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La “Fiesta del Limón”,

el Carnaval de Niza y la

Riviera francesa e italiana

 

(Ruta por la Costa Azul - 2017)


 

  

  

Diez años han transcurrido desde nuestra anterior visita a la “Fiesta del Limón” (La Fête du Citron) de Menton -la última localidad francesa antes de Italia- y a los renombrados carnavales de Niza, con la Costa Azul y el Principado de Mónaco como trasfondo.

Los meses invernales son un excelente momento para acercarnos a la glamurosa Costa Azul y a la Riviera Italiana. Y el mes de febrero es ideal para combinar nuestra estancia en una zona repleta de atractivos, con el encanto añadido de poder disfrutar de eventos tan espectaculares como la “Fiesta del Limón” de Menton (La Fête du Citron) - famosa por sus originales, coloristas y gigantescas figuras hechas con naranjas y limones -  o las cabalgatas del carnaval de Niza, con sus carrozas y sus grandes muñecos de cartón-piedra, que se echan un cierto aire a los de nuestras Fallas.

Ambos eventos son temáticos. Cada año se escoge un tema diferente. En 2017, la 84ª edición de la Fête du Citron ha sido dedicada a los musicales de Broadway y las carrozas del carnaval de Niza ha hecho de la energía y la ecología su “leit motiv”. 

 

   

Mary Poppins y Broadway en Menton

 

El "Corso Carnavalesque" de Niza


Pero, ya tendremos tiempo de profundizar en los detalles prácticos de ambos eventos que, como es fácil imaginar, atraen al público como moscas a la miel.  


Los muchos y grandes atractivos de la Costa Azul,

el Principado de Mónaco y la Riviera italiana

Este viaje ha sido nuestro cuarto viaje a la Costa Azul. No es que, en sí mismo, el número de visitas importe demasiado. Simplemente sirve para apuntar que hemos tenido ocasión de recorrerla a fondo y que, debido a su extensión, un viaje de poco más de una semana es claramente insuficiente para conocerla, y disfrutarla, como se merece.

 

En conclusión, para una primera visita convendrá seleccionar cuidadosamente lo que más guste porque en el tintero seguro que se quedarán muchas cosas.

La Costa Azul es densa en atractivos, pero si además le añadimos la imprescindible visita a Mónaco y a Sanremo, en la Riviera italiana, es fácil entender que nos faltará tiempo sí o sí. Toca, por tanto, afinar. No queda otra.

Con Niza a la cabeza, las otras localidades “a no perderse” son: Menton (mejor si coincidimos con la Fête du Citron, en

febrer0); Villefranche sur Mer, Antibes, Cannes, Grasse -famosa por sus fábricas de perfume- o los pueblos medievales de Èze o Saint Paul de Vence. Y Mónaco, por supuesto, al que deberemos dedicar, al menos, un día entero.

En un segundo plano nos esperan también los “villages perchés”, pequeños villorrios colgados en las laderas de la muy montañosa región; o la no menos famosa y chic Saint Tropez, que Brigitte Bardot puso de moda en los años sesenta y Louis de Funes y sus andanzas como gendarme acabaron de poner en el mapa.

De la Riviera italiana, la popular Sanremo encabeza la lista de atractivos. Ventimiglia es la primera localidad italiana, a muy pocos kilómetros de Menton. La Ventimiglia Alta, la parte antigua, es más pintoresca que la ciudad nueva, pero ésta nos permitirá acercarnos a la vida italiana y, si vamos un viernes, al enorme mercadillo semanal que atrae miles de visitantes. Génova ha completado este viaje, a pesar de su lejanía, pero ya hemos comentado que, en un cuarto viaje, bien nos lo podíamos permitir. ¡Y nos ha encantado!

Si queréis conocer de primera mano nuestras andanzas por toda la zona, aquí tenéis los enlaces a los tres viajes anteriores. En el primero combinamos la Costa Azul con una breve escapada a la relativamente lejana Toscana. En el segundo nos centramos en los carnavales y en la fiesta del Limón y, en el tercero, conocimos la navidad provenzal y la de Mónaco, que nos gustó muchísimo.

 

 

   

   

 

La Costa Azul y la Toscana

2005

 

La Fiesta del Limón 2007

 

La Provenza y la Costa Azul en navidad - 2015

 

 

Preparando el viaje.

El camping "Por la mar" (Ventimiglia)

Para planificar el viaje y las visitas durante los carnavales son muy buenas las web, www.fete-du-citron.com y www.nicecarnaval.com; en ellas se incluyen las fechas y horarios de los diferentes espectáculos, datos que resultarán esenciales para estructurar el viaje como dios manda.

 

Y si pincháis encima de las imágenes siguientes, encontraréis ideas muy interesantes para preparar bien el viaje o elegir el camping más apropiado...

 

   

Planificar es muy sano

 

Y elegir bien un camping, también

  

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, en invierno, hay muy pocos camping abiertos. Algo que sorprende por lo turístico de la zona, pero es lo que hay. Eso nos obligará a reservar una plaza con bastante antelación, tres semanas o más, especialmente en esas fechas tan señaladas. Los fines de semana, como es lógico, serán los momentos más problemáticos.

Esta vez nos hemos alojado en Italia, en el camping “Por la Mar”, a sólo seis kilómetros de Menton y a 4 de Ventimiglia. Y hemos estado genial. Su situación es ideal para visitar la zona, sus dueños son amabilísimos y su “navetta”, que acerca a los campistas a las estaciones de tren de Menton o Ventimiglia es todo un puntazo a la hora de visitar la zona.

Por sólo 2,50 € por persona y trayecto, nos llevarán a Menton o a Ventimiglia en una de las furgonetas del camping. Y nos recogerán con una simple llamada. Este servicio es fantástico por los tremendos problemas de aparcamiento de Menton durante los eventos de la Fiesta del Limón. O para ir en tren a Niza, Montecarlo o Sanremo. Nosotros fuimos a Génova en tren desde Ventimiglia y fue todo un acierto, por tranquilidad y comodidad. 

 

   

En el Camping "Por la Mar" (Ventimiglia)

 

 


Por supuesto el camping está abarrotado en los días clave de las fiestas, pero podéis reservar la plaza mandando un e-mail a Simone, todo amabilidad y simpatía. Su expresión favorita es “Non c’è problema” (No hay problema). Y, ciertamente, planteadle cualquier cuestión e intentará satisfacerla sin dudar. También habla algo de castellano. Ha sido un gustazo, de veras. Y sus precios son muy razonables, teniendo en cuenta que los camping italianos pasan por ser de los más caros de Europa. La estancia de dos personas, coche, caravana y electricidad ha sido de 30 euros/noche.

 

Ciertamente las parcelas no destacan por su amplitud, pero lo más importante es disponer de un lugar de acampada. Y el camping “Por la Mar” vale la pena. Repetiremos, seguro. En el camping hay bar-restaurante y tienda, aunque a cien metros hay también un supermercado para las compras más urgentes. Más info en www.campingporlamar.com.

 

  

Rumbo a la "Fiesta del Limón / La Fête du Citron"

de Menton

Salimos de Valladolid la mañana del viernes 17 de febrero de 2017 con nuestra caravana Rápido Club 39T, de techo elevable, compañera de tantos viajes. También nos acompañaba nuestra perrita “Una”, encantadora teckel miniatura con un tamaño ideal para llevarla a todas partes.

Pernoctamos en el área de autopista de Toulouse-Sud, a 700 km. de casa. El sábado recorrimos los otros 600 que nos separaban de Ventimiglia. Llegamos al camping  a las siete de la tarde y, tal como nos prometió Simone, nos buscó una
plaza “de circunstancias” para pasar la noche del sábado, ya que lo tenía todo completo ese día. El domingo nos instalamos definitivamente en la “piazzola” que nos tenía reservada hasta el viernes siguiente.

La ruta a la Costa Azul y a Italia es muy cara, al discurrir casi por completo por autopistas de peaje. Salvo que se opte por las carreteras nacionales, siempre y cuando no importe llegar “un mes después”, claro. Esto supone incluir también el sobreprecio en el combustible, pues las gasolineras de las autopistas son las que tienen los precios más altos. 

       

 

 

  

Cómo repostar barato

entre Irún y Menton  

 

Partiendo de la base de que habremos llenado el depósito antes de salir de España, podemos repostar de nuevo en la gasolinera “Total Access” de Portet sur Garonne, a las puertas de Toulouse, a 317 km de la frontera de Irún. Llegar a ella nos permitirá ahorrar un pequeño peaje existente antes de la llegada a Toulouse desde el oeste, pues la gasolinera está en la antigua carretera nacional, que está desdoblada en casi su totalidad.

 

A cambio de pasar por varias rotondas, podremos ahorrar unos eurillos a la hora de llenar el depósito. Un dato a tener en cuenta, en la Total Access repostamos gasóleo a 1,24 € mientras que el mismo combustible costaba en la autopista entre 18-20 céntimos más por litro. En España el precio estaba, en febrero 2017, en 1,13-1,15 euros/litro.

 

Ubicación de la gasolinera "Total Access" de Portet sur Garonne (Toulouse)

 

El siguiente repostaje del trayecto lo haremos en otra “Total Access” (filial de Total y antiguas gasolineras “Elf”) en Aix en Provence, a 400 km de Toulouse. En este caso sólo deberemos desviarnos de la autopista un solo kilómetro. 

 

 

Ubicación de la gasolinera "Total Access" de Aix en Provence


Esta gasolinera la conocimos durante nuestra estancia la Provenza en la navidad de 2015 y ya se sabe lo importante “que es conocer el terreno”. Un kilómetro más allá de la gasolinera se encuentra el camping “Chantecler”, el único abierto en la zona de Aix en invierno. Con estos repostajes podremos llegar a Menton o Niza sin problemas.

Hay que tener en cuenta que entre Menton y Niza no hemos encontrado otra gasolinera barata que la del “Intermarché” de Menton, que se encuentra cerca de la entrada/salida de la autopista A8. Eso sí, caravanas abstenerse. No hay apenas espacio para maniobrar.

Y cuidado, en Italia el combustible está por las nubes. El gasóleo estaba a precios de autopista francesa. Es decir, entre 1,40 y 1,43 €/litro.

 

 

 
De Irún a Menton, en 2017 el coste en peajes ha ascendido a 76,74 € para los turismos y 120 €, para autocaravanas y la inmensa mayoría de caravanas, pues los vehículos o conjunto de vehículos cuya altura supere los 2 metros pagan un recargo cercano al 50%. Italia no es mejor en ese sentido, pues allí se paga por número de ejes -las caravanas son clase 3- o por altura del eje delantero superior a 1,3 m. Por eso las autocaravanas allí son clase 2.

Digamos que, para un turismo, el tramo entre Mónaco y Ventimiglia se zanja con 2,5 euros, mientras que con una caravana el mismo trayecto se va… ¡a 6 €! Las autocaravanas, como es lógico, se situarán en un punto intermedio entre ambos importes.

       

 

 

 

Cómo moverse entre Menton y Niza pagando lo menos posible en peajes

  

Un “truco” que nos ahorrará tiempo y dinero para movernos en por la zona es, desde el camping “Por la Mar”, pasar de la autopista en Ventimiglia y llegar a la A8, para ir a Niza por ejemplo, cruzando el pueblo de Menton, lo que se hace sin demasiados problemas ya que se evita el centro urbano.

 

Así, con sólo 2,4 euros de peaje nos plantaremos en Niza. Esta opción es la mejor también para visitar Mónaco, Èze o Villefranche sur Mer con el coche, es decir, para ir hacia el oeste. Desde el camping italiano, la frontera francesa de Menton está a sólo 3,6 km por una buena y ancha carretera.

En nuestra opinión no compensa tomar la autopista en Ventimiglia para ir a Niza. Del camping a la entrada de la autopista, en Ventimiglia, tardaremos entre 10-12 minutos; haremos unos 10 km más y también pagaremos 2,5 € más que si optamos por la alternativa de ir por Menton. No obstante, la ruta a través de Menton no es recomendable si vamos con la caravana detrás. Se pasa por alguna calle demasiado estrecha para que la anchura de una caravana no nos ponga en apuros si algún coche aparcado invade la calzada.

 

 

 

  

El Carnaval de Niza y la Fiesta del Limón

Con perro no es lo mismo

El plato fuerte del carnaval de Niza es el “Corso carnavalesque”, con espectaculares carrozas. Un “corso” es lo que nosotros conocemos como “cabalgata”. Los domingos, a las 14,30 h, se celebra la cabalgata “diurna”, mientras que la nocturna tiene lugar los miércoles, a las 21 h.  

 

Los miércoles de carnaval, a las 14,30, es el turno también de la “Batalla de Flores”, otra cabalgata con carrozas decoradas con flores, bastante más “descafeinadas” que las del “Corso Carnavalesque”. Desde ellas, sus ocupantes lanzan flores a la concurrencia, mientras las fanfarrias animan el recorrido. 

 

   

El "Corso Carnavalesque" de Niza

Fijaos en las vallas que hay en primer plano...

 

Carroza de la "Batalla de Flores" de Niza

 

Lástima que todo cambie y no a mejor. Como consecuencia de la ola de atentados sufridos en Francia - especialmente en la propia Niza en julio de 2016- una fiesta que antes se celebraba en plena calle, de manera abierta (aunque de pago), desde 2017 la cabalgata ha pasado a celebrarse en un recinto mucho más cerrado, entre la Place Massena y los jardines du Paillon y con rigurosísimos controles de seguridad.   

 

   

Los controles de acceso a las cabalgatas de Niza

 

Y camiones atravesados en las calles...


No solo es fastidioso tener que recluirse detrás de unas vallas, también lo es cuando se viaja con perro. Por razones de seguridad se les impide la entrada en el recinto a los animales -en Menton pasa lo mismo- y por tanto tocará buscarse la vida si, por lo menos, queremos “ver y disfrutar” de las carrozas de la cabalgata cuando viajemos con un amigo de cuatro patas.

Afortunadamente para nosotros, en Niza es posible verlas bastante bien sin necesidad de pagar entrada. Su gran tamaño lo hace posible. Además entre panel y panel de valla hay suficiente espacio como “para echarles el ojo”. Y, por suerte, la altura de las vallas -que no supera los dos metros- también nos permitirá fotografiar las carrozas a poco alto que uno sea.

Una hora y media antes del comienzo, es decir, sobre las 13 horas, las carrozas empiezan a llegar al recinto -desde la zona de los jardines del Paillon y no desde el borde del mar- para ir situándose a lo largo del recorrido. Por tanto, entre la una y las dos y media de la tarde (o su equivalente horario si elegimos ver la nocturna) podremos contemplar las 17 carrozas grandes y otras más pequeñas mientras van llegando al recinto o colocándose en el recorrido.

Por otra parte, las carrozas del Rey y la Reina del Carnaval permanecen expuestas al público, junto a otras figuras menores, en la Place Massena. 

 

Los Reyes del Carnaval de Niza en la Place Massena

   

   

 

Los graderíos de la Place Massena antes de que la

cierren para la cabalgata

 

Figuras "menores" de la Cabalgata, expuestas en la

Place Massena

   

   

El Rey del Carnaval

No es de extrañar que sea un sol.

No en vano la edición 2017 estaba dedicada

a las energías renovables

 

Y la Reina viaja en un coche ecológico

"a tracción elfo"...

  

Aquí se aprecia mucho mejor a los elfos haciendo su trabajo...


En suma, a pesar de las vallas, será posible disfrutar apañadamente del carnaval de Niza, aunque nos acompañe nuestro perrito o no queramos emplear ni tiempo ni dinero en la cabalgata, asumiendo todas esas limitaciones, claro.

En Menton la cosa cambia. Sin pagar no se podrá ver nada de nada del “corso” mentonés. Por eso estar en el camping “Por la Mar” es tan buena idea. Si el animal es bueno y no ladra, podemos dejar al chucho unas horas en la caravana mientras disfrutamos de las esculturas de naranjas y limones de los Jardines Biovès o de la exposición de orquídeas en el “Palais de l’Europe” o también de los “corsos”, tanto de día como de noche.

A diferencia de Niza, con el perro a cuestas o si no queremos rascarnos el bolsillo, ya hemos dicho que no podremos ver nada en Menton. Bueno, sólo la parte superior de las esculturas de cítricos desde la calle, pues el vallado no permite hacer lo mismo que en Niza.


Tampoco podremos acceder al Palais de l’Europe con el perrito, con arcos de seguridad en la entrada. Y mucho menos ver las carrozas de la cabalgata, pues los accesos vallados se encuentran algo alejados del recorrido.

 

 

Domingo: “Corso Carnavalesque” en Niza

y Saint Paul de Vence: arte y Edad Media a partes iguales

 

El Mercado de las Flores en el Cours Saleya (Niza)


La mañana del domingo la pasamos en la capital de la Costa Azul. Niza es una ciudad muy bonita y, si la visitamos por primera vez, será buena idea dedicarle la jornada completa.

Aparcamos el coche en el parking público del Teatro Nacional de Niza, en la Avenue Saint Jean Baptiste. Este parking está estratégicamente situado para entrar y salir de la ciudad sin sufrir los problemas del carnaval, ya que queda en el “lado bueno”, es decir, en el lado opuesto al Paseo de los Ingleses y del centro antiguo. A las once de la mañana todavía quedaban varias plazas libres.

 

Niza se encuentra a 36 km del camping y tardamos unos 45 minutos en llegar. Recordemos que el peaje es de 2,4 euros, si vamos vía Menton.

Aunque sea domingo, gran parte del casco antiguo de Niza, muy pintoresco y lleno de tiendas y restaurantes, está abierto. Al igual que el bonito mercado de las flores de la plaza Cours Saleya. Claro que allí no solo hay flores, también se venden productos de alimentación. No faltan lugares donde comer, pero en el mercado es posible probar alguna de las especialidades gastronómicas de la zona, con la “Socca” como estandarte.

 

   

El Cours Saleya se abarrota con el mercado

 

¡Cómo no iba a haber naranjas y limones!

  

   

Acceso al Cours Saleya desde la Promenade
des Anglais, el paseo marítimo de Niza

 

La Promenade des Anglais

  

La Socca es una torta, muy fina y muy rica, hecha con harina de garbanzo tostada al horno. La porción que suelen servir, en un cucurucho de papel, es generosa, a unos 2,5 o 3 euros. Otras especialidades “niçoises” famosas son la “Pissaladière” (una especie de pizza a base de cebolla y anchoa) o la “Fougasse”, otra prima hermana de la pizza, pero con base de pan gordo, sin olvidar a la famosa ensalada nisarda (la “Salade Niçoise”).  

 

La "Socca", tan típica de Niza y de la Costa Azul

 

La influencia italiana se respira por todas partes, tanto en la arquitectura como en la mesa. A fin de cuentas Niza sólo es francesa desde 1860. Su hijo más famoso, el italiano Garibaldi, tuvo que ver cómo su ciudad natal cambiaba de país con el Tratado de Turín. 

 

El "Vieux Nice", el casco antiguo de Niza, con sus ventanas "italianas"·


Como el miércoles teníamos intención de volver a la ciudad para ver la “Batalla de Flores”, dedicamos la mañana al mercado de flores y a las carrozas de la cabalgata y dejamos al barrio antiguo para la siguiente visita. Vimos las carrozas y un poco del “Corso Carnavalesque” y nos fuimos al pueblo medieval de Saint Paul de Vence, a 23 km de Niza. 

 

Eolo y el viento ayudan a crear energía, aunque...

  

   

...aunque no todos los vientos son muy limpios.

 

También estaban Pierre Nodoyuna y Patán

  

Con sus locos cacharros. Patán estaba muy conseguido, pero Pierre Nodoyuna, no tanto

  

   

La electricidad

 

Y las centrales térmicas

  

 

  

   

Las mareas negras y la energía atómica

 

Ambiente previo al Corso

  

Trump y su melena no faltaron a la cita. Secadores de pelo a tutiplén para Donald.

 

   

La cabalgata a punto de empezar...

 

Y ya en marcha...


Saint Paul de Vence
se erige en un montículo y desde las almenas de sus murallas podremos disfrutar tanto del mar como de las montañas. La Costa Azul es, sobre todo, muy montañosa. El pueblo se reduce prácticamente a una calle y se caracteriza por estar lleno de galerías de arte. 

 

Saint Paul de Vence

  

   

 

 

La estrecha "calle mayor" de St. Paul de Vence

 

   

Arte y más arte en sus calles

 

 


 

Atención a los horarios...

 

Aunque sea domingo, todo está abierto hasta las 19 h. No ocurre igual el lunes, día en el que gran parte del comercio echa el cierre, en Saint Paul de Vence y casi en el país entero. En Francia el horario comercial más común es de 9 a 12 y de 14 a 19. Los sábados suele estar todo abierto y los lunes, casi todo cerrado, al menos durante la mañana.

En los pueblos de la Riviera italiana los horarios son diferentes. Cierran algo más tarde por la mañana, hasta las 13 h, pero también abren y cierran más tarde por la tarde. Pueden abrir entre las tres y las cuatro y cerrar a las siete y media o las ocho de la tarde. Este es un detalle a tener muy en cuenta a la hora de planificar nuestro viaje…

 

  

Lunes: La Riviera italiana. Ventimiglia y Sanremo

Elegimos el lunes para dar una vuelta por la Riviera italiana. Ya hemos visto que los lunes son días poco propicios para la visitas de las ciudades y pueblos de Francia, pero algo menos en Italia. Lógicamente los que trabajan tienen todo el derecho a descansar, pero no negaremos que, para un viajero, las calles solitarias, con los comercios cerrados, restan bastante encanto a las ciudades y pueblos. Por eso el lunes es un día ideal para dedicarlo a las visitas menos sensibles a estas cuestiones.  

 

Ventimiglia Alta es la parte antigua de la localidad. La zona nueva está asentada en la otra orilla de la ría.

  

Ventimiglia no tiene demasiado interés, pero pasear por el centro nos permitirá “contactar” con la vida italiana si no queremos ir más lejos. Dando una vuelta por el mercado, junto al ayuntamiento, descubriremos alimentos que no hay en Francia. ¡Visitar los mercados es una de las mejores maneras de “captar” la vida de otros países! También es buena idea darse una vuelta por los supermercados para hacer los honores a las vituallas italianas a mejores precios.

Ventimiglia es famosa por  su mercado de los viernes y es uno de los más grandes de Italia. Cerca de 500 puestos se instalan a lo largo del río y del paseo marítimo desde las 9 hasta las 18 horas, pero de él ya hablaremos más adelante. 

 

   

El mercado de Ventimiglia

 

La desembocadura del río Roya, en Ventimiglia

 

El resto del lunes lo pasamos en la distinguida Sanremo, localidad famosa por su festival de la canción y sus flores. La gran mayoría de los grandes intérpretes italianos de los años 60-80 lo han ganado: Domenico Modugno, Gigliola Cinquetti, Bobby Solo, Iva Zanicchi, Adriano Celentano, Gianni Morandi, Nicola Di Bari, Al Bano, Toto Cutugno, Matia Bazar, Umberto Tozzi o Eros Ramazzoti entre muchos otros. ¿Y Quién no recuerda canciones salidas del festival como “Volare”, “No tengo edad”, “Zíngara” o “Quien no trabaja, no hace el amor”? 

 

Imagen del centro de Sanremo


Sanremo es una localidad señorial, rodeada de palmeras, con edificios de alcurnia y con el inevitable casino, sin olvidarnos tampoco de la típica iglesia rusa, al igual que la existente en Niza, tan habituales en la Costa Azul. No en vano una gran parte de los aristócratas rusos eligió la Riviera para pasar su exilio tras la revolución del ‘17. Desde luego la temperatura no era la misma que a orillas del Volga…  

 

El casino de Sanremo

 

   

Las palmeras y la Riviera son indisociables

 

Fachada de la iglesia de Santo Stefano

  

   

El festival de la canción había

sido una semana antes...

 

Aquí, en el Teatro Ariston

  

El casco antiguo de Sanremo -La Pigna- es un conjunto de calles estrechas y empinadas, que “se apiñan” sobre una colina. En la ciudad podemos pasar perfectamente entre 4-6 horas si nos pateamos las calles comerciales, la zona antigua. 

 

   

Los empinados callejones

 

del barrio de "La Pigna"

  

   

La Vía Matteotti, la arteria comercial de Sanremo

 

 

  

       

 

 

Las medidas "anti-camiones"

se van popularizando...

 

 

 

   

La iglesia rusa de Sanremo

 

Estaba en obras...


25 kilómetros separan Sanremo de Ventimiglia, pero la carretera nacional es muy lenta y agobiante, pero tiene más sabor que la autopista. ¡Cruza bastantes pueblos! Otro modo de llegar es en tren. Desde el camping nos podrán acercar a la estación y también nos recogerán, con sólo avisar por teléfono. Y eso es lo que nosotros hicimos al día siguiente para ir a Génova.

 

 

Martes: Génova

 

El puerto de Génova, con la "Biosfera" al fondo


Génova es una de esas ciudades que, por su ubicación, hay que empeñarse en visitar. Y no porque le falten motivos para ello, más bien le sobran. Simplemente es que se encuentra “muy sola”. Es una de esas ciudades que no están rodeadas de otros lugares de interés que ayuden a que uno decida escaparse varios días por allí. Por ello, Génova seguía siendo para nosotros una de esas “asignaturas siempre pendientes de aprobar”. Hasta febrero de 2017, claro.

Tres factores fueron determinantes para sumar a Génova a “la lista de aprobados”:

•    Haber visitado la Costa Azul y la Riviera varias veces, algo que ayuda a que uno se pueda plantear dedicar un día para una excursión “fuera de la zona de interés esencial”.
•    Estar a una distancia razonable de Ventimiglia para plantearnos ir y volver en un día: 165 kilómetros.
•    Y estar alojados en un camping italiano, a pesar de estar centrados en Francia. Psicológicamente este hecho ayuda bastante a prestar más atención a las ciudades italianas de los alrededores. Si en lugar de Ventimiglia hubiéramos estado alojados en Niza es más que probable que ni lo hubiéramos pensado.

El caso es que, por unas cosas u otras, Génova entró en el plan de viaje. Claro que, una vez decididos a conocer de primera mano sus encantos, tocaba decidir también cómo ir. El coche fue la primera opción. A fin de cuentas Ventimiglia y Génova están unidas por autopista. De peaje, pero autopista al fin y al cabo. Aunque desde la visita a la Toscana en 2016 le hemos perdido el respeto a la mala reputación del tráfico italiano, los pocos aparcamientos que pude descubrir en Génova, por Internet, me hicieron recordar que sólo un año antes habíamos utilizado el tren para ir de Prato a Florencia. Una experiencia que nos dejó muy buen recuerdo.

La red ferroviaria italiana está gestionada por Trenitalia, la Renfe italiana. Como desde Ventimiglia salen numerosos trenes a Génova al cabo del día y pillamos buenos descuentos en los billetes, nos animamos finalmente a utilizar esta vía, aprovechando también la “navetta” del camping para que nos llevase y recogiese de la estación. Ya hemos comentado que no es fácil aparcar en Ventimiglia cerca de la “stazione ferroviaria”. 

 

La estación de Ventimiglia. Tiene un pequeño parking, pero abarrotado y no barato.

  

   

El expreso que nos llevó a Génova

 

El interior es moderno y cuenta con de wi-fi y enchufe para el móvil

 
El billete ordinario de Ventimiglia a Génova, en taquilla, cuesta 21 € por trayecto, pero en Internet la ida y la vuelta nos salió por 26 euros a cada uno. Al final, económicamente no hubo apenas diferencias entre ir en coche (combustible, peajes y aparcamiento) y hacerlo en el tren, pero sí que ganamos claramente en tranquilidad, pues en dos horas estás en destino, sin agobios de tráfico.

En fin, que si os veis en situación parecida, vale la pena explorar la alternativa del tren. Viajar con la perrita tampoco planteó problemas, ya que se admiten animales gratuitamente si viajan en el trasportín. Los perros de más tamaño también se permiten, pero deben pagar medio billete. Para ello es mejor informarse antes en la web www.trenitalia.com

 El tren salió puntual de Ventimiglia a las 9,12  y llegó a Génova, puntual también, a las 11,08. No podemos decir lo mismo de la vuelta. Tomamos el de las 18,58, que ya acumulaba un retraso de 10 minutos. Al final, llegamos a Ventimiglia con veinte minutos de retardo. Una llamada de aviso del retraso a la “navetta” del camping sirvió para que llegasen a recogernos a la nueva hora. En suma, una jornada muy interesante y agradable en todos los sentidos.

De la visita a Génova nos centraremos en los aspectos de mayor interés práctico para que la estancia resulte lo más gratificante posible, dejando la descripción de las atracciones turísticas en un segundo plano. Para eso ya está Internet.

De entrada y sin ningún ánimo exhaustivo podemos “trocear” la visita a Génova en cinco partes:

•    La zona “señorial”, con la piazza Ferrari y la Via XX de Settembre como ejes principales. El “mercato orientale” se encuentra en esa misma calle, repleta de mansiones con espectaculares fachadas.
•    El casco antiguo y la catedral de San Lorenzo.
•    El puerto, con el segundo acuario más grande de Europa -detrás del de Valencia-, el galeón “Neptuno” y la “Biosfera”, la esfera de cristal y acero que hospeda en su interior un microclima tropical, con más de 150 especies vegetales y animales.
•    La Vía San Luca -calle peatonal que es patrimonio de la humanidad de la Unesco- y los soportales del puerto.
•    Los funiculares que nos llevarán a la parte alta de la ciudad.

Las siete horas de estancia en la ciudad sólo nos permitieron prestar atención a las cuatro primeras partes y ello gracias a usar el metro que nos llevó desde la estación de Génova-Piazza Principe (la estación central) a la Piazza Ferrari, porque no sobra el tiempo. El billete sencillo de metro cuesta 1,5 €. Para volver a la estación lo tomamos de nuevo en “Darsena”, una de las dos paradas situadas a lo largo del muelle. 

 

   

La estación de metro de "Darsena"

 

La señorial fachada de la estación de Génova


Por supuesto no hubo tiempo para visitas al acuario, al galeón o a la Biosfera (estaba cerrada por obras, así tampoco hubiéramos podido), pero como viajar con animales implica asumir ciertas restricciones, ni nos lo planteamos. De todas maneras un día es claramente insuficiente para visitar la ciudad a fondo y todas sus interesantes atracciones. En tal caso, habría que plantearse pasar una noche en Génova. 

 

   

El galeón "Neptuno", una pasada

 

La esfera de la "Biosfera"


Los aparcamientos públicos no abundan en Génova, pero frente al acuario hay uno muy grande, que es el que elegiríamos si hubiera que ir en coche o autocaravana. Cada hora cuesta 2,20 €. El coste para las autocaravanas es elevado, 4,80 €/hora, pero a cambio se aparcará en el mismo centro de la ciudad, siempre y cuando se pueda encontrar sitio libre, claro. 

 

   

La zona del puerto nuevo

 

Las tarifas del parking de puerto nuevo


Génova ha sido una muy agradable sorpresa, pues tiene muchos más encantos de los que uno le supone de buenas a primeras. Nos gustó muchísimo. La ciudad está hermanada con Barcelona y no es de extrañar, pues ambas ciudades están enlazadas por los gigantescos cruceros que surcan el Mediterráneo de punta a punta. El muelle de los cruceros se encuentra en uno de los extremos del puerto, muy cerca de la estación de tren.

Por si a alguien le puede interesar, “nuestra ruta” empezó en la monumental Piazza Ferrari y continuó por la Via XX de Settembre, la calle probablemente más señorial de Génova. Allí nos dimos una vuelta por el famoso “Mercato Orientale”, que de oriental solo tiene el nombre, pero que permite conocer de primera mano qué comen los genoveses. Allí podréis degustar una de las especialidades locales: el “Pan dolce”, una contundente torta repleta de frutos secos y frutas escarchadas, además del muy italiano “pesto genovese”.  

 

   

   

La Piazza de Ferrari

 

La Via XX Settembre

 

Edificios señoriales en la Via XX Settembre

   

   

El "Mercato Orientale", que de oriental no tiene nada,

 

pero es estupendo para "conectar" con la vida genovesa

  

Una imagen vale más que mil palabras...

 

De la Piazza Ferrari al casco antiguo hay sólo un paso. El entramado de viejas calles es pintoresco y está bastante cuidado. Abundan los restaurantes, con precios muy asequibles. Entre 10-15 euros costaban la mayoría de menús. Una curiosidad italiana es que, en mucho lugares, acompañan al segundo plato con el llamado “contorno”, un plato de guarnición que bien puede consistir en patatas fritas o verduras a la plancha o cocidas.

 

El casco antiguo de Génova y las dos torres. Detrás está la supuesta casa de Colón

  

   

Piazza delle Erbe, en el casco antiguo

 

Estrechas callejuelas

  

Génova presume del circuito turístico de las “Botteghe storiche”, antiguas tiendecitas que aún conservan el encanto y el sabor de tiempos pasados. La mayoría se encuentra en el casco antiguo. Más info en www.botteghestorichegenova.it

  

   

Una "Bottegha Storica"

 

 


Y si no hubiera muchas iglesias no estaríamos en Italia, así que Génova no es una excepción. Su catedral es realmente espectacular, además la visita es gratuita.

 

La catedral de San Lorenzo

  

       

 

 

 

 

 

  

   

Rincones pintorescos de Génova, muy cerca del puerto

 

 


Paseando, paseando acabaremos llegando a la zona del puerto, moderno, muy bonito y lleno de atracciones: el acuario, el impresionante galeón “Neptuno”, la Biosfera, la pista de patinaje o el ascensor panorámico. Todo aderezado con palmeras, como no podía ser de otra manera por aquellas latitudes. 

 

El ascensor-mirador del puerto. Las nubes amenazaron, pero quedaron en nada.


  

La "Biosfera" estaba cerrada por reformas, pero impresiona lo suyo.

  

El galeón "Neptuno" se puede visitar por 6 euros

 

   

Neptuno en el mascarón de proa

 

Su estampa es imponente

 

De lejos, impacta. De cerca, impone.

  

Junto al puerto se encuentra una zona de soportales, con un ambiente un poco cutrecillo, pero muy auténtico, con tiendas realmente antiguas. Detrás encontraremos la Via San Luca, peatonal, estrecha y muy animada, que es patrimonio de la humanidad de la Unesco.

 

   

   


 

Los soportales del puerto son un

poco cutrecillos, pero con "sabor".

 

 

   

En la Via San Luca, patrimonio de la humanidad

 

   

El escenario de fondo del puerto

 

El Palazzo San Giorgio

 

 Lo cierto es que, con todas esas cosas, la estancia en Génova se nos pasó volando y pronto llegó la hora de tener que regresar “a casa”. Eso sí, lo hicimos satisfechos, sin que el retraso del tren nos afectara demasiado.

 

 

Miércoles: El “Vieux Nice” y la “Batalla de flores”

 

 

Una carroza preparada para la Batalla de Flores


Tras “el periplo italiano” de los dos primeros días de la semana, tocaba “regresar a Francia”. El miércoles por la mañana aparcamos de nuevo en el mismo parking de Niza -el del Teatro Nacional- para pasear por el “Vieux Nice”, con sus callejuelas llenas de tiendas, sus fachadas de color ocre y sus persianas verdes de estilo italiano. 

 

   

Las calles del "Vieux Nice"

 

La Place Rosetti y sus terrazas

  

   

La Place du Palais de Justice

 

La catedral de Ste.Reparate


Durante los carnavales - del 11 al 25 de febrero en 2017- los miércoles son “día grande” en Niza. Dos son los eventos principales: a las 14,30 h. se celebra la “Batalla de Flores” y a las 21,00 h. el “Corso nocturno”, con las mismas carrozas que desfilan los domingos por la tarde.   

 

A eso de la una de la tarde nos acercamos de nuevo al recinto de la cabalgata -entre la Place Massena y los Jardines de Paillon- para echar un ojo a las carrozas de flores lo mejor posible. Tras haber visto unas cuantas, bastante menos atractivas que las del “Corso”, pusimos rumbo a Èze, pueblecito medieval a sólo 10 km de Niza, sin esperar a que diera comienzo “la Batalla de las Flores”. 

 

Las recordábamos más impresionantes...

 

   


 

 

   


 

 Èze, la medieval
 

 

Èze, encaramado sobre la peña. Se aparca al pie, como puede apreciarse. Luego, a subir...


Diez años después regresábamos a Èze, una preciosidad de pueblo medieval encaramado a un peñasco, muy cerca de Mónaco y del mar. Como podréis imaginar, en Èze abundan las cuestas empinadas y hay escaleras por todas partes. 

   

Èze está lleno de rincones pintorescos...

 


   

 

 

  

   

Escarpado lo es un rato largo.

 

A la derecha está  el mar y la Costa Azul,

aunque el día no acompañara...

 

 Como tantos otros pueblos turísticos las tiendas de artesanía y de recuerdos jalonan el paseo, aunque sin agobiar. Tiene su propio jardín exótico y cuenta con tiendas de las afamadas firmas de perfumes “Fragonard” y “Galimard”, cuyas sedes principales se encuentran en Grasse, localidad cercana a Cannes, considerada “la capital mundial del perfume” gracias a sus campos de rosas.

 

En la cuesta de acceso a Èze encontraremos la tienda de "Fragonard". Su pequeño museo está junto al parking. Por el contrario, la tienda-museo de "Galimard", su competidora, está a pie de carretera. En ambos casos la entrada es gratuita. 

 

       

 

 

La tienda de perfumes "Fragonard"

 

 

  

   

"Galimard" en Èze

 

La mesa de los perfumistas...

 

El pequeño, pero interesante, museo del perfume de Galimard

  

 

   

 El fundador, Mr. Galimard

 

Etiquetas "vintage"

 

 

Jueves : “La Fête du Citron”de Menton. Aspectos prácticos

  

 

 

 
“La Fête du Citron”de Menton era uno de los platos fuertes del viaje y su principal razón de ser. Una decena de años después tocaba refrescar la memoria y revivir antiguas experiencias. En 2017 se ha celebrado desde el 11 de febrero al 1 de marzo.

Menton es una pequeña y coqueta localidad de la Costa Azul, limítrofe con Italia. La frontera está en el extremo del pueblo, a solo 2,5 km del mercado y de las calles más típicas de Menton, llenas de tiendas de “souvenirs”, como la Rue Saint Michel, en las que el limón es dueño y señor: al natural, en jabón, en confitura, en forma de imán o en zumo. Sin duda el “citron” es el rey de Menton.  

 

La Rue Saint Michel, Menton.

 

   

Que estamos en la tierra de los limones...

 

...nos lo recuerdan a cada paso...

  

Ambiente provenzal y "limón, limonero" en vena

  

Actualmente, con las medidas antiterroristas en pie de guerra- hay que aceptar los controles fronterizos tanto de la Gendarmería francesa como del ejército italiano. Afortunadamente ninguno resultó muy molesto.

Si bien Menton es atractivo en cualquier momento, durante la “Fête du Citron” su encanto se multiplica, pero con ello también el número de visitantes y eso es algo a tener muy en cuenta, porque lograr aparcar puede ser una pesadilla. Especialmente los fines de semana y, muy particularmente el domingo, al ser el día que se celebra el “Corso des Fruits d’Or” (La Cabalgata de los Frutos de Oro). Es decir, la cabalgata de carrozas decoradas con naranjas y limones y que tiene lugar a las 14,30 junto al paseo marítimo. Los jueves son también días muy complicados. Por la tarde, al celebrarse la cabalgata nocturna -a las 21 h- los problemas de tráfico y parking se acentúan.

Para paliar en los posible tales inconvenientes, los domingos se habilita un parking “disuasorio” cerca de la salida de la autopista, el del supermercado “Intermarché”, con servicio de “navettes” al centro de la ciudad. En 2017 los horarios han sido de 9h à 14h (ida) y de 15h30 à 18h00 (vuelta). En cualquier caso, para acercarnos a Menton y su fiesta limonera es preferible el uso de transporte público o, si optamos por ir en nuestro vehículo, el uso de estos aparcamientos disuasorios. Más info en www.fete-du-citron.com

Y para el resto de días, lograr aparcar sin demasiados problemas hace recomendable aprovechar las horas matutinas, para poder pillar hueco sin demasiadas dificultades. Conviene tener en cuenta también que el gran aparcamiento al aire libre situado cerca del mercado de abastos tiene limitada la estancia a tres horas, así que no es adecuado para estancias más largas. 

 

   

El mercado cubierto de Menton

 

Panes típicos


Aviso a los autocaravanistas: Aunque está expresamente prohibido aparcar caravanas y autocaravanas en la orilla de carretera cercana al puesto fronterizo con Italia, hemos visto más de veinte autocaravanas aparcadas en fila india. Nos contaron que, durante este evento, la policía no suele ser muy estricta, pero no así durante el resto del año. Y conviene tener en cuenta también que, una vez aparcados, todavía estaremos a dos kilómetros y medio del mercado de abastos y a tres de las figuras de naranjas y limones yendo en el “Tren de San Fernando”… 

 

   

   

 El castillete del Quai Napoleón III

 

 Callejuelas del Vieux Menton

 

 

  

Las naranjas y limones son una constante en Menton

  


“La Fête du Citron”de Menton. Las atracciones

Durante tres semanas de febrero, Menton se viste de fiesta en honor de su más ilustre vecino: el limón. Aunque se llevan a cabo un gran número de eventos y actividades, el viajero que se acerque un solo día tiene que prestar atención a tres puntos clave:
•    Las figuras gigantes de naranjas y limones que tiene lugar en los Jardines Biovès. Los viernes por la noche se iluminan.
•    La exposición de orquídeas del Palais de l’Europe (al lado de las figuras gigantes)
•    Las cabalgatas con carrozas hechas con naranjas y limones (no podía ser de otra manera) y que se celebran sólo los jueves -por la noche, a las 21 h - o los domingos a las 14,30 h.

 

 

       

 

 

 

 

 

Salvo la exposición de orquídeas, que es gratuita, los otros eventos son de pago y celebrados en recintos cerrados. La entrada a las figuras gigantes cuesta 10 € y lo mismo a las cabalgatas (Corsos). No obstante, es posible ahorrar tres eurillos si compramos la entrada combinada para ambos eventos.

Éstos siempre se han realizado en circuitos cerrados, pero con las actuales medidas de seguridad -que incluyen cacheos y detectores metálicos- hay que tener en cuenta el tiempo que pasaremos en los controles de acceso. A modo indicativo diremos que tardamos casi media hora en pasarlos para la cabalgata nocturna del jueves.
 


Las figuras gigantes de cítricos

en los Jardines Biovès

Éste es, con toda seguridad, el acontecimiento más vistoso y llamativo de la “Fête du Citron”. Cada año la fiesta del limón se dedica a un tema sobre el cual se erigen las figuras. En 2017, en su 84ª edición, le tocó el turno a los musicales de Broadway.

En los Jardines Biovès se exponían una docena de gigantescas esculturas -hechas con naranjas y limones, verdaderamente espectaculares- dedicadas a los más famosos musicales de Broadway: “Cabaret”, “El Rey León”, “Mary Poppins”, “El Mago de Oz”, “La Bella y la Bestia” o “West Side Store”. Ingeniosamente colocados, los cítricos se sujetan al armazón metálico con gomas elásticas. Según supimos, 145 toneladas de frutos son empleados durante la “Fête du Citron”. Ahí es nada. 

 

El Rey León, en versión naranja y limón

   

Las taquillas y la entrada

 

   

",Cabaret", con Liza Minnelli subida

a la Puerta de Brandenburgo

 

Y Esmeralda buscando al jorobado de Notre-Dame

  

   

El Fantasma de la Ópera

 

Un americano en París

  

Mary Poppins

  

   

Cítricos a tutiplén

 

Los del suelo se ponen pochos antes que los demás...

 

La Bella y la Bestia

  

   

"West Side Story". Nos lo explican bien.

 

¡Y con música!

  

Los Miserables

 

   

Con Gene Kelly bailando bajo la lluvia, aunque no mucho

 

El Mago de Oz

 

 

La exposición de orquídeas del Palais de l’Europe

 

El Palais de l'Europe, junto a los jardines Biovès y las esculturas de cítricos

  

 

La exposición de orquídeas del Palais de l’Europe es también todo un clásico de la Fiesta del Limón y “forma tándem” con las figuras gigantes, pues ambos eventos se encuentran uno junto al otro. Y, además, podremos disfrutar de una maravillosa colección de orquídeas sin necesidad de sacar la cartera. Una vez más, los farragosos controles de seguridad ensombrecerán un poco la visita.

En la planta superior del Palais de l’Europe encontramos una amplísima variedad de orquídeas, a cual más bonita. Maniquíes y carteles cinematográficos nos recordaron que el tema central de 2017 era Broadway y sus musicales. El Rey León o Mary Poppins allí estaban, pero también un pequeño mercadillo con productos “du terroir”, aunque mejor dejemos a las imágenes la labor de ilustrar todo lo que allí encontramos… 

 

   

Orquídeas para todos los gustos y colores

 

El mercadillo del Palais de l'Europe

  


  

   

El musical "Cats" estaba presente

 

Y el "Rey León"

  

   

   

 

 

 

 

 

  


  

   


 


  

 

El “Corso des Fruits d’Or” y el “Corso Nocturne”

Las cabalgatas de cítricos de Menton

 

La carroza de "Grease"


El “Corso des Fruits d’Or” y el “Corso Nocturne” son, junto a las figuras de cítricos de los Jardines Biovès, lo más granado y atractivo de la “Fête du Citron”.

A pesar de sus nombres, las dos cabalgatas son, en esencia, la misma cosa - las carrozas son las mismas para ambos eventos -  pero no son iguales y no solo porque una se celebre los domingos a las 14,30 y la otra, los jueves a las 21 h.; el recorrido también es diferente. La temática de las carrozas era, por supuesto, los musicales de Broadway.

 

El “Corso des Fruits d’Or” de los domingos tiene un recorrido más largo y también una mayor duración. Suponemos que la razón de la diferencia se debe a que la afluencia de público los domingos es mucho mayor que los jueves por la noche y hay que habilitar el espacio necesario para toda la gente.

Nosotros vimos la nocturna, que empezó a las nueve en punto y terminó alrededor de las 21,50 h.  La guinda a la cabalgata vespertina corre a cargo de un castillo de fuegos artificiales que tiene lugar a las 22,15.

Recordemos que la única manera de ver el desfile es pagando. El cerramiento de las calles adyacentes al “circuito” impide -a diferencia de lo que ocurre en Niza- ver las carrozas sin pasar por taquilla. Para no quedarnos con las ganas, podemos elegir entre el asiento de tribuna o estar de pie, a lo largo del recorrido. En la web www.fete-du-citron.com viene toda la información necesaria sobre estas cabalgatas: recorrido, precios, etc.

Una buena idea para verla bien es colocarse en una de las cuatro esquinas del circuito. Preferiblemente en la parte exterior del recorrido de la cabalgata, la cual sigue la dirección de las agujas del reloj. De esa manera veremos a las carrozas y animaciones llegar de frente, además de doblar la esquina.

Salvo que dispongamos de la entrada de tribuna, si no queremos perdernos detalle del desfile, nos vendrá bien estar allí entre cuarenta y cinco minutos y una hora antes del inicio. Además deberemos prever otra media hora más para pasar los controles de seguridad que, mucho nos tememos, han llegado para quedarse. 

 

   

La cola de gente formaba un bucle que asustaba

 

Desde una esquina exteriior la vista es bastante buena


Y vayamos a lo que importa. ¿Vale realmente la pena todo el tiempo de espera, el coste de la entrada y los problemas de aparcamiento para lo que ofrece la cabalgata? Pues yo diría que la respuesta depende mucho de lo que nos gusten ese tipo de cosas.

Honestamente, si he de juzgar el evento por lo que allí vi, yo no me atrevería a afirmar que uno no pueda morirse sin haberlo visto. Me apetecía ver el Corso y no me arrepiento de alguna de las incomodidades que tocó sufrir para ello, pero creo que era más porque hace diez años no pude verlo y quería sacarme la espinita que por lo que, de manera objetiva, ofrece en realidad.

Las carrozas, con figuras a base de naranjas y limones, tienden más a lo cutrecillo que a la espectacularidad. Claro que, tratándose de frutas, tampoco es cosa de restarles su mérito. Las fotos os permitirán haceros una idea más cierta de lo que intento decir. Y el resto de animaciones: charangas, zancudos, etc. pues bien, sin más. La cabalgata nocturna dura unos 45-50 minutos,

 

En suma, no diremos que no valga la pena, pero seguramente será más prudente  acudir al evento con expectativas moderadas. Así, si os gusta, fenomenal. Y si no, al menos no habréis ido esperando ver la séptima maravilla del mundo. 

 

Mary Poppins

  

   

 

 

 

  

El Fantasma de la Ópera

  

   

 

 

 

  

El Rey León

  

       

 

 

 

 

 

  

 "Cats"

  

   

 

 

 

  

Con Fangio y su Mercedes W196 de 1954-55

 

   

 

 

Un americano en París

  

   

 

 

 

  

"Grease"

 

El castillo de fuegos estuvo bastante bien. Lo vimos desde lo alto del castillete que está cerca del mercado de abastos y desde allí los fuegos se ven de maravilla. Siempre que no importe estar algo alejados, claro. 

 

 

Tampoco quiero dejar de insistir en el problema del tráfico y del aparcamiento, que es gordo. Durante las cabalgatas, por el lado “italiano”, los accesos en coche se cortan a la altura del castillete, que está junto al mar, en el Quai Napoleón III. Desde ese punto todavía estaremos a 600 metros, andando, del circuito de la cabalgata. A lo que habrá que añadir la distancia desde el punto de aparcamiento del vehículo. 

 

En la rotonda, junto al castillete, para la "navetta" del camping "Por la mar"


En la rotonda del castillete se encuentra “la parada” de la furgoneta del camping “Por la mar” durante la tarde-noche de los jueves. Sin embargo, durante los domingos de cabalgata dejan (y recogen) a los pasajeros bastante más lejos por culpa de los monumentales atascos que se forman hacia el centro del pueblo. En tal caso, el punto de parada pasa a ser el puerto deportivo de Garavan, a 1,7 km de distancia del circuito de la cabalgata. En suma, que habrá que tener también en cuenta el tiempo necesario para recorrer ese trecho. ¡Y para encontrar aparcamiento!

Por todo ello, la “navetta” del camping italiano es una opción realmente recomendable para evitar todos estos inconvenientes. Y no es bueno tomárselos a broma. Diez años antes, un domingo por la mañana, acabamos marchándonos desesperados de Menton sin haber encontrado un hueco libre, incluso lejos, lejos, lejos…

 

 

El "Camping Municipal Saint Michel" de Menton


No quisiera dejar de hacer una breve referencia al “Camping Municipal Saint Michel” de Menton por si alguien tuviera intención de alojarse en él. En la época invernal está cerrado y también lo ha estado durante la Fête du Citron de 2017. Por tanto es buena idea informarse de los períodos de apertura contactando con la oficina de turismo de Menton si es que todavía nos quedan ganas de intentarlo después de leer lo que ahora viene…

En cualquier caso lo que no tiene solución es el complicado acceso al mismo. Hace diez años nos acercamos a verlo y esas fueron nuestras impresiones: “Llegamos a Menton a media mañana y de inmediato comprobamos que el acceso al camping era mucho peor de lo imaginado. Si fueran un poco sensatos habrían colocado hace tiempo una gigantesca señal prohibiendo el acceso a las caravanas. La carretera, en realidad una vía urbana, discurre sinuosamente con una fuerte pendiente, trufada de  estrechas horquillas llenas de vehículos aparcados en las orillas, a menudo sin apenas espacio libre para que se crucen dos coches. Y no exageramos. Incluso las autocaravanas tienen problemas, pues en bastantes puntos del recorrido no pueden cruzarse con otra sin retroceder hasta donde sea posible por falta de anchura suficiente.

Nosotros tuvimos que hacerlo con el coche para que una “Hymer” integral pudiera pasar. ¡Y antes tuvo que rectificar para trazar la horquilla! En fin, creo que queda bastante claro que el camping municipal Saint Michel de Menton no es una buena elección para las caravanas.  De vuelta a casa, envié un correo a la oficina de turismo pidiéndoles que hicieran el favor de advertir la dificultad de acceso a las caravanas, pero ni me han contestado y dudo mucho que vayan a hacerme caso alguno. Lo mejor del camping, situado en un olivar, es la impresionante vista sobre el pueblo y la costa.” El que avisa…


Mónaco: lujo y “glamour” en un diminuto país

 

La fortaleza del palacio de Mónaco, desde la rotonda de la Place des Armes

 

El jueves por la tarde, antes de la cabalgata nocturna de Menton, nos dimos una vueltecilla por el Principado de Mónaco, a sólo 10 kilómetros de distancia. Eso sí, ni se os ocurra intentar llegar al camping “Por la Mar” cruzando Menton la tarde de los jueves de cabalgata, aunque ese sea el recorrido más corto o el GPS se empeñe. Al estar las calles cortadas por el evento, atascos aparte, el recorrido es inviable. Por lo tanto, toca usar la autopista, aunque se dé mucha más vuelta. Con el coche, de Mónaco a Ventimiglia, pagaremos solamente 2,5 euros en el peaje de Ventimiglia. Y, dicho esto, volvamos al diminuto país de Alberto y Charlotte…

Después de tres largas visitas al Principado, la última en la navidad 2015, esta vez nos conformamos con dar un breve paseo por la zona comercial de La Condamine. Si no se ha estado nunca antes, sí que vale realmente la pena dedicarle un día, por lo menos, porque tiene un montón de lugares y museos más que interesantes, empezando por el Oceanográfico y terminando por el precioso museo de automóviles del Príncipe Alberto. 

 

Toda la información sobre la visita a Mónaco,

incluido el Museo de Automóviles,

pinchando sobre la foto

  

Los amantes de los automóviles y de la Fórmula 1, entre los que me cuento, no se lo deben perder. Además de estar en un lugar mítico -en el que cada rincón resulta familiar gracias a la TV- y poder recorrer el trazado del circuito de F1 con nuestro coche, hay otras dos citas obligadas para los aficionados al automovilismo en todas sus facetas: el ya mencionado “Museo-colección de Automóviles del Príncipe de Mónaco” y “Formule 1”, la emblemática tienda de modelismo y artículos de F1 de la calle Grimaldi, 15, en pleno barrio de La Condamine, muy cerca de la rampa de acceso al Vieux Monaco y la Place d’Armes. Un auténtico paraíso que rezuma historia y competición por los cuatro costados. 

 

   

La tienda de modelismo "Formule 1",

un mito en Montecarlo

 

La Rue Grimaldi, la "calle mayor" de Montecarlo


Su dueña, Annie Brice, estará encantada de compartir sus anécdotas con Fittipaldi, Regazzoni o Lauda con quien quiera escucharla, a poco que se hable francés. Yo me lo pasé en grande charlando un rato con ella y, por si fuera poco, encontré algunas “cosillas” que buscaba hacía tiempo a precios bastante razonables.

 

En fin, el Principado de Mónaco tiene mucho que ofrecer. Pinchando en el anterior enlace os ofrecemos toda la info que nuestra experiencia os puede brindar.

 

 

Viernes, el Gran Mercado de Ventimiglia

e inicio del retorno

 

 

El viernes, tocaba regreso, pero la mañana la reservamos para el famoso y muy popular “Gran Mercado de Ventimiglia de los Viernes”.

Este mercado es uno de los más grandes de Italia - cerca de 500 puestos- y funciona de las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Lo visitamos hace diez años y si entonces nos pareció que, en general, el nivel de los artículos era alto, ahora, no tanto. Será por los efectos de la crisis o vete a saber, pero lo cierto es que el “caché” que tenía ha desaparecido.  Ahora sigue siendo un gran mercadillo al aire libre, pero bastante más normalito. Aún así, los aficionados a este tipo de actividades harán bien en no perdérselo. 

 

   

Productos típicos italianos...

 

aunque también hay mucho para "guiris"

  

   

No os llaméis a engaño. Esta foto está sacada temprano.

 

A medida que pasa el tiempo cuesta más dar un paso.


Y, visto lo visto, “amantes de esos” abundan. Y abundan mucho. Es más que recomendable estar allí a primera hora de la mañana si se quiere aparcar sin excesivos problemas. A las once de la mañana el atasco era ya de órdago, así que lo mejor es ir a primera hora.

A las dos de la tarde abandonamos el “Por la mar” y comenzamos el regreso. El viaje hasta el área de Volvestre, pasado Toulouse fue bueno, exceptuando las ráfagas de viento de costado que padecimos entre Marsella y Nîmes. Por desgracia el viento es siempre protagonista por aquellos lares y fastidia bastante.

 

 

Sábado, de “pintxos” por San Sebastián

 

San Sebastián


A media mañana del sábado entrábamos en el Camping Igueldo, de San Sebastián, a solo 4 kilómetros de la playa de la Concha. 

 

   

La entrada del Camping Igueldo

 

 


En la web del camping, www.campingigueldo.net, ya avisan que se acceda al camping por la carretera que sale de la playa de Ondarreta, en el extremo izquierdo de la bahía de la Concha, especialmente si se viaja con caravana. Por esa ruta, las rampas del Monte Igueldo son importantes, pero accesibles y la carretera es buena. Menos mal que estábamos avisados, porque el GPS se empeñaba en meternos por una carreteruja infernal, de las que debe haber más de una. Dicho queda.

En cuanto al camping, las instalaciones son buenas y hay una parada de autobús en la entrada que os llevará al centro de la ciudad. La frecuencia es de media hora. En la recepción del camping ya se ocupan de informarnos de todas estas cuestiones al llegar.

Aparcamos el coche en el parking de San Martín, muy cerca del Casco Viejo, donde se concentran la gran mayoría de tabernas con esas barras de “pintxos” fríos tan espectaculares. De todas maneras y aunque los fríos resulten vistosos, nosotros preferimos decantarnos por los calientes, que resultan más apetitosos. Muchas de las tabernas no cierran la cocina en todo el día, pero otras, sí. Eso facilita que podamos darnos un gusto a casi cualquier hora. En cualquier caso, a las siete o siete y media de la tarde ya empiezan a estar de nuevo en marcha las que cerraron a media tarde. Lógicamente, siendo sábado -de carnaval además- aquello estaba imponente de gente. 

 

   

El Casco Viejo de San Sebastián

 

La plaza de la Constitución


Aunque no pudimos disfrutar del día entero en la ciudad, nos cundió bastante el tiempo. Había un ambientazo de carnaval bestial y muchísima gente iba disfrazada. Muchos de ellos con disfraces curradísimos. La sorpresa grata de la jornada fue obra y gracia de la cabalgata de carnaval. Evento con el que no contábamos. ¡Y mucho más animada que la de Niza! 

 

   

La "Jackson Family" de paseo...

 

Y la "gallinería" romana, alerta.

  

 

  

   

 

 

 

  

 


Del recorrido gastronómico por varias tabernas podemos deciros -llevábamos un lista de “recomendaciones” de un amigo que conoce muy bien San Sebastián- que las dos que más nos gustaron fueron “La Espiga” -en la calle San Marcial, muy cerca del parking San Martín- y el “Borda Berri”, en el Casco Viejo, calle Fermín Calbetón. 

 

   

Pincho caliente de "La Espiga"

 

Estos son del "Rojo y Negro", al lado de La Espiga


Así, de esta manera tan suculenta y festiva, pusimos punto final a un viaje que nos ha dejado muy buen sabor de boca.

Y como la Costa Azul es muy bonita y suele gozar de un clima muy agradable en esas fechas invernales, si tenéis posibilidad de disfrutar de unos días libres en febrero, no dudéis en incluir la Fête du Citron y los Carnavales de Niza en vuestra lista de deseos. Seguro que no os defraudarán.

 

 

 

 




 

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