mucho ha mejorado el museo. Si entonces ya impresionaba, ahora más. No sólo ha crecido en extensión, también se cuida mucho más el modo de presentar los automóviles. Más espacio, zonas temáticas, vehículos de competición, motocicletas y “dioramas a tamaño natural” permiten al visitante hacer un completo recorrido por el mundo de las dos y cuatro ruedas.

 

El museo nos recibe con una exposición de vehículos de todas las épocas, para a continuación sumergirnos en el mundo de los primeros coches, las entrañables “Genovevas”, tatarabuelas de nuestros actuales coches, en los que no faltarán algunos impresionantes Rolls Royce. ¡Sin duda sería una pasada ver qué cara se les quedaría a aquellos pioneros si hoy levantasen la cabeza y viesen hasta donde han llegado sus sueños!

 

 

   

 

 

 

 

   

 

 

 

 

A partir de ese punto el visitante puede optar por dirigirse hacia la exposición de turismos y camiones de los años 30 a la década de los 60 o pasar a la zona de los vehículos de competición, entre los cuales destacan -como si en una pista de Scalextric estuviesen- el McLaren MP24 de 2009 (Hamilton), el Ferrari F310 de 1996 (Schumacher) o el Jaguar XJR-12, ganador en 1990 de las 24 horas de Le Mans.

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 

 

 Situada en la planta superior, la colección de Formula 1 no era demasiado abundante en agosto de 2014 (los coches van variando a lo largo del tiempo), pero calidad no le faltaba, con el mítico Lotus 49 de 1968 de Graham Hill o el Williams FW18, campeón del mundo en 1996 a manos de Damon Hill -hijo del anterior- entre otros de todas las épocas.

 

 

 

De hecho los entusiastas de la Formula 1 durante su estancia en el Reino Unido no deberían perderse el “Donington Grand Prix Collection”, la mayor colección monográfica de F1 de toda Europa como complemento “racing” de la visita al Nacional Motor Museum. 280 kilómetros separan Beaulieu de Donington -cerca de Nottingham, en las Midlands- pero desde luego es algo digno de verse, las mayores joyas de la F1 de todas las épocas están allí. Más info en http://www.donington-park.co.uk

 

Para los amantes de los súper-coches allí estaba un precioso Bugatti Veyron de “sólo” 1.000 Cv de potencia.

 

 

 

A continuación entraremos en la “bike zone”. Una bella muestra de las motos de competición, de calle, sidecares o militares para todos los gustos. Es muy interesante la colección de Vespas.

 

 

   

 

 

 

 

   

 

 

 

Desde el balcón podremos disfrutar de las vistas sobre las recreaciones de una calle de Londres de mediados del siglo XX o de un garage de primeros del siglo pasado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En este punto de la visita podremos disfrutar de algunos de los vehículos más “frikis” de todo el museo: el “coche-naranja” o el “camión-botella de cerveza”. Y podremos subirnos a uno de los tan británicos autobuses de dos pisos de los años 50-60.

 

 

   

El curioso "coche-naranja"

 

Y el no menos "coche-cerveza"

 

Otros curiosos e interesantes vehículos que allí nos esperan van desde el fantástico “Jeep Willys” de la Segunda Guerra Mundial a la tatarabuela de nuestras caravanas, pasando por una entrañable Isetta o un antiquísimo camión de reparto de “Harrods”. Y eso es sólo una pequeña muestra de lo que podemos ver y disfrutar…

 

 

 

 

   

Una caravana de 1927

 

Mucho han cambiado las caravanas...

 

 

 

Una de las joyas más queridas del Museo es su exclusiva y fantástica colección de “cazarrécords” de velocidad. Desde el Sumbeam 1000 HP que superó por primera vez las 200 millas/h (325 km/h) en 1927 o el “Golden Arrow” de 1929 que superó a su vez al anterior a otros cazarrécords posteriores.

 

 

 

 

 

 

 

No faltan tampoco los coches de rallye -destaca entre ellos el mítico Audi Quattro A2 de 1983- y la colección de mitos de la década de los 60 es una maravilla: Ferrari Dino, Mini Cooper, Shelby Cobra, Jaguar Type E o varios Lotus entre otros muchos.

 

 

   

 

 

 

 

   

 

 

 

 

Coches aparte, una de las cosas que más me ha gustado es la exposición de miniaturas, juguetes, revistas y objetos varios de las míticas series de TV y del cine de los años 60 y 70 principalmente. En las nostálgicas vitrinas encontraremos el “Troncomóvil” de los Picapiedra, el Aston Martin de James Bond, el Volvo 1800 de “El Santo”, el coche volador de la película “Chitty Chitty Bang Bang” (cuyo original podremos ver en el museo) y tantos y tantos objetos que a muchos nos trasladarán a nuestra infancia…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El auténtico "Chitty Chitty Bang Bang"

 

Poco más se puede añadir a lo ya dicho, pero el recorrido del museo es un entretenimiento tan memorable como apasionante que espero disipe cualquier atisbo de duda acerca de lo interesante de la visita a Beaulieu.

 

 

 

Y aunque abandonemos el museo con un poco de pena, las sorpresas y la diversión no se habrán acabado de ninguna manera: ¡Beaulieu nos sigue ofreciendo atracciones fantásticas!

 

 


“On Screen Cars”

 

Muy cerca del museo encontraremos una pequeña carpa con una reducida, pero interesante exposición de coches famosos del cine y la TV británica. Algunos son desconocidos para nosotros, pero otros seguro que no: los entusiastas de Harry Potter disfrutarán con el Ford Anglia volador de su amigo Arthur Weasley. Y los amigos de James Bond sabrán apreciar el Jaguar con ametralladora de uno de sus malvados y retorcidos enemigos en “Muere otro día”. Sin olvidar al Mini amarillo y negro del inefable “Mr Bean”.

 

 

 

 

   

El Ford Anglia de Harry Potter

 

El Jaguar ametralladora de la peli de Bond

  

 

 

“The World of Top Gear”

 

 

 

 

En otra carpa disfrutaremos con los alocados engendros de “Top Gear”, el famoso programa de TV británico (en España se ha visto en Discovery Max) especializado en transformar un vehículo en cualquier cosa: una caravana voladora, un Panda limusina, un coche-bolera, un coche-hovercraft…

 

 

   

La caravana voladora

 

 

 

 

 

 

   

El "Coche-bolera"

 

 

 

 

   

 

 

El "hermano pequeño" del "Challenger"

 



Las otras atracciones de Beaulieu

 

El interés de la visita a Beaulieu no acaba con el mundo del motor. Lord Montagu y su familia ofrecen a sus visitantes otras interesantes atracciones de esas que sólo en Gran Bretaña se pueden encontrar junto a un museo del automóvil… ¡nada menos que un castillo-palacio y las ruinas de una abadía medieval!

 

 

   

El castillo-palacio

 

Los jardines

 

Como ya he comentado en la introducción, para llegar a la “zona noble” de la propiedad disponemos de un original monorraíl que nos llevará del museo a las cercanías del castillo-palacio. O si lo preferimos podemos hacerlo con el autobús de dos pisos de los años 20. O dando un bonito paseo entre jardines. O probarlo todo, que poder, se puede.

 

 

 

Camino al castillo nos encontramos con un pequeño edificio que actualmente alberga una exposición histórica y retrospectiva dedicada a los “cuerpos de operaciones especiales” que se entrenaron en ese mismo lugar durante la Segunda Guerra Mundial. Documentos, fotografías y objetos militares nos permitirán conocer un poco mejor las vicisitudes que se vivieron en aquellos terribles años.

 

 

   

Recuerdos de la Segunda Guerra Mundial

 

Había que avisar a la población...

 

 

 

El castillo-palacio se encuentra junto al lago, con vistas al pueblo de Beaulieu. El paisaje es realmente precioso.

 

 

 

 

 

El castillo-palacio se visita casi íntegramente y es como otros muchos que pueden verse en el país: estancias señoriales, cuadros de época y familiares y salones espectaculares. Es importante reseñar que durante la visita pudimos disfrutar de la actuación de un cantante lírico acompañado al piano.

 

 

   

 

 

 

 

La cocina y la despensa es uno de los atractivos del castillo y junto a ella hay una pequeña tienda de recuerdos. ¡A fin de cuentas de alguna manera hay que poder mantener todo aquello!

 

 

   

 

 

 

 

De la abadía poco queda. Enrique VIII tuvo la culpa. El famoso monarca no se conformó con decapitar a dos de sus seis mujeres, también acabó con gran parte de las abadías y monasterios del país. Beaulieu fue una de ellas y por eso ahora sólo podemos apreciar las huellas de los cimientos y poco más de lo que fuera una enorme y bella abadía. En verano, a ciertas horas, tiene lugar una exhibición de rapaces.  

 

 

   

Lo poco que queda de la abadía....

 

El halconero en acción...

 

 

Esto fue la nave de la abadía.

Se aprecian los agujeros donde estuvieron las columnas de la iglesia

 

 El complejo se completa con una pista de karts (de pago), un restaurante y una tienda situada en el edificio de entrada. El amplio aparcamiento es gratuito.

 

Es perfectamente posible llevarse el pic-nic y comer tranquilamente a la sombra, sentados en los bien cuidados parterres de césped. ¿Hay algo más británico que un agradable pic-nic con la cesta de mimbre y la mantita para no mancharse la ropa? Y para acabar de "dar el toque", mientras comemos estaremos rodeados de ambiente de época... 

 

En suma, una visita más que recomendable para disfrute de toda la familia.

 

 

 

 

 

Aspectos prácticos

 

En la web del museo www.beaulieu.co.uk no sólo encontraréis una amplísima información sobre lo comentado, además de distintas sugerencias turísticas en un entorno tan atractivo como es el New Forest.

 

El museo abre todos los días de 10 a 18 h. durante los meses de verano.

 

Tarifas: Desde luego las 21 libras que cuesta la entrada para un adulto están más que justificadas.

 

En Gran Bretaña es costumbre tratar muy bien a las familias. Por eso el abanico de precios es amplio, con entradas reducidas o gratuitas en función de la edad de los chavales. ¡De hecho hasta los 18 años sólo pagan la mitad!

 

Especialmente interesante es la entrada familiar que incluye hasta tres niños por sólo 55 libras. Y si se sacan por Internet se puede disfrutar de un descuento del 10%

 

Duración de la visita: Aunque eso siempre depende de lo que uno se entretenga más o menos, como orientación diremos que nosotros empleamos la mañana completa, entre cuatro y cinco horas. Eso sí, a las diez de la mañana estábamos allí.

 

Perros: Los perros pueden entrar en el recinto, pero sólo están permitidos en el exterior no en el museo y demás edificios. Algo que los que tenemos perro sabemos apreciar...

 

El New Forest: Los bosques del New Forest están repletos de atractivos turísticos para completar la visita al “Beaulieu National Motor Museum”.

 

Para elegir tenemos pueblos con encanto como Beaulieu, Lyndhurst o Lymington. El astillero histórico de “Buckler’s Hard”, muy cercano al museo o la famosa Isla de Wight. Y me dejo mucho en el tintero.

 

 

Edificio estilo Tudor en Beaulieu Village

 

Nosotros completamos el día dando primero una vuelta por el pequeño pueblo de Beaulieu y terminando la jornada en la costera Lymington, de donde parten los ferrys a la Isla de Wight. Eso sí, conviene tener siempre presentes los tempraneros horarios británicos para organizar y aprovechar bien el día, pues a las 17 ó 17,30 h. suele cerrar el comercio (con la consiguiente “desertización” de pueblos y ciudades).

 

 

Barrio pesquero en Lymington

 

Ah, los caballos del New Forest son mundialmente famosos. Los veréis pastando libremente por la campiña de Hampshire.

 

 

 

Y por último recordar que las carreteras de la zona, para no desentonar con el resto de las del país, son estrechas y sinuosas. Y como es zona muy, muy turística hay mucho tráfico y las travesías de los pueblos pueden ser complicadas. Así que no vayáis apurados de tiempo que los desplazamientos son bastante lentos. Eso sí, a cambio disfrutaréis de un paisaje precioso.

 

¡Buena estancia en Beaulieu!

 

 

Agosto, 2014 

 

 

 

 

 

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