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¡DATOS ACTUALIZADOS!

 

FICHA TÉCNICA DEL VIAJE

Año:

Agosto/Septiembre 1998

Duración del viaje:

17 días y medio.

Kilometraje total:  5.514

Relato publicado en "El Camping y su Mundo" - nº 137/138 Mayo-Junio 1998


    ¡Qué nadie se asuste! A pesar del tiempo transcurrido desde la realización del viaje, se ha actualizado toda la información susceptible de ser puesta al día, por lo que su contenido mantiene, en la medida de nuestras posibilidades, su plena vigencia.

 

    Hacemos también constar que la información práctica que se facilita en el relato se hace a título personal, con la intención de que pueda resultar lo más útil y ajustada posible. No obstante recomendamos que, en evitación de sorpresas y contratiempos, antes de emprender el viaje, confirméis los horarios, precios, y demás datos susceptibles de variación o modificación. ¡Y buen viaje!

 

 

RUTÓMETRO

FECHA

ETAPA

KM./DÍA

Viernes, 21 agosto

Valladolid-Lekunberri (Navarra)

330

Sábado,22 agosto

Lekunberri-Loches (Valle del Loira)

636

Domingo, 23 agosto

Loches-Bouillon (Bél.) / Alreded.Bouillon

510 – 60

Lunes, 24 de agosto

Bouillon-“Walibi Pitufos”- Luxemb.-Bouillon

335

Martes, 25 de agosto

Ardenas belgas y luxemburguesas

315

Miércoles, 26 de agosto

Bouillon-Malonne / Alrededores Lieja

119 – 327

Jueves, 27 de agosto

Malonne-“Walibi Wavre”-Namur-Malonne

117

Viernes, 28 de agosto

Alrededores de Namur y Dinant

130

Sábado, 29 de agosto

Malonne-Grinbergen / Bruselas

85 – 73

Domingo, 30 de agosto

Alrededores Bruselas – Zoo Planckendael

86

Lunes, 31 de agosto

Amberes – Malinas – Lovaina

132

Martes, 1 de sept.

Aalst – Gante – Brujas

239

Miércoles, 2 de sept.

Grinbergen- Binche – Paris

373

Jueves, 3 de sept.

Disneyland Paris

67

Viernes, 4 de sept.

Paris

27

Sábado, 5 de sept.

Paris – Montrichard – Limoges

477

Domingo, 6 de sept.

Ruta histórica “Ricardo Corazón de León”

227

Lunes, 7 de sept.

Limoges – Burdeos - Valladolid

849

 

TOTAL

5.514

 

    NOTA: Al final del relato encontraréis cuadros con los precios de los camping y de las atracciones visitadas, así como de los peajes y de la gasolina.

 

PREPARANDO EL VIAJE

 

      Gran Bretaña, destino de nuestras anteriores vacaciones, nos había gustado tanto que habíamos pensado en volver de nuevo este mismo año (1998) para rematar algunas zonas del sur de Inglaterra que “se nos habían quedado en el tintero”.

 

 

      La intención era aprovechar la oferta para estancias de hasta cinco días en Gran Bretaña, tanto en los “ferries” como en el Eurotúnel, de ese modo el pasaje salía, más o menos, a mitad de precio, lo que suponía un importante ahorro, (en 1998), especialmente reservando los pasajes en España (es más barato). La naviera más económica es “Seafrance”. 

 

 

     Como, en principio, sólo pensábamos estar cinco días en Inglaterra había que completar el viaje y Bélgica, dada su proximidad a Calais, aparecía como el complemento ideal al plan de viaje.  Sin embargo al ser un país poco conocido, no nos llamaba mucho la atención, a no ser por las artísticas ciudades medievales de Brujas (Brugge) y Gante (Gent), la fama de sus bombones, Amberes (Antwerpen) y los diamantes, los bosques de las Ardenas y su  batalla, o Bruselas, capital administrativa de la Unión Europea, con el emblemático “Atomium”. Así que para visitar esos lugares nos parecían suficientes los días que nos quedaban libres.

 

 

     Sin embargo en la “Feria Internacional de Turismo de Madrid” (FITUR),  cuya visita recomendamos por la impresionante cantidad de información que ofrece, conseguimos los excepcionales folletos turísticos belgas que, junto a la didáctica Guía “Fodor’s Aguilar” del “Benelux”, nos ayudaron a darnos cuenta que Bélgica era un país mucho más atractivo de lo que habíamos imaginado, así que estaba bastante claro que nos iban a faltar más días de los previstos en un principio si queríamos ver y disfrutar todo lo que el país ofrecía. Así que, finalmente, decidimos dejar el regreso a tierras británicas para mejor ocasión.

 

Lee más aquí sobre cómo preparar bien a fondo un viaje por libre.

  

 

LA RUTA HACIA “LA VERDE Y GRIS BÉLGICA”...

 

 

     Acompañados de nuestro hijo Miguel de 11 años, y con nuestra ligera caravana “Krause” a cuestas, salimos de Valladolid el viernes 21 de agosto por la tarde dispuestos a descubrir Bélgica, Luxemburgo y parte de Francia.

 

    Como ya viene siendo habitual en los últimos viajes, pernoctamos en el camping “Aralar” de Lekunberri  (Navarra), situado en la autovía de Pamplona a San Sebastián (autovía de Leizarán- A 15). Esta ruta es 20 kms. más larga que por la autopista de Bilbao, pero va casi vacía, no tiene peaje y el paisaje es precioso, pero el recorrido está lleno de “toboganes”.

 

     En dirección San Sebastián no hay mucho problema porque la mayor parte se hace en descenso, pero no así en dirección contraria, con prolongadas cuestas del 6%.  Quien vaya justo de fuerzas para remolcar puede convenirle más la autopista de Bilbao.

 

     Nota actual: En aquellos “buenos viejos tiempos” todavía no estaba terminada la autovía A-1, entre Armiñón y San Sebastián, ni tampoco habíamos adoptado aún la costumbre de “alargar el viaje” y pernoctar en el área de Bordeaux-Cestas. Todavía esas cosas nos daban algo de reparo. Llegar a Burdeos, a 600 km. de distancia de Valladolid, tiene varias ventajas: la primera es que se gana un tiempo precioso, pues en una misma tarde, en vez de recorrer sólo 330 km. hasta Lekunberri, hacemos casi el doble. Habiendo cenado en el área de Bidart, nada más cruzar la frontera, la hora de llegada a Burdeos suele estar entre la medianoche y las doce y media.

 

     La segunda ventaja, que va asociada a la anterior, es que nos sacudimos de un plumazo los importantes atascos que se forman tanto en la frontera y los 3 peajes de la autopista francesa, como en la “rocade” (circunvalación) de Burdeos.  Pero volvamos al relato original...

 

      El plan de viaje para el sábado tenía como objetivo acampar en la medieval ciudad de Loches, en el Valle del Loira. El tráfico, camino de París, es habitualmente intenso y la autopista vasco-francesa interesa tomarla para evitar las poblaciones costeras plagadas de semáforos y atascos. Es una ruta que no suele presentar especiales problemas, excepto al circunvalar Burdeos, pero este año a 50 kms. de esa ciudad nos tropezamos con un monumental atasco, lo cual nunca nos había ocurrido en esas fechas.

 

     Así que, en cuanto pudimos abandonamos aquella ratonera y buscamos una alternativa por carretera: Libourne, (cuya señalización deja mucho que desear), vía Coutras, hasta Angoulême, para retomar allí la autovía hacia Poitiers. En total dos horas suplementarias de cansancio y tensión que la lluvia no contribuyó a hacer más soportables.

 

    Nota actual: para saber más de la mejor ruta para llegar a parís desde la frontera de irún, (incluido en el apartado “Las mejores rutas para cruzar Francia”), pinchad en el enlace. Y si queréis ahorrar unos euros en los repostajes franceses, haced lo mismo en este otro.

 

     Loches es una encantadora villa medieval, con dos castillos y una iglesia románica. El camping “La Citadelle”, en el mismo pueblo, es tranquilo, dispone de agua caliente en los fregaderos y una completa información turística en recepción. 

 

 

Loches

    

      Loches se encuentra a medio camino entre Tours y Blois, por la carretera secundaria D-760, que cruza el Valle del Loira, con un recorrido sembrado de castillos como el de Montpoupon, a pie mismo de calzada. Si no hay prisa es una ruta muy aconsejable por su belleza. Si el tiempo urge, entonces la autopista es la mejor elección.

 

 

 

El Castillo de Montpoupon

 

    El domingo estaba previsto llegar a Bouillon, otro pueblo medieval, situado en las Ardenas belgas. En Blois, aún en el Loira, tomamos la autopista A10 hasta la salida de Artenay, pasado Orléans, donde enlazamos con la autovía N20 (sin peaje) hasta París (hay algunos tramos de carretera, pero en general se circula muy bien).

 

    Cerca de París tomamos la autovía de circunvalación “La Francilienne” (A104) que nos llevó a la autopista A4 hacia Reims (de peaje) sin necesidad de cruzar la capital. Conviene notar que en Francia las caravanas, y autocaravanas, sufren un recargo  aproximado del 50% en el peaje de las autopistas, ya bastante caras de por sí, por ese motivo procuramos emplearlas  lo estrictamente necesario.

 

 

A LA CAZA Y CAPTURA DE UN CAMPING EN BOUILLON...

 

     En  Reims  pusimos rumbo norte hasta Bouillon, donde llegamos a las tres de la tarde. Elegimos esa localidad como “base de operaciones” tanto por su propio interés, como por estar equidistante a los destinos cercanos que pensábamos visitar.

 

     Una vez allí empezamos la peregrinación por los tres campings del pueblo, hasta que optamos por quedarnos en el menos malo, dado su más que dudoso nivel de calidad general. La verdad es que la primera impresión de los campings belgas resultó decepcionante.

 

     Nota actual: Estas cosas, afortunadamente ya pertenecen al pasado. Ahora, gracias a internet y al GPS ya es posible salir de casa con el camping seleccionado y las coordenadas bien registradas para que el el GPS nos lleve directamente hasta la mismísima puerta del camping. Leer más...

 

 

     Si visitáis Bouillon, podéis ir directamente al camping “Halliru”, os ahorraréis “la peregrinación”. Es claramente mejorable en muchos aspectos, (el fregadero no es de recibo, por ejemplo), pero en el país de los ciegos el tuerto es rey.  Ni se os ocurra ir a “L’Eauwez”, es lo peor que nunca hayamos visto en camping: un descampado con unos barracones prefabricados del año de la polka a modo de servicios y un camino de acceso demencial. Es indigno de aparecer en ninguna guía. ¡Salimos de allí por piernas!. El tercer camping, “Moulin de la Falize”, tampoco nos convenció y resignadamente volvimos al “Halliru”, por aquello de que la primera intención es la que vale...

 

      Una vez instalados, dedicamos la tarde a los atractivos parajes de los alrededores, como el llamado “Tombeau du Géant”, (la “Tumba del Gigante”) en Botassart, a unos 4 kms de Bouillon. Desde un mirador se ve “la tumba”, un montículo de terreno con aspecto de túmulo rodeado por un meandro del río Semois. La vista es muy espectacular. Todo el valle está lleno de rincones pintorescos y las sorpresas se suceden detrás  de cada curva.

 

 

 

Le Tombeau du Géant

 

      Por la noche visitamos el castillo de Bouillon, famoso por sus mil años de antigüedad  y por ser la cuna de Godofredo (Geoffroy de Bouillon) el impulsor de la primera Cruzada a Tierra Santa. El toque original a la visita lo da la posibilidad de hacer el recorrido con antorchas. Es un aliciente más y realza la sensación de “estar en plena Edad Media”. Resulta divertido contemplar como algunos visitantes hacen auténticas filigranas para no quemarse los dedos, pues no todas las antorchas arden a la misma velocidad...

  

 

El Castillo de Bouillon a la luz de las antorchas

 

 

EN EL “PARQUE DE LOS PITUFOS”

 

       El lunes nos traía uno de los “platos fuertes” del viaje: la visita al parque de atracciones “Walibi Schstroumpfs” o, lo que es lo mismo, el parque “Walibi Pitufos”, dedicado a los simpáticos gnomos azules, héroes de comic y dibujos animados.

 

 

El Pitufopoblado

 

 

      Se halla en las cercanías de la ciudad francesa de Metz, a unos 160 kms. de Bouillon, vía Luxemburgo. Sus atracciones son para chicos y mayores. No es excesivamente grande, por lo que se puede aprovechar bien el día para ver alguna  cosa más, como hicimos nosotros. Estábamos allí a las 10 h., cuando abre el parque. Montamos y repetimos en todo lo que quisimos y, a las tres de la tarde nos fuimos a Luxemburgo, a unos 50 kms de distancia.

 

       Nota actual: Lamentablemente “el parque de los pitufos” cerró sus puertas en 2003. Actualmente ocupa su lugar el llamado el “Walygator Parc”. Más información en www.walygatorparc.com

 

 

Y NOS FUIMOS A LUXEMBURGO.

 

 


 

       La capital del principado del mismo nombre es pequeña y aún guarda restos de sus antiguas fortificaciones. Está edificada sobre un promontorio y las vistas desde sus miradores son espectaculares. A quien le apetezca puede visitar la red de pasadizos subterráneos que han permitido a la población resistir con éxito los muchos asedios que ha sufrido la ciudad a lo largo de la historia. Nosotros no los vimos por falta de tiempo, pero sí pudimos apreciar la animada vida comercial de Luxemburgo que es lo que da encanto al paseo. Lástima que a las seis de la tarde, al cerrar las tiendas, sus calles quedan literalmente vacías y entonces la visita pierde muchísimo encanto. (Este hecho es común a Bélgica y Francia y, en general, al resto de Europa).

 

 

     Uno de los grandes atractivos del Gran Ducado es su combustible “barato” respecto a sus vecinos, con precios similares a los nuestros. Interesa llenar, pues, el depósito antes de abandonar el país. Nada más cruzar la frontera encontraremos gasolineras. Además las autopistas son gratuitas como las belgas, lo que siempre se agradece. 

 

  

TRAS LAS HUELLAS DE LA BATALLA DE LAS ARDENAS...

 

       El Martes recorrimos la boscosa región de las Ardenas, tanto belgas como luxemburguesas, famosas por la terrible batalla que ahí tuvo lugar durante la II Guerra Mundial. Si os atrae el tema disfrutaremos con los abundantes vestigios diseminados por la zona: carros de combate, aviones, cementerios militares y varios museos dedicados a la batalla.

 

    En el pueblo de La Roche en Ardennes hay uno, bastante completo, dedicado a la batalla. Si, por el contrario, pasamos del asunto guerrero, La Roche reúne suficientes encantos como para justificar la visita, no en vano recibe el sobrenombre de “la Perla de las Ardenas”.

 


 

         Para los amantes de la buena mesa, Bélgica ofrece una exquisita sorpresa: los mejillones. Aunque proceden de Holanda, los preparan de mil maneras y los han hecho suyos. Además las raciones son monumentales. Normalmente sirven una olla con más de un kilo por persona. Por doquier encontraremos los carteles de “Moules” (en Valonia) o “Mosselen” (en Flandes).

 

Los "Moules Frites"

 

       Si anuncian “Moules a Volonté” entonces nos los servirán a discreción, sin límite de cantidad y a precio fijo. Los  acompañan con patatas fritas, el otro plato “nacional” belga. Sin embargo ojo a los precios,  que varían mucho de una zona a otra (de 1.600 a 2.100 ptas. según qué establecimientos).

 

     Nota actual: A pesar de haber transcurrido muchos años desde esa primera visita, los precios de los mejillones, afortunadamente, no han subido demasiado. En 2010 rondaban los 12-15 euros.

     Por cierto, los anuncian como "Moules Frites", que significa que los sirven con patatas fritas (que son el otro "plato nacional" belga) y no "fritos" como podría pensarse.

 

    En general en las Ardenas los precios son menores que en Flandes. Sin embargo, en la zona bruselense de “L’îlot Sacré”, plagada de restaurantes, fue donde vimos el precio más bajo. En cualquier caso es plato único para la mayoría de la gente. Otra “joya gastronómica” belga es el jamón ahumado de las Ardenas. La repostería también está muy buena y a precios muy asequibles.

 

    Volviendo  a los pormenores del viaje, cerca de La Roche, y camino hacia el norte de Luxemburgo, nos detuvimos en el paraje llamado “Le site d’Herou”. Desde el pequeño aparcamiento y tras un breve paseo por un bosque se llega a un mirador, de gran belleza,  sobre el río Ourthe que discurre entre colinas verdes.

 

Le Site d'Herou

 

 

RECORRIENDO EL PRINCIPADO DE LUXEMBURGO

 

En Clervaux, ya en suelo luxemburgués, no dejamos de ver su abadía, famosa por ser el lugar de origen de la Orden del Císter. Se ha edificado en este siglo sobre los cimientos de la original. Los llamativos tejados de color rojo le dan un encanto especial. Se puede visitar la iglesia gratuitamente.

 

Clervaux, evidentemente

 

 

      El paisaje luxemburgués es, en general,  de colina baja, ondulada y boscosa, aunque no exenta de importantes desniveles. Sin embargo la impresión general que nos llevamos de este minúsculo país fue un poco “descafeinada”. Esperábamos más espectacularidad en el paisaje.

 

    La  falta de tiempo nos impidió llegar a la “Garganta del Lobo”, (Gorges du loup) nombre que sugiere un paisaje más agreste y que, quizás, pudo haber modificado tal impresión. Menos mal que Vianden lo compensó sobradamente al contemplar su castillo de cuento de hadas desde el mirador de la carretera.

 

 

Junto al Castillo de Vianden

 

 

     A lo largo de la geografía luxemburguesa encontraremos numerosos castillos, pero ninguno como el de Vianden. También paramos brevemente en Diekirch. No es un pueblo particularmente interesante, pero tiene un agradable centro peatonal y una iglesia con bastantes siglos a cuestas.

 

     Por cierto, aunque la moneda  oficial es el franco luxemburgués, su valor es idéntico al franco belga y éste corre indistintamente por el país, lo que es una comodidad para el visitante. No obstante no resulta prudente llevarse billetes luxemburgueses de vuelta a Bélgica para evitar así posibles problemas una vez allí. Lo mejor es pedir que el cambio lo devuelvan en francos belgas. A nosotros no nos pusieron ninguna pega.  La Visa es de uso general.

 

    Nota actual: Ni falta hace comentar que en ambos países corre el euro para regocijo de todo viajero. La moneda única nos ha facilitado la vida sobremanera para movernos de país a país. ¡Qué tiempos aquellos de tener que andar con veinte monedas diferentes en los bolsillos!.

 

 

Y CONTINUAMOS EN LA VALONIA (WALLONIE) BELGA.

 

     El miércoles tocaba traslado. Dejamos Bouillon y nos marchamos hacia la provincia de Namur, a unos 110 kms. de distancia. Acampamos en Malonne, cerca de Namur. El camping “Les Trieux”, sin ser nada del otro mundo, resultó muy superior a los vistos en Bouillon, lo cual supuso un alivio después del susto que nos llevamos en nuestro primer “contacto campista belga”.

 

    Ese día fue el peor climatológicamente hablando, llovió casi todo el tiempo. Conviene aclarar que el clima en Bélgica es muy variable, alternando claros con intermitentes chaparrones. El paraguas y el chubasquero son compañeros inseparables de viaje.

 

     A las once de la mañana salimos rumbo a Lieja, a unos cien kms, de Malonne. No es que esperásemos mucho de la ciudad a juzgar por los comentarios de las guías, pero tampoco esperábamos encontrar un lugar tan gris, barriobajero y cutre. Hay opiniones para todos los gustos, pero nosotros tenemos claro que quien no vaya sobrado de tiempo puede pasar de Lieja y quedarse bien tranquilo.

 

 

Lieja. El Palacio de los Príncipes Obispos

 

 

    Nota actual: Volvimos a Lieja en 2005, con motivo de nuestro viaje navideño por Bélgica y Holanda y entonces nos llevamos una impresión algo mejor, pero en cualquier caso es una ciudad de las más feas que conocemos ¡y eso que conocemos unas cuantas!. En ese viaje volvimos también a Bruselas, Gante y Brujas, que en la época navideña están preciosas.

 

 

     Mucho más nos gustó Stavelot y su Museo del Circuito de competición de Spa-Francorchamps. El paisaje típico de las Ardenas con sus bosques frondosos, sus serpenteantes valles, sus lagos, y sus cascadas como la de Coo, cerca de Stavelot, constituye un espléndido marco para el museo. Es pequeñito, pero expone varios F1 y otros interesantes modelos de competición, además de algunas motos. Su emplazamiento, en los sótanos de la antigua abadía, le da un encanto especial.

  Nota actual: La web del museo del circuito, que continúa, es ww.abbayedestavelot.be

 

 

   

Cartel del Museo

 

Con el Tyrrell 003 de 1972

 

 

 

Casas de entramado de madera en Stavelot

 

 

Y LE TOCÓ EL TURNO AL PARQUE DE ATRACCIONES “WALIBI – WAVRE”

 

    Al día siguiente le tocaba el turno al parque de atracciones “Walibi”, en Wavre, a pocos kms. de Bruselas y de Namur. Sus “estrellas” son el “Lucky Luke City”, recreación de un poblado del oeste ambientado con los personajes de cómic “Lucky Luke” y sus acérrimos enemigos los “Hermanos Dalton” y el “País de Tintín”, donde subidos en una barquita fuimos “viajando” por diversas escenas de las aventuras del famoso reportero belga. Por lo demás es un parque de atracciones al uso, con las mismas cosas que otros muchos. Eso sí, sus espectáculos de loros y focas son muy originales.

 

 

Descripción

 

     Nota actual: Evidentemente corren malos tiempos para disfrutar de los personajes del "cómic de toda la vida". Si en este tiempo el Parque de los Pitufos ha pasado a mejor vida, algo parecido puede decirse del Walibi tal y como nosotros lo visitamos. Actualmente sigue siendo Walibi, pero Lucky Luke, Los Dalton o Tintin han hecho las maletas y ya no están en el parque. No obstante, las atracciones continúan y eso siempre es una buena noticia. Más información en www.walibi.com/belgium/be-fr

 

DE RUTA POR EL CORAZÓN DE LA VALONIA BELGA.

 

     El viernes recorrimos la zona comprendida entre Namur y Dinant, una de las más bonitas de toda Bélgica, que tiene como columna vertebral al río Mosa (Meuse).

 

 

Namur y la ciudadela

    

      Namur, la capital de la región francófona de Valonia (Wallonie), es una tranquila ciudad de calles adornadas con flores. Su principal punto de interés histórico es la ciudadela y lo más recomendable es contemplarla desde la otra orilla, para poder apreciar bien la vista de la ciudad, con sus puentes de piedra sobre el Mosa y sus fortificaciones encaramadas en la ladera de la montaña por la que asciende “La route Merveilleuse”, la carretera que conduce a la ciudadela. En el interior se ofrece un espectáculo de vuelo libre de aves rapaces.

 

     Si lo deseamos, podemos hacer un pequeño crucero por el Mosa hasta Dinant, pues hay una amplia oferta para elegir, pero entonces tendremos que dedicar, por lo menos, medio día a esta actividad.

 

    La carretera a Dinant discurre paralela al Mosa entre agrestes cortados. Dinant es el típico pueblo de foto, con su río, su basílica de cúpula de bronce con forma de bulbo y su ciudadela fortificada.

 

 

Dinant. Vista panorámica. La Ciudadela se aprecia en lo alto

     El teleférico es imprescindible para subir a la ciudadela, aunque éste ya va incluido en el precio de la entrada. El pueblo fue escenario de encarnizados combates durante la I Guerra Mundial, tanto en sus calles como en la ciudadela. Una placa en el puente principal nos recuerda que allí fue herido el entonces teniente Charles De Gaulle en agosto de 1914.

 

     Una vez arriba, en la ciudadela, el guía nos contará (en francés y flamenco) los combates que allí hubo y recorreremos sus galerías, bien ambientadas, en las que encontraremos la reproducción de las antiguas trincheras. Hay un pequeño museo de armas y escenas de la vida cotidiana en el cuartel. Las vistas sobre la localidad son espléndidas. Cuando volváis al pueblo no dejéis de ver el Ayuntamiento cubierto de macetas de flores.

 

 

Dinant. Escena en el interior de la Ciudadela.

   

     A la salida de Dinant, la carretera cruza el “Rocher Bayard”, un puntiagudo roquedo solitario que posee leyenda propia: se dice que “Bayard”, el caballo de los 4 hijos de Aymon, enemigos acérrimos de Carlomagno, abrió de un salto el pasadizo cuando eran perseguidos por el emperador.

 

   La región es agreste y muy turística, con tantas actividades que resulta imposible enumerarlas todas. En sus ríos se practica el piragüismo. Los aficionados pueden alquilar kayaks en varios lugares. La zona está salpicada de castillos, tanto medievales como renacentistas. Celles, un minúsculo pueblecito de la zona está considerado como uno de los más bonitos de Valonia.

 

 

PEDALEANDO SOBRE RAÍLES...

 

      Después de visitar Celles nos dirigimos a Falaën, pueblo muy pintoresco también, para hacer una excursión en “draisine”. Las “Draisines de la Molignée” son unas vagonetas a pedales, con capacidad para tres o cuatro personas, que recorren un antiguo tramo de vía ferroviaria de tres kilómetros de longitud desde las afueras de Falaën hasta Maredsous, localidad famosa por su cerveza de abadía.   www.molignee.be/draisines/draisines.htm

 

 

 

Haciendo "piernas" en la "draisine"

 

    

     La vía discurre por un falso llano a través de un bosque. La ida, en ligero ascenso, obliga a “echar el resto” hasta llegar al final, pero la vuelta es mucho más divertida porque casi no hay que pedalear. La última salida es a las siete de la tarde. Al ser vía única, el funcionamiento del sistema es un poco particular. Durante períodos de 30 minutos se permite la salida de vagonetas, pero luego no se puede partir hasta una hora después para permitir que regrese la gente que salió antes. Conviene, pues, tener esos plazos en cuenta para aprovechar mejor el día y no desesperar esperando. Al final del paseo, (20 min. aprox.) llegaremos a la antigua estación de Maredsous para reposar y tomarnos una buena cerveza belga aunque, si salimos de los primeros la espera se hace bastante larga antes de poder volver. La cerveza de la Abadía es famosa por méritos propios.

 

    Maredsous alberga una descomunal abadía que merece ser vista cuanto menos, pero en coche porque desde la estación no hay tiempo material para hacerlo a pie antes de tener que regresar. Una sugerencia por si os animáis al paseo en “draisine”: procurad salir cuando no haya nadie ni delante ni detrás. Así podréis hacer el recorrido a vuestro ritmo, sin agobios, pudiendo parar a voluntad para hacer fotos o descansar si es necesario. En total hay que calcular, como mínimo, un par de horas para esta actividad.

      

 

 

Abadía de Maredsous

 

DESCUBRIENDO BRUSELAS

 

     Se iba acercando el momento de entrar en Bruselas. El sábado por la mañana abandonamos Valonia rumbo a Flandes. La región de Bruselas es la única bilingüe en la que podremos encontrar los carteles en francés y neerlandés. En el resto del país cada zona está señalizada en su lengua, aunque en los puntos turísticos la información está en varios idiomas. En Flandes hablan el inglés sin problemas y también el francés.

 

    En los alrededores de Bruselas hay varios campings. Elegimos el de Grinbergen, por ser el más cercano a la ciudad (7 kms.) y el mejor situado para el resto de desplazamientos. Quizás a alguien le suene este pueblo porque lleva el mismo nombre que una conocida marca de cerveza de abadía belga.

 

    El camping está bien señalizado y para llegar a él hay que abandonar la autopista de circunvalación (Ring) por la salida 7. Una vez se llega a la carretera secundaria donde está el camping, dentro del mismo pueblo, hay que estar atento ya que la entrada está escondida y mal señalizada y saltársela es muy fácil.

 

    El camping anunciaba la posibilidad de transporte público a Bruselas, aunque nosotros preferimos ir en coche a la ciudad, aunque hay que dar un importante rodeo para llegar al centro. La señalización no es de las mejores. Aparcamos sin problemas en el parking público de la Place d’Espagne, al lado de la Grand Place, la monumental plaza mayor bruselense. No es fácil encontrar compatriotas en Bélgica, pero en Bruselas y Brujas no daréis un paso sin tropezar con alguno.

 

 

Bruselas

    En la Rue de la Colline, una bocacalle de la Grand Place, los entusiastas de Tintín encontrarán una boutique dedicada en exclusiva a dicho personaje. Lástima que los precios “enfríen” bastante el entusiasmo inicial, pero raro será salir sin algún recuerdo. No obstante si queremos productos “Tintín” los encontraremos a montones en muchos comercios. Si buscamos algo en concreto puede ser interesante mirar en varias tiendas y comparar precios, las diferencias en precio pueden ser importantes.

 

    La joya urbana de Bruselas es la Grand Place/Grote Markt. Sus edificios son impresionantes, destacando el Ayuntamiento gótico y la “Maison du Roi”, donde se dice que el Emperador Carlos I abdicó en favor de su hijo Felipe II como nuevo rey de España. El edificio alberga el museo de los vestiditos del Manneken Pis. Destacan también las casas gremiales que rodean la plaza.

 

 

La "Maison du Roi" en la Grand Place

   Os podéis ahorrar también la visita al “Museo del Chocolate”, en la misma plaza. Es una tomadura de pelo. Tiene cuatro cosillas y es carísimo. Lo único que nos endulzó un poco la visita fue la galleta con chocolate que nos dieron al entrar.

 

    Bélgica es el paraíso del Cómic. Tintín, Spirou y el Marsupilami, Lucky Luke, los Pitufos y muchos personajes más han nacido allí. No es de extrañar, pues, que tengan un museo dedicado al cómic, el “Centre Belge de la Bande Dessinée” como lo llaman en el mundo francófono. Está instalado en un antiguo gran almacén de estilo modernista que justifica, por sí mismo, la visita. Los entusiastas de este arte podrán encontrar allí toda la información que deseen. Su librería es excepcional y dispone de una extensa biblioteca. En el vestíbulo nos esperaban el cohete en el que Tintín pisó la luna y, a su lado, Astérix.

 www.cbbd.be/fr

 

 

 

Objetiv

 

 

Vestíbulo del Centro Belga del Comic

    

     Bruselas dispone también de un "circuito de las paredes de cómic". Diseminados por la ciudad, los autores de los más famosos personajes de cómic han pintado laterales de edificios con sus historietas. Muchos de ellos se encuentran en pleno centro de la ciudad, por lo que es muy fácil verlos. www.bruxelles.be/artdet.cfm/5316

 

    Muy cerca de la Grand Place se encuentran las famosas galerías cubiertas, y al otro extremo, “L’îlot Sacré”, la calle de restaurantes donde más baratas eran las perolas de mejillones. Muchos camareros hablan castellano. Nota actual: En 2005 comimos en uno de ellos y, la verdad, los mejillones dejaron bastante que desear.Seguro que hay sitios mejores. Los camareros que están en la puerta son muy "insistentes". Eso molesta un poco, la verdad.

 

    Bélgica es famosa por su artesanía de “encaje de bolillos” y Bruselas tiene un museo dedicado al Traje y el Encaje. A quienes les guste el tema sabrán apreciarlo. Está muy cerca de la Grand Place.

 

     Uno de los “platos fuertes” de la ciudad y cita ineludible en todo viaje es la visita al “Manneken Pis”, una pequeña estatua-fuente de bronce de un niño haciendo pipí que congrega multitudes a su alrededor. Ni que decir tiene que hacerse una foto con él es toda una proeza y, a menudo, hay que hacer cola para fotografiarse. Se encuentra en la esquina de la Rue de L’Etuve. Suele estar ataviado de mil maneras e incluso tiene un museo con todos sus “vestiditos” en la “Maison du Roi”, en la Grand Place. Ese día le “tocaba” ir de “Explorador”.

 

 

El Manneken Pis versión "Explorador"

    Otro producto famoso “made in Belgium” son los bombones. Exquisitos y, según en qué tiendas, a bastante buen precio. No dejéis de probarlos, aunque será tarea complicada no hacerlo porque es difícil dar un paso por Bruselas sin toparse con una bombonería.

 

    Ciertamente Bruselas nos encantó. Su centro histórico es lo bastante pequeño como para recorrerlo bien a pie sin agotarse. Os recomendamos una visita a la placita “du Petit Sablon”, algo alejada de la Grand Place. Rodeada de estatuas que representan oficios medievales, se respira un aire apacible y tranquilo.

 

    Terminamos la jornada acercándonos en coche a la enorme Basílica de Koekelberg. Edificada en el siglo XX, con sus características cúpulas verdes, es una de las cinco iglesias más grandes del mundo. Se encuentra aislada de los demás puntos turísticos, en un barrio marginal, por lo que conviene tener cuidado si se va a pie desde el centro.

 

    Alejados también del centro existen otros dos puntos de interés: el parque del Cincuentenario y el parque Heysel con el “Atomium”. Aunque las guías dicen que el “Atomium” cierra a las ocho de la tarde, no permiten la entrada a partir de las siete. Como llegamos diez minutos más tarde no nos quedó otro remedio que volver al día siguiente.

 

 

Y EL DOMINGO SEGUIMOS DESCUBRIENDO BRUSELAS...

 

     Los domingos son días idóneos para visitar lugares alejados de las ciudades cuando éstas están casi desiertas por descanso semanal. El día amaneció lloviendo y muy cubierto, por lo que muy oportunamente lo empezamos visitando el Museo del Ejército, situado en la Arcada del Cincuentenario. Es gratuito, lo que siempre se agradece. Entre otros, dispone de un interesante hangar dedicado a la aviación, tanto antigua como moderna, así como un bonito sector dedicado a las armaduras.

 

    Enfrente se encuentra “Autoworld”, el museo del automóvil de Bruselas. Expone un gran número de vehículos, mayormente de turismo, en el que abundan los coches “Años 30”, aunque los hay de todas las épocas, incluyendo una sala con varios carruajes. Además alberga un rarísimo ejemplar: ¡una “autocaravana” de los años 20!. Hubiéramos agradecido, no obstante, más variedad de modelos y más coches de competición. La tienda de modelismo es grande y muy espectacular. Los precios también están a la par.

 www.autoworld.be

 

El Autoworld de Bruselas

    En la taquilla tuvimos un pequeño “altercado” con el taquillero, pues al pedir dos entradas de adulto y una infantil el tío se negó a ello, señalando la altura del muchacho (que siempre ha sido muy alto, por otra parte). Zanjamos la cuestión restregándole por las narices el DNI del chiquillo –el billete infantil era hasta los 12 años- tras lo cual tuvo que agachar las orejas y vendernos la entrada infantil. ¡Mira que en todas partes hay que toparse con patosos!

 

     Cerca del Parque del Cincuentenario se emplazan varias sedes administrativas de la Unión Europea, no en vano Bruselas es su capital “oficiosa”.Afortunadamente a la salida de “Autoworld” el tiempo mejoró lo suficiente como para disfrutar del Zoo de Planckendael, a las afueras de Mechelen (Malinas), y ver, en vivo y en directo, los Koalas venidos del zoo de San Diego por unos pocos meses. Son auténticos “peluches” y sólo por eso mereció la pena la visita. A fin de cuentas uno no se tropieza con un koala todos los días. Por otra parte el zoo es como cualquier otro. Si alguien desea conocer un buen zoo belga, el de Antwerpen (Amberes) tiene fama por su espectacular ambientación y porque está justo al lado de la monumental Estación Central de ferrocarril, en pleno centro urbano.

 

 

"Eso" era el koala...

    A media tarde el cielo se despejó y pudimos disfrutar de las vistas sobre Bruselas y su entorno desde lo alto del “Atomium”. Esta enorme construcción con forma de gigantesca molécula de hierro fue el símbolo de la Expo ’58. Es impresionante visto desde el parque, sin embargo su interior es muy cutre y decepciona un poco. Cuando estuvimos había una exposición de comics dedicados al “Atomium”. La esfera superior es el mirador. De todas formas es una de esas visitas que no hay que perderse. http://atomium.be/

 

 

   

El Atomium

 

Vista desde el interior

 

   En la misma zona se encuentra “Bruparck”, un parque de atracciones y un complejo de multicines con pantalla “Imax”. Puede llegarse en metro, aunque se aparca estupendamente. Se accede directamente por la autopista de circunvalación (Ring), por lo que ir en coche es una buena opción. www.bruparck.com

 

 

Y TRAS BRUSELAS... ¡FLANDES!

 

     Con el Lunes llegó el sol y pudimos disfrutar del paseo por Antwerpen (Amberes), Mechelen (Malinas) y Leuven (Lovaina).

 

     Situados ya en pleno Flandes nos encontramos rodeados de los típicos edificios con fachadas con gabletes, de estilo holandés, tan característicos de los Países Bajos y que suponen un cambio radical con lo visto en Valonia. Son preciosos. El ambiente de calle es muy agradable, con amplias zonas peatonales, aunque no tan animado como en la misma Holanda.

 

     Antwerpen es la cuna del pintor Rubens. Sus admiradores podrán conocer su casa-museo y contemplar sus obras diseminadas por toda la ciudad.

 

     Impresiona la aguja de su catedral gótica, la más alta de los Países Bajos. La “Grote Markt” (plaza mayor en flamenco) también resulta muy atractiva, pero no tanto como la de Bruselas, rodeada por multitud de terrazas para tomarse una cerveza. Posee un castillo a pie mismo del río Schelde (Escalda) y un gran número de museos.

 

 

Amberes. Grote Markt

    Su puerto fluvial es muy importante y existe la posibilidad de recorrerlo en barcazas. Antwerpen es también uno de los centros mundiales del comercio de diamantes. Puede visitarse el museo, para aprender el proceso de extracción y tallado del diamante, así como la exposición llamada “Diamondland”, en el llamado barrio judío. Ahí es fácil cruzarse con algún rabino con levita o tropezarse con una tienda de alimentos “kosher”. La entrada es gratuita en ambos casos. Meir es el nombre de la principal avenida peatonal y comercial, donde encontraremos todas las tiendas de renombre.

 

     Mechelen (Malinas) es otra bonita ciudad flamenca con una interesante catedral y un curioso ayuntamiento compuesto por tres edificios medievales contiguos. Es pequeña y tranquila y merece una visita porque posee muchos edificios atractivos por su colorido, especialmente al borde del canal.

 

     El día terminó en Leuven (Lovaina). Sería imperdonable no ver una de las mayores joyas de Flandes: el ayuntamiento gótico. Es una maravilla. Rectangular, estrecho, con cuatro agujas en sus extremos y completamente cubierto por más de cien estatuas, parece un relicario.

 

 

El Ayuntamiento

    La plaza mayor, con su ambiente universitario, sigue la tónica del resto de “Grote Markts” flamencas. Leuven posee uno de los “beginhof” más grandes y mejor conservados del país. Los “beginhof” son conjuntos de casitas, de ambiente muy apacible, que estuvieron habitadas antiguamente por las “beguinas”, una orden de monjas seglares. Es algo muy típico de los Países Bajos.

 

    Para el final de nuestra estancia en Bélgica habíamos reservado uno de “los momentos cumbres” del viaje: la visita a Gent (Gante) y Brugge (Brujas).

 

 

GANTE Y BRUJAS, LAS JOYAS MEDIEVALES FLAMENCAS.

 

   De nuevo amaneció el día lluvioso. Camino de Gent (Gante) nos detuvimos en Aalst, para ver su ayuntamiento. Un bonito edificio blanco, con un campanario coronado por una cúpula de aguja como los castillos de cuento de hadas.

 

 

Ayuntamiento de Aalst

    Cincuenta kms. separan Gante de Bruselas. Aparcamos cerca del centro, en un parking público, como casi siempre. (La hora de estancia ronda las 200 y pico pesetas). La ciudad nos gustó muchísimo por sus edificios medievales, sus canales bordeados por las casas gremiales, su imponente castillo rodeado por un foso navegable, la catedral de San Bavón en la que fue bautizado el Emperador Carlos I y que expone el famoso retablo de Van Eyck, “La adoración del cordero místico”, el inevitable campanario que encontraremos en toda ciudad flamenca, sus numerosas y atractivas iglesias y su ambiente acogedor y tranquilo, muy común a toda la zona exceptuando Brujas, punto turístico mundial atestado de visitantes.

 

 

Gante. Casas gremiales del "Graslei"

    

La mejor foto de la ciudad se obtiene desde el puente, quedando bajo el objetivo la catedral, el campanario y otra torre. La foto típica de Gante.

 

 

Gante. La foto típica...

   

     Y por fin llegamos a Brugge (Brujas). Su casco antiguo medieval es fantástico y extremadamente bien conservado.

 

 

Brujas. El muelle de las Rosas o Rozenskaai

     Atravesada por multitud de canales, los paseos en barca son una atracción típica. Te “acomodan” en la barquita, es un decir, más apretado que “los tornillos de un submarino”, pero el recorrido vale la pena y permite obtener una visión diferente de la ciudad.

 

 

No sobraba mucho espacio, no...

     

       Lo único que empaña el panorama es la sensación de que media humanidad ha tenido la misma idea que tú. Hay gente por todas partes y, a veces, hacer una foto se convierte en misión imposible. De todas maneras el encanto de la ciudad pide pasear sin rumbo por sus calles, admirando los rincones y dejándose tentar por los bombones que, al igual que en Bruselas, nos encontraremos a cada paso.

 

 

Brujas. El Burg

              Pasando a cuestiones más prácticas Brujas posee un interesante servicio de P&R que no hemos encontrado en otro lugar. Si dejas el coche en el gran parking de la estación, puedes desplazarte gratuitamente en autobús al centro, ida y vuelta, incluyendo a todos los ocupantes del coche. Además, las tarifas son muy económicas: unas cien pesetas la hora, pudiendo estar el día entero por sólo 500 ptas. En las taquillas de autobuses frente a la estación te sellan el ticket de aparcamiento y te preguntan cuántos sois. Luego solo queda subir al bus y como todas las líneas van al centro la operación es muy rápida.

 

     Otra posibilidad es sellar el ticket e iniciar la ruta a pie (estamos a unos 15 minutos andando hasta el “Burg”) y dejar el bus para la vuelta, cuando las fuerzas ya escaseen. En cualquier caso lamentas que en otras ciudades no tengan un sistema parecido. En el centro hay varios parkings a precios normales, pero no es muy recomendable meterse con el coche en ese laberinto de callejuelas.

 

     Nota actual. Hemos estado nuevamente en Brujas en el verano de 2008 y en ese momento la tarifa del parking ascendía a 2,5 €/día, costando la hora suelta a 0,50 €. El resto de las condiciones continúan igual de fantásticas.

 

 

RUMBO A PARÍS, TODAVÍA HICIMOS “TURISMO EN RUTA” POR BÉLGICA

 

    Abandonamos definitivamente Bélgica el miércoles 2 de septiembre, pero visitando en ruta algunos interesantes lugares camino de París, nuestra siguiente parada. Si quieres leer más sobre hacer paradas en ruta con la caravana, pincha aquí.

 

    Aviso a navegantes: a primeras horas de la mañana la autopista de circunvalación (Ring) de Bruselas es un puro atasco en dirección Lieja y Valonia, no así hacia Flandes saliendo desde Grinbergen. El motivo del atasco, entre otros, es el aeropuerto y la ruta de Alemania. Conviene tenerlo en cuenta por el retraso que pueda ocasionar.

 

    Nosotros rodeamos la ciudad por el lado flamenco sin problemas rumbo a los campos de batalla de Waterloo, en el sur de Bruselas.

 

    Waterloo es una extensa llanura que contempló, en 1815, el principio del fin del imperio de Napoleón. En el lugar hay varios museos y monumentos, un centro de visitantes donde se proyecta un documental sobre la batalla, y una colina artificial, con una larga escalinata, coronada por un león de piedra: “La butte du Lion”.

 

 

   

Con Napoleón

 

Una imagen vale más...

     Al viajar con la caravana pudimos aparcar sin problemas en la explanada para autocares al lado del centro de visitantes. Ciertamente era pronto, quizás a media mañana no resulte tan sencillo encontrar un hueco.

 

    De Waterloo nos fuimos a Nivelles para contemplar su Colegiata románica. También tuvimos suerte porque pudimos aparcar ¡ enfrente y en pleno casco urbano ¡

 

 

Nivelles. La Colegiata

    Camino de Binche, la única villa amurallada belga, nos acercamos a ver uno de los curiosos ascensores para barcos que hay en el Canal Central. Habéis leído bien, sí, ascensores para barcos. Ayudan a salvar los fuertes desniveles existentes. Son una auténtica maravilla de la ingeniería. Vimos el de Strépy-Thieu, aunque estaba seco por obras.

 

 

El enorme ascensor de barcos

    En Binche nuestro objetivo era visitar el Museo Internacional del Carnaval y la Máscara. Es muy bueno. Los carnavales tienen mucha tradición en Bélgica, lo que contrasta con ese tópico sobre los belgas de “gente gris y aburrida”. Hay máscaras y disfraces de todo el mundo.

 

    También tuvimos suerte al aparcar porque el parking de autobuses que decía la guía no es otra cosa que un trozo de acera señalizado y que no respeta nadie. Afortunadamente cuando llegamos estaba vacío. La verdad es que “hacer de autocaravanistas” con la caravana requiere mucha suerte, pero hasta el momento nos ha salido bastante bien gracias a nuestro tamaño contenido. Por cierto, después de visitar las murallas e intentar salir de Binche nos metimos en una callejuela estrecha, de la que salimos por los pelos, o sea “gajes del oficio”. Los golosos disfrutarán sin duda con los pasteles en Binche están buenísimos y muy baratos.

 

    Era media tarde y había llegado la hora de partir hacia París. Por su proximidad decidimos tomar la N2, vía Laon, la antigua carretera Francia-Bélgica, en lugar de la autopista. Fue una decisión equivocada. Los primeros cien kilómetros se convirtieron en una ratonera de tráfico, aunque después mejoró la situación al despejarse la circulación y llegar la autovía, pero no es nada recomendable. Mucho mejor la autopista.

 

    Puesto que al día siguiente pensábamos ir a Disneyland París, acampamos en el camping de “Champigny-Paris Est”, que se encuentra en la misma autopista A-4 que conduce a Disney. Es un camping que siempre está muy concurrido, pero dispone de algunas ventajas: tiene guarda nocturno a partir de las ocho, con lo cual se puede acampar aunque la recepción esté cerrada. Admite el pago con tarjeta y vende, entre otros entradas para Disney y el “Parc Astérix” con un descuento del 10%; Quizás la mayor pega es que en los aseos masculinos sólo hay platos en el W.C. lo que resulta bastante incómodo. Las parcelas están delimitadas por setos y, aunque no es barato para lo que ofrece, -realmente es bastante caro- está muy cerca de París.

 

     Hay un servicio de autobuses y tren rápido a la capital desde el camping, aunque es un poco engorroso de usar. Esta vez, y ya es la tercera, optamos por ir en coche a París. Recomendamos entrar por la antigua carretera de Vincennes y encerrar el coche en un parking (es un garaje de “Renault”) que hay frente a la estación de metro de “Picpus”. Cobran sólo 50 francos por un día, lo cual es una ganga. Después es cuestión de moverse en metro.

 

    Nota actual: Si la idea es acampar en París para visitar Disneyland y el Parc Astérix, desde hace ya algunos años que venimos acampando en el camping “Parc de la Colline”, en Torcy, a 1 km. de la salida nº 10 de “La Francilienne”, la autovía A-104, que es el anillo exterior de circunvalación de París.

 

    El camping está bien y también vende las entradas a los parques al mismo precio que en taquilla, cosa que recomendamos a fin de evitar las largas colas. En Torcy, a 3 km. del camping hay estación del RER, el tren suburbano a París.

 

 

EURODISNEY  o DISNEYLAND PARIS

 

   Era la cuarta vez que vamos a Disney y no nos cansamos. Para nosotros es el mejor parque de atracciones que hayamos visitado (y conocemos un montón...) El precio del parking es de 45 FF y las tarifas 1998 son las siguientes: Adultos (1 día -210 FF, 2 días – 405 FF y 3 días – 570 FF) Niños de 3-11 años (1 día – 165 FF, 2 días – 320 FF y 3 días – 445 FF). No suelen comprobar si se introduce comida en el parque. También existe la posibilidad de acampar en el mismo parking con la autocaravana o caravana, pero sin servicio eléctrico.

 

    Nota actual: nada de eso es ya así. Hemos vuelto en semana santa de 2009 y se puede entrar con autocaravana, pero no así con caravana. Y mucho ojo, que revisan a fondo el equipaje de mano al entrar. Para conocer nuestra experiencia sobre Disneyland París, pincha aquí.

 

 

PARÍS, EL MUSEO DEL AIRE FRANCÉS Y MÁS VISITAS EN RUTA...

 

     El viernes pasamos el día en París. Una sugerencia, existen tarjetas de transporte para uno o varios días llamadas “París Visite” que ofrecen también descuentos en algunos museos y atracciones. Atención porque son bastante caras y compensan sólo si se van a usar los transportes públicos a mansalva o ver muchos museos. Si queréis saber más sobre las tarjetas turísticas, pincha aquí.

 

 

El Quartier Latin desde Notre Dame

 

 

   Suele resultar más rentable adquirir bonos de 10 billetes individuales, mucho más económicos, en función de los viajes a realizar. Además hay que tener en cuenta que los niños pagan menos y puede ser conveniente comprarles sus propios bonos que, además, no tienen plazo mínimo de utilización. Por eso es recomendable planificar bien la visita y calcular el número de desplazamientos. El billete sencillo costaba unos 8 FF (200 ptas. aprox.).

 

    Nota actual. Para saber más sobre las tarifas del transporte público en París y alrededores,pincha en www.ratp.fr , la página web de los transportes urbanos parisinos.

 

     El Sábado 5 de septiembre se presentaba ajetreado. Con la caravana a cuestas nos fuimos al “Museo del Aire y del Espacio”, en el aeropuerto de Le Bourget al norte de París. Es estupendo para quienes les gusten los aviones.

 

 

Fantástica colección de "Mirage"

 

     La colección es impresionante, desde los primeros aparatos hasta el cohete Arianne y el prototipo del “Concorde”, que se puede visitar por dentro. Abren a las 10 h. y no hay problemas de aparcamiento con la caravana en la zona de autocares.

 

     De allí emprendimos viaje hacia Montrichard, en el valle del Loira, para ver, también de paso, el espectáculo de vuelo de aves rapaces que hay en el castillo. Las horas de espectáculo son las 15 h. y las 16,30. Conseguimos llegar a esta última y bien que mereció la pena. Es fantástico ver volar a buitres, águilas pescadoras, halcones y otras muchas aves con el castillo medieval como fondo. Además lucía un cielo azul, cosa más bien excepcional, que realzaba la belleza del espectáculo. No os lo perdáis, de verdad. Cerca de Poitiers y de Lourdes se ofrecen también tales espectáculos.

 

     Nuestro “maratón” rutero proseguía camino de Limoges, situada todavía a 180 kms. de distancia. Llegamos al camping d’Uzurat, en el mismo Limoges, a las 21,20 h.; afortunadamente cerraban a las 23,00 h.; Es económico y está bien equipado.

 

 

LA “RUTA HISTÓRICA DE RICARDO CORAZÓN DE LEÓN”

 

    Con el fin de hacer más llevadero el retorno a casa y evitar tantos días consecutivos de coche, dedicamos el domingo a recorrer la llamada “Ruta Histórica Ricardo Corazón de León” por los alrededores de Limoges.

 

 

   


 

Castillo de Montbrun

    El nombre viene dado por el hecho de que Ricardo fue herido de muerte en el asedio al castillo de Chalus-Chabrol, uno de los que componen dicha ruta, allá por el siglo XII.

 

   A lo largo de ella encontraremos excelentes muestras de castillos defensivos medievales y otros que han sido reconvertidos en mansiones renacentistas. Uno de los hitos de la ruta es la muy bien conservada villa medieval de Cité de Segur, así como el enorme castillo de Arnac-Pompadour, repleto de torreones de aguja. En suma, pasamos un agradable y soleado día recorriendo los numerosos castillos y villas medievales, a pesar de los 200 kms. de coche que hicimos después de todo.

 

   En la oficina de turismo de Cité de Segur nos atendieron estupendamente y adquirimos un mapa de Francia publicado por Michelin en el que vienen señalados los llamados 126 pueblos más bonitos de Francia. Por cierto, en la región de Corrèze, al sur de Limoges, hay una considerable acumulación de ellos, pero eso ya será para otra historia...

 

    Y llegó el fatídico Lunes, el día del regreso definitivo, con la lluvia como compañera de fatigas. El viaje hasta casa transcurrió de forma apacible, excepción hecha del susto que nos propinó un rayo que cayó muy cerca de nosotros y de los cinco accidentes de circulación que vimos a lo largo del trayecto. Finalmente y al cabo de 5.776 Km. llegábamos a casa cansados, pero contentos, pensando ya en Dinamarca como destino para nuestro próximo gran viaje.

 

     Nota actual: Los cuadros se realizaron en la época del viaje, por lo que los precios ya sólo resultan anecdóticos como comparación. No obstante el resto de recomendaciones continúan siendo válidas en la actualidad.

 

CAMPINGS VISITADOS DURANTE EL VIAJE

Población

Camping

Nº noches

Tarifa 2 ad.- 1 niño/día

Coste Ptas/día

Lekunberri (NA)

Aralar

1

2.700 Ptas.

2.700

Loches (Francia)

Municipal

1

91 F.Francés

2.366

Bouillon (Bél)

Halliru

3

470 Fco. Belga

1.950

Malonne-Namur

Les Trieux

3

475          “

1.975

Grimbergen (Bél)

Grimbergen

4

446           “

1.850

Champigny-Paris

Paris- Est

3

140 F.Francés

3.542

Limoges

Lac d’Uzurat

2

73             “

1.862

 

  • En Bélgica no suelen admitir tarjetas de crédito en los campings.

 

  • En Francia depende del camping. En el de París sí las admiten, pero en Loches y Limoges las aceptan si se supera una cierta cantidad de francos. (En Limoges el límite mínimo es de 150 FF).

 

  • Gasto total en campings: 38.966 Ptas. (2 ad.- 1 niño, coche, caravana y electricidad) (En algunos campings los niños de 11 años pagan como adultos)

 

 

PRECIOS DE LA GASOLINA “SÚPER” (AGOSTO-SEPTIEMBRE 98)

País

Horquilla de precios

Precios en pesetas

Francia

5,87-7,05 FF

150-180

Bélgica

36,5-38,6 BEF

150-158

Luxemburgo

28,9 FLUX

123

 

  • En Bélgica y Luxemburgo los precios apenas varían entre gasolineras.

 

  • En Francia las oscilaciones pueden alcanzar las 30 ptas./litro en la “súper”, por lo que conviene elegir bien a la hora de repostar. Los precios más baratos se consiguen en los Hipermercados y Supermercados. Los hiper más económicos eran los “Carrefour”. Los “Intermarché” destacan por sus buenos precios. No obstante, también varían dependiendo de la región. En general los más caros se encuentran en las autopistas.

 

 

IMPORTE DE LOS PEAJES DE AUTOPISTA

Tramo de autopista

Importe peaje (incluido el recargo)

Burgos-Armiñón. (enlace N-I a Vitoria)

1.195 ptas. X 2 (ida y vuelta)

Irún (frontera)

215 x 2 (ida y vuelta)

Autopista vasco-francesa (60 kms.)

60 FF x 2 (ida y vuelta)

Poitiers-Chatellerault (A 10) (40 kms.)

32 FF

Beaugency-Artenay (A 10) (53 Kms.)

39 FF

Paris-Reims (A 4)

77 FF

Artenay-Blois (A 10)

51 FF

 

  • Los vehículos, las caravanas y remolques de más de dos metros de altura llevan un recargo del 50% en Francia.

 

 

IMPORTE DE LAS ENTRADAS A ATRACCIONES Y ESPECTÁCULOS

ATRACCIÓN

IMPORTE (2 AD. – 1 NIÑO)

Castillo Bouillon (antorchas)

660 BEF

Museo Batalla Ardenas (La Roche)

450 BEF

Museo automóviles Spa (Stavelot)

350 BEF

Draisines (Falaën)

500 BEF

Museo Chocolate (Bruselas)

400 BEF (niños gratis)

Museo del Traje y del Encaje (Bruselas)

210 BEF

Zoo Planckendael (Mechelen)

1.110 BEF

Cuadro “Cordero Místico) – Gante

120 BEF

Paseo en barca por Brujas

425 BEF

Museo Máscara y Carnaval (Binche)

460 BEF

Torreones Nôtre-Dame (Paris)

64 FF

Museo Aire y Espacio (Paris)

82 FF

Espectáculo Aves Rapaces (Montrichard)

125 FF

Walibi Pitufos (Metz)

320 FF

Walibi Wavre (Bruselas)

1710 BEF

Disneyland Paris

555 FF

Museo Ejército (Bruselas)

Gratuito

 

 

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