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Relato en pruebas

En breve estará listo, con los enlaces operativos, además de las fotos.

Disculpad, entretanto, las molestias.

Estoy a vuestra disposición en...

contacto@francisco-colet-viajesycaravaning.com

 


NAVIDADES “BÁVARAS”

 

 

 

“NAVIDADES CENTROEUROPEAS”.

 

De alguna forma este viaje completa la trilogía “Navidad en Centroeuropa” que iniciamos en 2000 con el primer viaje a Alsacia (Francia), continuó dos años después al retornar a Alsacia incluyendo también parte del sudoeste de Alemania, y que ha culminado en 2004 al centrarnos totalmente en el fantástico estado federado alemán de Baviera, – debe ser que los años pares son “los más” propicios para este tipo de escapadas – poniendo de esa manera el broche de oro a un “panorámico” y amplio recorrido por lo más granado de la navidad centroeuropea. Y es que realmente en ningún lugar de la vieja Europa se vive y siente la Navidad, en mayúscula, con tanta intensidad y esplendor.

 

Es bien sabido que todo viaje tiene sus “destinos clave”, aquellos que uno no quisiera perderse por nada del mundo. Los de éste eran Nüremberg, con su famoso mercadillo navideño y su arquitectura medieval; Rothenburg ob der Tauber, quintaesencia de pueblo medieval amurallado; Munich y la Marienplatz; y por supuesto el archifamoso, híperfotografiado y alpino Castillo de Neuschwanstein, cerca de Füssen. No hay marca de puzzle que se precie que no tenga su imagen de cuento de hadas en su catálogo.

 

Como en Centroeuropa el período navideño empieza la última semana de noviembre y acaba el día de Navidad, - lo que celebran realmente es el Adviento- parece claro que, para nosotros, el mejor momento para “vivirla y disfrutarla” es aprovechar los días del Puente de la Constitución para hacer una escapadita.

 

 

PONIÉNDONOS EN MARCHA...

 

El viaje se desarrolló entre la tarde del viernes, 3 y el domingo, 12 de diciembre de 2004. Con nuestra fiel compañera de fatigas, una caravana “Rapido Club 39 T” de techo abatible, salimos de Valladolid con idea de pernoctar, como viene siendo costumbre, en el Área de Bordeaux-Cestas, en la autopista A-63, amplia y con buenos servicios.

 

Dado que viajar en invierno siempre implica un riesgo y que por la zona de Nüremberg anunciaban nieve, decidimos curarnos en salud y montar neumáticos de invierno en el coche para viajar con mayor seguridad. Aunque finalmente la nieve no hizo acto de presencia, al menos sirvieron para que viajásemos más tranquilos, que también vale lo suyo.

 

Para saber más de la mejor ruta para llegar a Alsacia (ruta noreste) desde la frontera de Irún, (incluido en el apartado “Las mejores rutas para cruzar Francia”), pinchad en este enlace. Y si queréis ahorrar unos euros en los repostajes franceses, haced lo mismo en este otro.

 

El sábado fue día de viaje, haciendo noche en Obernai (Alsacia), pueblo próximo a Estrasburgo. El camping de Obernai – “Le Vallon de l’Ehn”- es espléndido y las chicas de recepción son todo amabilidad. Si pensáis visitar Alsacia, -que es lo primero que hay que ver- ese es vuestro camping y no sólo por su calidad, sino porque es el único abierto en diciembre en toda la zona. Como la recepción cierra a las 19 h. y nosotros siempre llegamos más tarde de esa hora, las anteriores veces pernoctamos en el parking del camping, acampando a la mañana siguiente.

 

Sin embargo, como esta vez sólo estábamos de paso, simplemente lo utilizamos como “lugar de pernocta”, pues se encuentra en una tranquila zona residencial. Si buscáis un camping, no dejéis de visitar la web de ACSI, www.eurocamping.com, con 8.000 camping de toda Europa en su base de datos. Incluye también el plano de localización de cada camping, lo que resulta utilísimo.

 

Después de 940 lluviosos kilómetros, a las 21,00 h. llegábamos a Obernai, vía Angoulême – Guéret – Montluçon – Chalon - Mulhouse. Aunque en aquel momento no lo sabíamos, allí sucedió un hecho que marcaría el desarrollo del viaje. Al ir a levantar el techo abatible, éste dijo que nones, que no estaba por la labor. A pesar de mis esfuerzos por abrirlo, no hubo manera. De todas maneras, al haber altura suficiente en la caravana, aún con el techo bajado, optamos por irnos a dormir y posponer el asunto para el camping de Nüremberg.

 

Obernai, viejo conocido, es un pueblecito de cuento de hadas, especialmente cuando la decoración e iluminación navideña de las fachadas de sus casas de entramado crean una atmósfera mágica. Siempre recordaremos con cariño la primera vez que vimos Obernai de noche. Fue algo mágico, impresionante. Corría el año 2000 y fue nuestro primer “contacto” con la navidad alsaciana. Una de esas experiencias que dejan huella. Aparte de pasear por su plaza mayor, sus calles o sus murallas, durante los fines de semana celebran un mercadillo gastronómico que no hay que perderse.

 

Aún amanecía cuando aparcamos en la todavía desierta plaza del pueblo para hacer algunas fotos antes de partir hacia Rothenburg. A pesar de la temprana hora, las ocho de la mañana, la iluminación aún lucía y las pastelerías esperaban ya sus primeros clientes. Un “Mannala”, un muñeco de brioche típico de esos días, fue la dulce manera de despedirse de Obernai hasta la próxima visita, porque seguro que habrá más.

 

 

 

ROTHENBURG OB DER TAUBER, LA JOYA MEDIEVAL ALEMANA...

 

Tras 309 kms. de autopista, a las 12,20 h. aparcábamos en Rothenburg ob der Tauber. Al igual que Obernai, este fantástico pueblo medieval es otro viejo conocido -lo visitamos en el verano 2002- pero que en Navidad aún tiene más encanto. Os podemos asegurar que lo que no falta es ambientazo, porque recorriendo sus abarrotadas calles desde luego uno no deja de tener la inquietante sensación de que medio mundo ha tenido la misma idea que él. Afortunadamente fuera de las murallas hay enormes aparcamientos que alivian el problema, también para autocaravanas y que permiten la estancia de hasta 24 h. por algo menos de 6 €/día. Cuestión aparte es encontrar plaza libre si se llega en hora punta.

 

Ya he comentado que Rothenburg es la quintaesencia de pueblo medieval. Sus murallas perfectamente conservadas, sus puertas, sus fachadas de entramado, su ayuntamiento renacentista, los emblemas de hierro forjado de tiendas y hoteles, y los mil y un rincones encantadores que encontraréis a cada paso justifican con creces los apretujones.

 

El aroma a salchichas asadas y a la canela del “Glühwein” – vino caliente con especias- impregna el ambiente. Y es que cada ciudad y pueblo de la zona tiene su mercadillo navideño –algunos únicamente el fin de semana- pero todos tienen en común las salchichas y el “Glühwein”,además de los imprescindibles puestos de adornos navideños. En estas fechas apenas se bebe cerveza, sólo vino caliente. También preparan el “kinderpunsch” y el “Fährenpunsch”, sin alcohol y a base de zumo de frutas, para niños y conductores. De todas formas los forofos de la cerveza no deben preocuparse, bien al contrario, porque tanto en Alsacia como en Alemania podrán disfrutar de la “cerveza de navidad”, tostada y de sabor ligeramente dulzón.

 

Un detalle muy a valorar en los mercadillos alemanes es la preocupación por el medio ambiente. Para no generar residuos, el “Glühwein” se sirve en jarritas de cristal o loza decoradas específicamente para cada ciudad. ¡Alerta coleccionistas!. Se paga una fianza de 1 ó 2 euros dependiendo del lugar, al pedirlo por primera vez. Si apetece otro más, te la rellenan y, al final, si no te la quieres quedar de recuerdo, la devuelves y ya está. El mismo sistema se aplica a los platos y bandejas de las raciones.

 

El ambiente en los mercadillos es espectacular. A la salida del trabajo la gente se reúne alrededor de una taza de “Glühwein” y de un bocata de salchichas, que con sus mil variedades –la de “medio metro” es la reina indiscutible de la gastronomía navideña alemana- no deja a nadie indiferente. Quizás en Alsacia haya más variedad de manjares, pero aún así seguro que encontraréis donde satisfacer los gustos más exigentes. Como los mercadillos tienen un horario muy amplio, generalmente desde las 10 de la mañana hasta las 20-20,30 h. es posible tomarse un tentempié a cualquier hora. Y los precios no son altos. Casi todo cuesta 2 € y las raciones van de 3 a 5 euros. O sea, como aquí.

 

Los dulces típicos de Rothenburg son las “Schneeballen” o “Bolas de Nieve” hechas a base de tiras de pasta frita. Las tradicional, como su nombre indica, es la recubierta de azúcar glass. Aunque las encontraréis por toda Baviera, curiosamente las más baratas son las de Rothenburg. Como “entran” por los ojos, antes de comprar un estuche para regalar a las amistades, os recomendamos que primero probéis una. ¡Salvo que queráis arriesgaros a tirar por la borda una amistad de años!. Y aunque sin duda hemos exagerado un pelín, lo cierto es que el sabor no está a la altura de su impresionante aspecto. No es que sean malas, pero sí son más sosas y pesadas de comer de lo que parecen. Y tampoco os dejéis tentar por la variedad de “sabores”. Compramos una al “Cointreau” -mucho más cara que el resto- en la que el único “Cointreau” que había visto en su vida era el del nombre pintado en una chapita de chocolate blanco, muy mona y muy rica eso sí.

 

Otra de las visitas “ineludibles” es la del “pueblo navideño” –Weihnachtsdorf- de la marca de adornos navideños “Käthe Wohlfarht”. Auténticamente espectacular. La visitamos en verano, pero esta vez la cola para entrar llegaba a la calle y desistimos. ¡Incluso en estas fechas llegan a cobrar un euro de entrada!. Tienen tiendas en las principales ciudades, muy bonitas, pero ninguna como la de Rothenburg. Otra tienda encantadora –y gratuita- es una que hay enfrente de la anterior, dedicada exclusivamente a los ositos de peluche.

 

 

Y LLEGAMOS A NÜREMBERG...

 

Después del apetitoso tentempié en el mercadillo, a las 16,30 h. llegábamos al camping “Knaus”, situado en plena “Messe” o recinto ferial de Nüremberg. Afortunadamente en todas las autopistas que circunvalan la ciudad hay indicaciones a la “Messe”, porque el camping, nada fácil de hallar, está en medio de un bosque al que se accede por un angosto camino desde la avenida principal de la feria. Sus instalaciones son muy buenas y hay posibilidad de transporte público al centro, aunque optamos por ir en nuestro coche. En diciembre aquello está muy solitario.

 

Una vez acampados y resignados ante la imposibilidad de alzar el techo de la caravana, nos fuimos a pasear por el enorme y animadísimo mercadillo navideño de Nüremberg, en plena Hauptplatz. Os recomendamos que no dejéis de degustar los productos típicos de la ciudad: las “Nürnberger bratwurst” -salchichas blancas y cortitas- y los “Lebkuchen”, unos riquísimos “medallones” de pan de especias. ¿Y qué decir del mercadillo?, pues simplemente que es impresionante, rodeado por la catedral y la bellísima y original fuente gótica “Schönerbrunnen” o “Fuente Bonita”.

 

En una plaza aledaña se encuentra el mercadillo infantil, muy bien ambientado con figuras de cuento, trenes de juguete y mil cosas más. Huelga decir que el ambientazo era impresionante y el frío también, pero como ni llovía ni nevaba, pues tan contentos. Así que unos “Glühwein” y unas “Nürnberger bratwurst mit sauerkraut” después, nos fuimos al camping a descansar.

 

RUTA POR EL NORTE DE BAVIERA: BAMBERG Y COBURG.

 

El lunes amaneció gris, pero también sin lluvia ni nieve. Por la mañana nos fuimos a la bonita ciudad medieval de Bamberg, a 80 kms; su monumento más famoso, Catedral aparte, es el ayuntamiento mitad medieval, mitad renacentista – con su fachada pintada en “trampantojo” – situado en medio del río. Un paseo por su casco antiguo no os defraudará.

 

 En lo alto de la colina se encuentra la enorme catedral románica, que alberga al habitante más famoso de la ciudad -“El caballero de Bamberg”- estatua ecuestre tan realista que parece increíble que date del siglo XII. Al lado de la catedral se encuentra el conjunto de edificios de la Residenz. Aparcamos en el parking de “Altstadt” – la ciudad antigua- que es un buen lugar para dejar el coche.

 

Después de comer en el inevitable mercadillo y de probar la “Rauchenbier”, cerveza “ahumada” típica de la ciudad en la “Schlenkerla Brauerei” situada en una antigua abadía, nos trasladamos a “Vierzehnheiligen”, iglesia rococó patrimonio de la humanidad de la UNESCO, construida en lo alto de una colina, a 42 km. de Bamberg y en dirección a Coburg. Dado que la noche ya caía y que la iluminación de la iglesia brillaba por su ausencia, la verdad es que la visita fue un chasco porque no apenas pudimos apreciar el magnífico interior todo lo que se merecía. Los frescos del techo casi ni se veían.

 

Acabamos la jornada en Coburg. Su monumento más famoso es la fortaleza, pero tiene unas bonitas puertas medievales y algunos edificios de interés en la plaza mayor. El mercadillo es pequeñito y un poco alejado del centro, pero más que por todo ello, la fama le viene por ser cuna de los Saxe-Coburg, saga de la nobleza de la que desciende la dinastía reinante en Gran Bretaña, y que empezó al casarse la reina Victoria con el príncipe alemán Alberto de Saxe-Coburg. Ese fue durante décadas el apellido de los reyes británicos hasta la 1ª Guerra Mundial, tras la cual optaron por cambiar su apellido por el más británico y políticamente correcto de Windsor.

 

 

NÜREMBERG, REGENSBURG (Ratisbona) Y LA PREOCUPACIÓN POR EL TECHO DE LA CARAVANA...

 

El martes amaneció igual de gris que la preocupación que sentíamos a causa del problema del techo de la caravana. Seguía bien bloqueado. Ante un mecanismo tan poco común, sin conocer el alcance de la avería e ignorando si sería necesario cambiar alguna pieza, aunque era razonable pensar que sí, decidimos que la mejor solución iba a ser llevarla a la mismísima fábrica “Rapido”; en Mayenne, a 200 km. al oeste de Paris. Eso nos iba a alterar seriamente el plan de viaje, pero al menos nos aseguraba que la reparación se realizaría sin problemas ni retrasos a la espera de repuesto. Puestos al habla con el siempre amabilísimo Mr.Waldhaus -Director Comercial de la firma- a quien conocimos en una anterior visita a la fábrica, acordamos una cita para el siguiente viernes, a las 9 de la mañana. Primer problema resuelto, claro que ello nos obligaba a modificar radicalmente la ruta prevista. Si no era posible quedarnos en Alemania, disfrutaríamos con la navidad francesa, que tampoco era mal plan, una vez asumido que tales cosas forman parte del encanto de viajar.

 

Esa mañana volvimos al centro de Nüremberg. Es una ciudad realmente notable por su belleza, aunque su fama provenga más por el famoso juicio a los jefes nazis. Está muy bien restaurada y eso que apenas quedó piedra sobre piedra tras los bombardeos aliados. No sabemos si aún seguirá en pie el edificio del juicio, nada dicen las guías turísticas al respecto. De lo que no cabe duda es que hay mucho que ver y pasear. Podemos empezar por el coqueto mercado artesanal, el “Handwerkerhof”, de preciosas casitas de cuento de hadas, situado al pie de la misma muralla.

 

Recomendamos dejar el coche en alguno de los parking del exterior de la muralla, porque el casco antiguo es prácticamente peatonal, sobresaliendo el Heilig-Geist Spital sobre el río Pegnitz, el conjunto urbano medieval alrededor de la casa del pintor Durero o la Hauptplatz o plaza mayor. La vista de los edificios que componen el Kaisersburg o Castillo Imperial, que domina la ciudad desde lo alto de la colina, compensa sobradamente la exigente subida hasta alcanzar la puerta. No es necesario pagar entrada al recinto, salvo que queráis visitar el interior del castillo.

 

A mediodía en punto, en la Hauptplatz, se animan las figuras del reloj de la catedral. A esa hora todo el mundo “parece olvidarse” del ajetreo del mercadillo, mientras contempla con la boca abierta como éstas giran y giran. A las 14 h, después de “reponer fuerzas” en los puestos del mercadillo, nos pusimos en ruta hacia la ciudad de Regensburg o Ratisbona en nuestro idioma, a orillas del Danubio.

 

La ciudad conserva perfectamente el carácter medieval y presume de tener el puente de piedra más antiguo de toda Alemania, con la ventaja añadida de “estar tal cual”, al haberse librado casi por completo de los desastres de la guerra. Además su catedral gótica nos llamará poderosamente la atención al ser muy parecida a las nuestras y, por ello, bastante diferente a lo que se estila por aquellos lares. Quizás sus edificios sean menos impresionantes que los de otras ciudades, pero es bonita y sus mercadillos son realmente preciosos. La única pena es que queda situada un poco a trasmano de las rutas principales, por lo que hay que desplazarse ex profeso.

 

Todavía nos dio tiempo a hacer fotografías diurnas, porque a las cuatro de la tarde es prácticamente de noche. De todas maneras la iluminación navideña no resta encanto alguno a las ciudades, más bien al contrario.

 

 

MUNICH Y EL CASTILLO DE NEUSCHWANSTEIN “CASI DE MILAGRO”...

 

 

Inicialmente el miércoles teníamos previsto trasladarnos a Munich y permanecer allí hasta el sábado, aunque la necesidad de estar el viernes en Mayenne, nos dejaba sólo el miércoles para la visita a la zona. Un contratiempo que nos obligó a “resumir” en un solo día lo que hubiéramos visto en tres, casi nada. Dado que el castillo de Neuschwanstein era “el plato fuerte” de la zona, estaba claro que no podíamos dejarlo de lado. Así, con gran pesar, tuvimos que renunciar a una visita a fondo a Munich, conformándonos con una visita nocturna al mercadillo de la Marienplatz –impresionante su ayuntamiento- y a su zona antigua, con involuntaria visita “panorámica” en coche incluida ¡porque hay que ver lo que nos costó dar con el centro histórico!. Salzburgo, aunque ya la conocíamos, y los pueblos alpinos de Mittenwald y Oberammergau también tuvieron que quedarse al margen.

 

El único camping abierto en Münich en esas fechas, el “Munchen-Langwiedersee” está excelentemente situado junto a una salida de la autopista A-8, cerca de un lago. Y hubiese sido realmente fácil encontrarlo si en el cruce “Langwied Kreuz” entre la A-8 y la circunvalación A-99 no me hubiese saltado el desvío. En lugar de intentar retomar la autopista en sentido contrario, que visto lo visto hubiese sido lo correcto, optamos por llegar al camping por carreteras secundarias pensando que sería pan comido.

 

Si pensamos que “sólo” tardamos más de una hora en llegar a la puerta del camping en un día en el que el tiempo era oro, os podréis imaginar lo contentos que estábamos. El dueño del camping no es precisamente un dechado de amabilidad y, además, os vayáis a la hora que os vayáis no dejéis de pagar antes de las diez de la mañana si no queréis exponeros a “miradas asesinas” por su parte, pero el camping está bien, aunque no sea demasiado grande.

 

 

FÜSSEN Y LA DECEPCIÓN DEL CASTILLO DE NEUSCHWANSTEIN...

 

Entre unas cosas y otras salíamos en dirección a Füssen a las once de la mañana, con casi 100 km. de carretera aún por delante. Al acercarnos a las estribaciones alpinas, el bosque se recubrió de escarcha formando un paisaje alucinante. La visita a Neuschwanstein, el famoso castillo de Ludwig II de Baviera, más conocido por el apodo de “El Rey Loco”, es un poco complicada. Situado a las afueras de Fússen, en plenos Alpes, junto a otro castillo edificado por el mismo rey, se llega al aparcamiento público siguiendo las indicaciones “Königerschlossen”.

 

El castillo de Neuschwanstein se encuentra enclavado en lo alto de una colina y sólo es accesible a pie, a casi tres km. en cuesta desde el aparcamiento; en coche de caballos, de pago, por supuesto; o mediante un autobús que sale cada 20 minutos, al menos en invierno, y que os dejará a unos 10 minutos de la puerta. El billete no es caro y se puede comprar ida y vuelta o sólo ida.

 

La entrada al castillo se adquiere en la taquilla que hay cerca del aparcamiento, frente a la parada del bus y de los coches de caballos. Las visitas son guiadas y te adjudican una hora exacta de visita en el mismo tiqué. Es esencial no despistarse con la hora y calcular bien el tiempo necesario para llegar al castillo, porque una vez allí y si llegáis tarde no encontraréis a nadie a quien preguntar, porque todo está automatizado, salvo que preguntéis a uno de los guías que se acerque a recoger un grupo. Una hora de margen para subir al castillo podría ser suficiente, pero es difícil calcular con precisión.

 

Si tenemos en cuenta que en un día de diario de diciembre nos asignaron la visita para dos horas y media después, ¡os podéis imaginar lo que ocurrirá en pleno verano!. Apostaría que en esa época o se sacan las entradas a primera hora del día o veo muy complicado poder hacer la visita ese mismo día. Algo muy a tener en cuenta.

 

La verdad es que la visita al castillo me hacía mucha ilusión, pero quizás por eso mismo mi decepción fue mayor. Visto de cerca el castillo no es como en las fotos y su aspecto es un poco como de “Exin Castillos”. El interior, cuya decoración está inspirada en el “Parsifal” de Wagner, de quien Ludwig II era mecenas y gran admirador, es chocante, aunque tiene salas realmente impresionantes. Lástima que sea tan parecido a los castillos de Cardiff, en Gales, que habíamos visto hacía sólo un año. Eso nos quitó parte del impacto que otros os podréis llevar. La visita se realiza con audio-guía en castellano, y a pesar de todas las incomodidades, su fama está plenamente justificada y el entorno alpino de bosques y montañas pone el resto. No olvidemos que al otro lado de las cumbres está el mismísimo Tirol austríaco.

 

Füssen es un bonito pueblo de edificios de estilo barroco, abarrotado de turistas. Tras un breve paseo por Füssen, acabamos el día en Munich, sin haber podido visitar el Museo BMW, por ejemplo. El mercadillo navideño situado en la Marienplatz, junto al impresionante Ayuntamiento forma un formidable conjunto arquitectónico. Lástima que no pudimos dedicar a la ciudad todo el tiempo que ésta se merece. Ya tenemos otra cita pendiente para mejor ocasión.

 

 

RUMBO A LA BRETAÑA FRANCESA, MUY A NUESTRO PESAR... AUNQUE EN REALIDAD TAMPOCO ESTUVO TAN MAL...

 

El jueves tocó día de viaje. 1.100 km. nos separaban de Mayenne, en el límite con la Bretaña francesa. Dormimos en un área de autopista cerca de la fábrica “Rapido” y a las nueve de la mañana del viernes, el mecánico nos recogía puntualmente la caravana. Dos horas después el techo ya se levantaba sin problemas. Una ligera deformación en la pieza de enganche fue la causa del desaguisado.

 

Dado que en 2001 recorrimos a fondo Bretaña y Normandía, esta vez decidimos pasar el viernes y el sábado en Nantes y Angers, dos de esas ciudades notables para las que casi nunca se encuentra tiempo para una visita.  Afortunadamente llevábamos la guía de camping francesa por pura precaución y mira por donde su contribución resultó inestimable. Lástima que la misma precaución no bastara para coger también el mapa Michelin de Francia a escala 1:200.000, que se quedó tranquilamente en casa. Sin su ayuda, dar con el único camping abierto próximo a Nantes – a 50 km. y perdido en un villorio- llevó bastante más tiempo de lo necesario. Moraleja: vayáis donde vayáis, llevad siempre documentación de aquellos países que crucéis, aunque no tengáis intención de pernoctar ni visitar. Ya veis que nunca se sabe lo que nos puede pasar.

 

Nantes es una ciudad interesante. Quizás no tenga una arquitectura espectacular, pero está bien y presume de tener el mercadillo navideño más grande del oeste francés. Angers, en el valle del Loira, es un ciudad realmente bonita. El castillo de los Plantagenet, con sus macizas murallas, quita el hipo y su centro histórico es muy agradable para pasear. Los mercadillos navideños están también muy bien, y si algo llama la atención en ambas ciudades es su querencia por el chocolate. ¡Hay confiterías y bombonerías por todas partes!.

 

En suma, aunque ese no era el final imaginado para este viaje, hay que reconocer que la inesperada visita a la navidad francesa estuvo también muy bien y que, sin llegar ni mucho menos al nivel de lo que Alsacia ofrece, resultó una experiencia muy satisfactoria, acompañada por un tiempo seco que fue todo un detalle.

 

Así pues, de esta sorprendente manera y tras un viaje de regreso sin historia, pusimos el “punto y final” a un más que gratificante periplo por la navidad alemana y francesa. Y puesto que ya falta menos para la próxima Navidad... ¿Quién se anima...?. 

 

 

Rutómetro:

 

FECHA

ETAPA

KMS.

Viernes, 3 dic. 2004

Valladolid-Área de Bordeaux Cestas A-63 (Fr.)

584

Sábado, 4 diciembre

Área de Bordeaux Cestas – Obernai (Fr.)

914

Domingo, 5 diciembre

Obernai – Rothenburg o.d.Tauber (D) - Nuremberg

412+19

Lunes, 6 diciembre

Bamberg - Coburg

290

Martes, 7 diciembre

Nuremberg y Ratisbona (Regensburg)

222

Miércoles, 8 diciembre

Nuremberg – Munich / Füssen

165 (25)+290

Jueves, 9 diciembre

Munich – Area de Autopista St.Denis A-81

1.027

Viernes, 10 diciembre

Mayenne – La Boussière de Montaigu - Nantes

55+208+99

Sábado, 11 diciembre

Angers y Nantes

285

Domingo, 12 diciembre

La Boussière de Montaigu (Nantes) - Valladolid

920

 

Total Kms.

5.515

 

Guías Turísticas y Mapas utilizados:

 

Guía

Editorial

Comentario

“Francia” y “Alemania”

Guía Fodor’s

El País - Aguilar

Guías muy completas y bien estructuradas, con informaciones de horarios y precios. Muy recomendable. Sin fotos.

“Alemania”

Antigua “Guía del Trotamundos”. En la actualidad, “Guía Azul”

Gaesa

 

Información completa de lugares, horarios y precios. Comentarios ingeniosos. Incluye referencias de camping. Muy orientada al viajero independiente.

“Francia” y “Alemania”

Guía Visual Peugeot

El País - Aguilar

Todo fotos y dibujos. El complemento perfecto para las anteriores. Floja en cuanto a información. Muy recomendable. Precio alto.

Mapas

Editorial

Comentario

Francia (1:1 millón y 1:200.000)

 

Alemania (1:750.000)

Michelin

Los mapas generales son fundamentales y el detallado es muy útil si se van a recorrer carreteras secundarias. De venta en librerías españolas.

Alemania (1:300.000)

Euromapas

Lo compré hace años en un área de autopista francesa. Muy detallado. Señala camping y áreas de servicio en las autopistas. Utilísimo.

 

Campings:

 

 

LOCALIDAD

 

CAMPING

PRECIO

2 adultos, coche+caravana

y electricidad

Nüremberg (Alem.)

Camping Knaus-Nüremberg

24 €

München (Alem.)

München-Langwiedersee

24 €

La Boussière de Montaigu (Fr.)

Domaine de l’Eden

14 €

*Todos aceptan tarjetas de crédito.

 

 

 

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